martes, 13 de junio de 2023

EL PENSAMENTO AMABLE (Por Carolina Llonch)

 

"¿Cómo es tu diálogo interior?
“Mucho de lo que «sufres» no es por lo que está sucediendo, sino por la historia que te estás contando.”
Te puedo asegurar que en más de alguna ocasión te has atormentado imaginando lo que podría ocurrir en el futuro o te martirizas interpretando el peor de los escenarios con lo que te está aconteciendo en tu presente. Llenas tu mente con dudas, catástrofes y calamidades. Sin duda alguna esta es una de las maneras más lamentables en cómo te puedes maltratar. Describiré ejemplos de situaciones y los pensamientos recurrentes con los que únicamente te angustias de forma innecesaria:
• Te “atoras” en el tráfico y tu pensamiento es: “Si llego tarde me van a correr del trabajo y si me corren ya no podré tener dinero y sin dinero no podré pagar la renta, me quedaré sin casa y es muy difícil encontrar trabajo.”
• Tu novio no contesta un mensaje de texto e inmediatamente asumes: “Lo más seguro es que esté con alguien más, lo estaba presintiendo, definitivamente lo había visto muy «sospechoso», ahora que decidirá irse y dejarme, ¿qué haré?”
• Tienes un día difícil en el trabajo y llegas a la conclusión de: “Siempre me equivoco, nunca nada me sale bien, no doy una, lo más seguro es que no lograré las metas de este mes.”
• Tu pareja te pone el cuerno y lo primero que viene a tu mente es: “Hay algo malo en mí. Nunca puedo tener relaciones estables, todo el tiempo elijo mal, nunca podré casarme.”
Notarás con los ejemplos anteriores la diferencia abismal que existe entre lo que verdaderamente está ocurriendo versus la “realidad” paralela que estás creando con la historia de terror que te estás contando. Últimamente he estado muy «apasionado» con el tema de cómo reacciona el cerebro con las imágenes que le “metemos” a través de la mente.
En la columna de la semana pasada, expliqué las substancias que liberan los neurotransmisores en el cerebro cuando te “enamoras”, la forma en como el cerebro libera dopamina, serotonina, endorfinas y oxitocina dependiendo las situaciones que estés viviendo. Pues bien, el cerebro también responde a los pensamientos, ideas e imágenes que decidas proyectar en tu mente. El cerebro no puede diferenciar si la historia que te estás contando es real o no, simplemente es estimulado por la información que le des.
Una manera de nutrir tu desarrollo humano, es decir, fortalecer tu autoestima y comprensión de cómo funciona la vida es que puedas integrar, instalar e incorporar a tu mente las siguientes preguntas:
• ¿Cómo puedo ser más amable conmigo ante esta situación?
• ¿Qué es lo más amable que puedo hacer frente a esta circunstancia?
Definitivamente uno de los actos más amorosos que puedes hacer contigo es elegir contarte la historia más amable que puedas. No digo que te mientas, sino que seas “optimistamente realista”. Cuando te asustas a ti mismo contándote historias catastróficas y haciendo conjeturas terroríficas, lo único que estás haciendo es llenar tu cerebro de adrenalina, noradrenalina y cortisol. Este tipo de sustancias las llamo: “Sustancias de la amargura”, naturalmente, con este coctel de neurotransmisores tu actitud será nefasta y cuando estás en esa frecuencia, lo único que te provocas es más caos. ¿Por qué? Porque cuando tu cerebro libera grandes cantidades de cortisol, por poner un ejemplo, lo primero que incrementará será tu presión sanguínea, sentirás un agotamiento profundo y tus reflejos serán más torpes. Con este cuadro, es muy probable que si vas manejando el auto llegues a chochar o que te pases un semáforo en rojo porque traes una revolución en tu cerebro, provocado por los pensamientos fatalistas que tu cerebro reconoce como reales.
Ahora ya entenderás por qué es tan recomendado el pensamiento positivo (a mí me gusta llamarle pensamiento amable), porque al practicarlo estás colaborando con el equilibrio en tu química cerebral. De acuerdo a mi formación, cuando decides pensar amablemente, estás decidiendo conscientemente y a voluntad, contribuir a tu bienestar.
El pensamiento amable, es decir, cuando confías en el proceso de la vida, cuando tienes la certeza que todo ocurre para tu máximo bien (aunque al principio no lo puedas ver), cuando cuidas que tu diálogo interior te edifique y no que te derrumbe, estarás dando uno de los primeros pasos para transformar tu vida. Deja de asustarte con lo que te cuentas y verás cómo tendrás mejores experiencias que serán del mismo tamaño que tu auto-amabilidad. "
Fuente:
Gerardo Moreno
(Febrero 2016)

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