La
prioridad no puede ser ninguna otra persona, más que tú. ¿Egoísmo? No.
El egoísmo está en creer que eso no es cierto. Sí. Sí. Egoísmo contigo
mismo. Por arrinconarte y dejarte de lado en favor de cualquier otra
persona. Eso NO es amor (ni hacia ti, ni hacia el otro).
Si
tú no te amas ni te cuidas, no puedes entregar amor. A nadie. Y para
ello, has de ser tu prioridad. Mirar hacia ti mismo. Buscar tu paz
interna. Satisfacer tus necesidades… Nadie viene aquí a amar a los demás
como objetivo primordial. Todos venimos a aprender a amarnos a nosotros
mismos (pues no sabemos ni nos enseñaron a hacerlo). Solo desde ahí
surgirá un amor verdadero, pacífico y sincero hacia el otro.
Tú
no deseas a una persona a tu lado que no se ame (o que, al menos, esté
en el camino de amarse cada día un poco más). No deseas a una persona
que no se cuide como debería, que alimente vicios y malos pensamientos,
que te “ame” únicamente para recibir amor de vuelta (si le das como
desea, todo está bien, y en cuanto “fallas”, todo está mal). Tú deseas a
una persona a tu lado que mire hacia sí misma primero, y que lo que te
dé nazca de su corazón y de su completud, no de su necesidad y su
desamor. Si en el fondo no te amas, probablemente tendrás a muchas de
estas personas necesitadas en tu vida: personas vacías con un “dame”
pegado en la frente. Pregúntate si eres una de ellas y si ya te has
convertido en tu prioridad, pues mientras no mires hacia ti mismo
primero, no surgirá un amor real en tu vida (ni en tu interior, ni en el
exterior). Ama porque te amas, no porque te aman.
No hay comentarios:
Publicar un comentario