Mucho ojo. Los buenos padres son los que se van haciendo menos necesarios para resolver la vida de sus hijos, pero más necesarios para recibir su amor. La regla es: Los hijos deben aprender a necesitar a sus padres porque los aman, es decir, los hijos si son autosuficientes, independientes y capaces de tomar decisiones y solucionar sus propios problemas, buscarán a sus padres para compartir con ellos el amor, sus triunfos y progresos. Sin embargo, si los hijos aman a los padres porque los necesitan para que les resuelvan sus problemas y los ayuden constantemente, los hijos dejarán de amar, convivir y compartir con sus padres , cuando puedan volar solos, porque aprendieron a amar… por interés. Lucía Argoytia… tu psicóloga de cabecera.
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