sábado, 24 de junio de 2023

SER SENCILLO 1ª Parte (Por Francisco de Sales)

 El arte de vivir consiste, únicamente, en proceder con sencillez.
(del Taoísmo)
En los años que llevo metido en esto del Crecimiento Personal, he tenido ocasión de encontrarme con gente muy buena, con situaciones y momentos maravillosos, con grandísimos descubrimientos, y… con muchas otras cosas menos agradables:
Charlatanes que se auto-titulan Maestros –con la “M” mayúscula-.
Gurús que predican tonterías.
Teóricos glaciales, sin alma –sólo cerebro-.
Fanáticos sin ideas propias.
Gente que repite lo que ha leído o escuchado pero sin haberlo verificado.
Timadores conscientes de sus timos.
Lunáticos necesitados de manicomio que tratan de convencer a los demás de sus locuras.
Sinvergüenzas estafadores.
Malintencionados que mienten con el único fin de aprovecharse económicamente de los otros o para inflar su ego.
Exhibicionistas que sólo quieren presumir de un ego pomposo…
He conocido teorías insostenibles.
Tonterías a millares.
Disparates creados por gente sin cualificar con el fin de dar cursos y sacar un beneficio por ello.
Es una lástima que en el mundo del Crecimiento Personal, al que uno llega inexperto y confuso, y confiando en la buena voluntad de los que ya están –o dicen estar-, se encuentre con algunos que le confundan más, le hagan desconfiar, le aparten, o le condenen a un resto de su vida anclado y quieto en su situación personal, ya que pueden salir escaldados de eso en lo que habían puesto sus esperanzas.
He visto a quienes usan términos ampulosos, herméticos e incomprensibles, con el único fin de exhibirse y tener acólitos que le adoren o admiren –y lo necesitan porque tienen problemas con su ego o su Autoestima-; he visto que prometen algo que no les van a dar, y que les tratan de mantener en una situación de dependencia.
He conocido a quienes hablan de secretismo, de oscurantismo, de cosas solamente al alcance de los iniciados… en fin: una retahíla de estafadores espirituales en toda regla.
Y todo es mucho más sencillo.
O, por lo menos, así lo creo yo.
Para empezar, te sugiero algo que te parecerá curioso: confía más en quien duda que en quien afirma rotundamente. Cree más en quien dice “me parece” o “creo yo”, que en quien afirme con una rotundidad irrefutable, porque la creencia absoluta se acerca peligrosamente al fanatismo, y se llegan a estancar en esa seguridad, pero quien duda seguirá buscando y seguirá creciendo.
Si sigue abierto a aprender y crecer más, es señal de que está vivo espiritualmente.
Tú mismo podrás observar que en tu pasado había cosas en las que creías con firmeza, y esa firmeza se ha ido tambaleando primero y cayendo después.
A medida que uno va evolucionando, comprende que hay cosas que van perdiendo su fuerza y su preponderancia, y hay otras que afloran o que se aprecian con una intensidad mayor, y me refiero a cosas del estilo del amor, la paz, la familia, la amistad, Uno Mismo…
Creer, suponer, intuir, o manejarse con verdades provisionales, permite dejar opción de actualización y crecimiento.
También es importante fijarse y respetar a quienes no te imponen sus opiniones, tratando de dirigirte, y en quienes dicen: “te sufiero…”, “creo que sería bueno para ti…”, “quizás estaría bien…”, “tú verás…”, “decide tú…”
Posiblemente estos últimos te estén ayudando más. Te están permitiendo que seas tú quien decidas y quien gobiernes tu vida.
En el mundo de la Espiritualidad y del Crecimiento Personal, las cosas no pueden ser dogmáticas y todo debiera ser muy simple y muy sencillo.
Y lo que no sea así, es mejor dejárselo para los hipotéticos, para los grandilocuentes, para los que viven del jugo de su mente y su ego bien engrasados.

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