El apego es la naturaleza del ser humano, es la naturaleza de la existencia.
No
debemos sentirnos mal ni culpables si tenemos apegos. Liberarnos de los
apegos toma mucho tiempo, no es posible hacerlo de un día para otro, es
necesaria mucha práctica.
Los apegos nos conducen al sufrimiento, por eso es una enseñanza básica y muy importante en el Budismo.
Si
nosotros nos aferramos a las cosas del mundo, sea lo que sea; nuestros
propios cuerpos, cosas materiales, personas queridas, etc, todas las
cosas están destinadas a cambiar, van a ser alteradas, van a
desaparecer, y si no desaparecen, van a tomar una forma diferente de la
que tienen ahora. Es la impermanencia.
Si nos apegamos a algo, y ese algo cambia o desaparece, lo que sucede es que uno sufre.
Una vez que comprendemos esto, la reacción no será “no debo apegarme”, sino que será ¿cómo
puedo hacer para liberarme de estos apegos o por lo menos reducirlos?”
para que el sufrimiento sea menor cuando la impermanencia aparezca y nos
quite estas cosas.
Para comprender esto, una de las cosas básicas es entender cómo surgen los apegos.
¿Cuál es el mecanismo psicológico por los cuales los apegos surgen?
Los
seres humanos tenemos sentimientos, y éstos pueden ser divididos en dos
aspectos: los sentimientos placenteros y los sentimientos
desagradables.
Casi todas nuestras experiencias pueden ser subdivididas en estos dos sentimientos.
Y ¿por qué? Porque está en concordancia con la naturaleza que queremos tener lo placentero y evitar lo desagradable.
Una vez tienes sentimientos, también debes tener deseos. Estas dos cosas van juntas.
Una vez que uno tiene un deseo intenso, ese deseo intenso es un estado desagradable. Lo que uno quiere es satisfacerse.
En
el mundo siempre encontramos cosas que nos satisfacen, cosas que nos
hacen sentir bien con uno mismo, cosas que hacen surgir sentimientos
placenteros, cosas que te ayudan a evitar sentimientos desagradables, y
estas cosas nos ayudan en cierto sentido, éstas son las cosas a las que
nos apegamos.
Desde el sentimiento, del deseo intenso, debe surgir el apego.
Mientras
tenemos deseos intensos, mientras sigamos apegados a nuestros
sentimientos y veamos a los sentimientos como algo importante, vamos a
tener apego.
El pensar “No debo apegarme”, no es beneficioso, en realidad te va a hacer sentir mal contigo mismo.
Nosotros
tenemos el sentido del “Yo” dentro nuestro. Y uno de los aspectos más
importantes de ese sentido del “Yo” es el sentimiento de que “estamos en
control”; que podemos controlar nuestro mundo. Podemos asegurarnos de
que tenemos buenos sentimientos, sentimientos lindos, placenteros y que
podemos evitar los desagradables. Este es uno de los aspectos más
esenciales del sentido del “Yo”. Tenemos esta percepción dentro nuestro
de que “tenemos el control”, podemos controlar al mundo para asegurarnos
que sentimos cosas lindas y evitamos las cosas malas.
Este
sentido del “Yo” del que Buda habló en muchos lugares, y cómo éste da
surgimiento al sentido de estar a cargo o estar en control, ésta es una
parte fundamental de la existencia humana. No es algo que uno pueda
quitárselo de encima, decir “No voy a tener esto”. Uno tiene que tener
este sentido del “Yo” a menos que uno esté muy desarrollado
espiritualmente, totalmente despierto.
Este sentido del “Yo” es tan esencial para nuestra existencia, no tenemos otra opción más que apegarnos.
Desde
el sentido del “Yo” surge la idea de que estoy a cargo, de que puedo
controlar las cosas, y porque uno piensa que puede controlar las cosas,
uno desea ansiosamente, porque el desear intensamente surge como
resultado del hecho que uno piensa que puede controlar las cosas.
Si
realmente no pudiéramos controlar las cosas, el desear intensamente no
tendría ningún sentido. De ese desear intensamente, surge el apego a
esas cosas que satisface el deseo en tu vida.
El
apego surge porque el objeto de apego da una sensación de placer, de
bienestar, de felicidad, por eso nos apegamos tan fuertemente.
Este es el mecanismo básico de cómo sucede el apego.
¿Cómo podemos liberarnos de los apegos y cómo podemos entrar en el sendero para reducirlos y hacerlos menos problemáticos?
¿Qué podemos hacer acerca de estos apegos? ¿Cómo podemos superarlos? ¿En qué tipos de cosas debemos pensar?
La
respuesta a esto es, antes que nada necesitamos crear un refugio para
nosotros mismos, que es en otro lugar separado de los apegos que
tenemos.
Muchos
de los apegos que tenemos están en nuestro mundo cercano; en nuestro
trabajo, nuestro sentido de quienes somos en relación con otra gente,
con nuestro cuerpo, seres queridos, nuestra casa, nuestra mente (sentido
del "Yo").
Todo
lo que tenemos que hacer es mirar a nuestro interior en lugar de mirar
nuestro exterior. Ahí es donde podemos encontrar un descanso de los
apegos.
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