domingo, 25 de junio de 2023

LIBERÁNDONOS, LIBERAMOS A LOS DEMÁS (Por Leon Wenborne)

 Liberándonos, Liberamos a los Demás.
El desapego no es desamor. El desapego es sostener nuestra libertad,
permitiendo, también, ser libres a quienes amamos. El desapego no es
abandono, por el contrario, es un acto de amor incondicional. Quien ama
verdaderamente, deja libre al otro.
Hay ciertos lazos que atan, privando la libertad, y por lo tanto impiden a
las personas su evolución como almas. El desapego es no quedar ligado a las cosas materiales de la vida, sean estas un trabajo, una relación, una ciudad, una situación cualquiera.
El desapego no significa que todos seamos pobres y desamorados. Que
abandonemos a nuestras familias y nos quedemos sin casas. Por el contrario, Dios quiere lo mejor para sus hijos. La abundancia existe en el universo para todos. Dios es Amor y Riqueza en El mismo.
Sin embargo, algunos hombres se dedican en sus vidas a acaparar
pertenencias y afectos. Tomando posesión de bienes y personas. Sean estas hijos, pareja o cualquier otro tipo de vínculo. Esta posesividad y control es lo que se llama apego a las cosas materiales de este mundo. Y muchas veces este control y posesividad se hace tan excesivo, que la persona no puede mirar si no es detrás de este cristal. Es decir, todo lo que se ve es mirado con los ojos calculadores de la materia y la conveniencia.
Detrás de esta posesividad, de objetos o personas, se anidan generalmente el temor y la desconfianza, ambas características que alejan del Amor Divino.
El amor y la confianza acercan Dios y no lo contrario. Cuando jesús le dice al hombre rico que venda sus cosas y deje a su familia para seguirlo, le está proponiendo que se cuestione su actitud ante la vida. Le hace tomar conciencia de cuáles son sus soportes. Le hace viajar dentro de sí mismo para que vea donde radica su fuerza. ¿Dentro o fuera de el?.
A continuación te propongo la siguiente autoreflexión: ¿Me estoy apoyando en mi riqueza material, en mis familiares, amigos, o en mi propia riqueza interior?
El desapego nos propone muchas veces grandes cambios en nuestras vidas. Nos trae una amplia recompensa: ascender hacia la luz de Dios.
A veces es necesario decir "Basta" y hacer un corte en una etapa de nuestra vida, porque de otra manera quedaríamos estancados, sin poder continuar nuestro proceso evolutivo personal. El desapego no es fácil. Es otra manera de aprender que somos más que un mero cuerpo físico. Es una manera de darnos cuenta de que tb existimos en otros planos más sutiles, a los que poco a poco, iremos comprendiendo a medida que progresemos en nuestro autoconocimiento.
El desapego se puede aprender de diferentes maneras, pero una de las más frecuentes e ineludibles es la muerte de un ser querido. Sin embargo, no todos pueden lograr realizar este aprendizaje por medio de esta circunstancia. Lo que llamamos "muerte", nos permite iniciarnos en los caminos del desapego. No podemos ver al ser querido, y el hecho de que este siga existiendo en otro plano, hace que desarrollemos un estado de amor diferente. Podriamos hablar de amor incondicional, por ser un amor en el que no contamos con el otro físicamente, pero sin embargo, seguimos sintiendo su "viva" presencia y compañia.
El amor incondicional se desarrolla con el desapego. No es "querer", sino
"amar". "Yo quiero" expresa pertenencia , sentido de propiedad, control; por lo tanto, apego. El Amor va más allá, no tiene fronteras, es impersonal, es por el bien y la felicidad del otro, no por el propio bienestar. Esa es la verdadera entrega. Para poder dar, hay que estar muy entero y muy conectado a la fuente.
A veces es desgarrante sentir el desprendimiento del otro. Este corte es
vivido la mayoría de las veces como un gran sufrimiento, nos remueve
emociones, situaciones de abandono. Aprender que el desapego no es abandonar ni ser abandonados, lleva su tiempo. Todo aprendizaje requiere un proceso.
Los cambios internos no se logran por decreto.
Los ángeles pueden ayudarnos a cicatrizar los desgarros de nuestro cuerpo emocional. El desapego desata lazos, corta cordones que nos mantienen atados a viejas situaciones que no nos permitian avanzar. Cortando amarras nos liberamos, navegamos por el sendero de la propia vida, con total libertad, hacia el próximo destino.
Aprender el desapego mientras vivimos, nos permitirá entre otras cosas,
hacer un pasaje más fácil cuando abandonemos nuestro cuerpo físico, para pasar a otro tipo de vida.
Hay muchas personas que luego de desaparecidas del plano físico, no pueden pasar al otro plano, quedan atrapadas en un lugar intermedio, que no es estar ni aqui ni allá. La tradición las llama "almas errantes" estas almas desencarnadas no se dan cuenta de que han " muerto ", y quieren seguir participando de la vida de los " vivos ", de los que dejaron en este otro plano dimensional.
Luego de morir, y estando fuera del cuerpo físico, muchos quieren
comunicarse con los seres vivos. Pero no pueden , los vivos no los oyen, no los ven. Los " muertos " están ahí pero nadie parece darse cuenta. Los " muertos " quieren consolar a quienes los lloran y sufren, pero no siempre logran hacerlo. Muchos " muertos " no pueden liberarse de las ataduras con el plano terrenal. Sufren por sus grandes apegos.
El desapego permite partir hacia otro plano más elevado, al plano de la luz, donde la paz es permanente y se vive en un presente continuo de calma y plenitud. Ese estado que describen muchos que han vuelto de la " muerte " , y han pasado por el túnel o el portal que los lleva hasta la luz.
"El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida Eterna . Evangelio de San Juán (cap.12,25)

No hay comentarios:

Publicar un comentario