Hola gente, hay un tema que me resulta muy interesante, creo
haberlo tratado en algunas ocasiones, pero dada su importancia nunca
esta demás aportar algo nuevo, se trata de la admiración, afecto, cariño
y algún ingrediente mas, necesario para poder hacer ese sabroso y nutritivo guiso al
que llamamos felicidad.
Al igual que nuestro cuerpo necesita su alimento para conservarse en salud, nuestra alma
y alguna cosilla más, necesita del afecto, cariño, y si puede ser algo
de amor, si no recibe su ración diaria, le falta algo, se siente una sed
que no se apaga bebiendo agua ni ningún otro líquido, y para recibir nuestra ración diaria de
estos ingredientes, no vale ir al mercado y decir: “véndeme dos kilos de
cariño y medio de amor del bueno”.
Pues parece ser que las cosas del querer y el amar no funcionan así, incluso ni
en la propia familia, yo he conocido a padres y hermanos que de cariño,
nada de nada, mas bien lo contrario, y es porque el cariño y sus
allegados no es una mercancía cualquiera, o una planta que nace y crece
en el sitio y lugar que álguien determina.
El afecto, cariño,
amor y otras energías similares, durante la etapa infantil y parte de la
niñez, nuestros padres y allegados nos lo ofrecen a diario sin tener que
hacer méritos para ello, nos corresponde por ley, pero después en la medida que avanzamos en
edad y madurez es algo que nos lo tenemos que "currar", pasa a ser la consecuencia
de nuestro actuar, dependiendo de cómo tratemos a los demás, así nos
tratarán a nosotros, incluidos los familiares y allegados.
No
existe la obligación de querer, eso sería absurdo e improcedente, porque
el cariño es libre y no admite mandatos ni condiciones impuestas por
nada ni nadie, él nace y crece como consecuencia de una relación de
efectos amables y beneficiosos, sin que medien intereses de otra índole,
o almenos es lo que yo pienso.
De
todas formas el cariño que menos valoramos, el más importante y el que
nunca nos debe de faltar es el nuestro propio,en verdad es el único que
nos sacia y alimente de verdad, pero si los demás tambien nos quieren
mejor que mejor.
Resulta
que en la educación recibida, y en lo observado en el entorno, en
muchos de los casos nos han dicho que querese a sí mismo es algo
egoísta, y que el amor que cuenta es el que se recibe desde el exterior,
pero yo no estoy para nada de acuerdo, y pienso además que si yo no me
quiero tendré serias dificultades para poder querer a los demás, todo
debe de empezar en mi y a partir de mi, y solo puedo ofrecer de lo que
tengo, y si tengo cariño o amor para ofrecer sería incomprensible y
hasta imposible que yo estubiese sediento del mismo, porque yo soy la
fuente de donde amana y también soy el primer beneficiado.
Creo
que lo que ocurre puede ser que preferimos o creemos necesitar que
aquella o aquellas personas nos quieran y nos lo demuestren a nuestra
menera, pero eso es un disparate porque nadie está obligado a querer o
amar a otro algien, y esto es una gran realidad que muchas personas no
comprendemos o no nos interesa comprender.
Yo
en tiempos lejanos apenas me quería, valoraba cualquier cosa externa
mas que a mi mismo, pero gracias a lo aprendido y superado mis
valoraciones han cambiado y ahora me siento muy bien casi en todos los
frentes de la vida, os invito a reflexionar sobre estos conceptos, vale
la pena. Un saludo.
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