Una
gran paz interior surge cuando te das cuenta de que no puedes
satisfacer las expectativas de todas las personas, y de que tampoco es
tu misión hacerlo. Hagas lo que hagas y seas como seas, siempre habrá
personas descontentas, insatisfechas, disconformes con tu manera de
obrar o de pensar...
La
idea, pues, no es cambiar a cada instante para satisfacer a todos y
mantener una imagen (siempre falsa) de perfección y santidad, sino
mostrarte tal como eres con el mayor respeto posible.
Ni
que decir tiene que, renunciando a complacer siempre a todos (y aun
actuando desde el mayor de los respetos), perderás personas por el
camino... Tu nivel de miedo a que esto ocurra es un buen indicador para
tomar conciencia de hasta qué punto has dejado de serte fiel en tus
relaciones con los demás.
.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario