La vida la ha puesto Dios –o quien sea-, en manos de
cada persona sin exigirle a cambio una titulación o mil vidas de
experiencia.
Por tanto, vivir ha de ser más sencillo que
estancarse y enredarse en disquisiciones teóricas, y ha de estar regido
por unos sentimientos y unas emociones puras, equilibradas, que son
quienes nos van a aportar sonrisas, emociones, paz, bendiciones,
felicidad, placidez…
Vivir debiera estar desocupado de
sufrimiento innecesario, de inquietudes y pre-ocupaciones innecesarias,
de tormento innecesario, de temores o miedos innecesarios, de dudas
innecesarias…
Ser sencillo, tener paz y amor, son, quizás, el resumen de los ingredientes de la vida.
Creo que no es necesario aspirar a más.
Otras cosas nos apartan de vivir, nos alejan del sentido o el concepto
de la vida, nos enredan y enmarañan en asuntos que van agotando el
tiempo de la vida, dejándola marchar desatendida, mientras no distraemos
en asuntos a las que damos importancia pero no son importantes.
Prefiero la persona que me puede hablar de sus sentimientos a la persona que me puede exhibir mil teorías y conocimientos.
Prefiero la persona que tiembla –simbólicamente-, antes que la arrogante que me habla inmóvil desde su trono de poder mental.
Prefiero a la persona antes que al personaje.
Creo que se puede prescindir de casi todos los conocimientos, de la
mayoría de las frases celebres, y de los barullos mentales que nos
hunden en contradicciones.
Ya el Ser Humano es en sí mismo un
puñado de contradicciones, que tiene que aprender a conciliar, como para
añadir más innecesariamente.
Muchas personas entran con fuerza
en el mundo espiritual y del Crecimiento Personal, buscándose
desesperadamente, mirando rápidamente al abrir una puerta y ojeando para
ver si se encuentran a ellos mismos ya al otro lado, y como no se ven a
la primera y pronto, cierran la puerta y se van a abrir otra, y otras,
en las que repetirán el ciclo.
Y lo cierto es que Uno está en
todos los sitios: en el canto del pájaro y con el sol; en el silencio de
la noche y en el bullicio del tráfico; en la lágrima del otro y en su
propia pequeñez; en la filosofía y en los suspiros.
Uno, en realidad, está dentro aunque se busque fuera.
Uno, en realidad, es la voz del corazón que escucha dentro de sí –ojo:
no confundirla con el barullo de la mente que habla como un parlanchín-.
El Camino de la Vida se recorre en parte en el contacto con los otros,
con el trabajo, los asuntos y problemas, y en parte se recorre por el
interior.
Parece ser que hemos elegido tratar de compaginar todo:
resolver los asuntos del cuerpo y la tierra, y no olvidar la parte
espiritual que también somos.
Y la sencillez es la mejor compañera de viaje.
Ser sencillo es despojarse de lo innecesario, prescindir de lo
recargado, eliminar las distracciones, renunciar al exhibicionismo,
quitarse casi todo –porque casi todo es prescindible-, quedarse en la
nobleza de ser realmente quien se es, con todas las cualidades y
maravillas al alcance, y quedarse en lo que verdaderamente vale: Uno
Mismo, Dios, los otros, y el amor.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
domingo, 25 de junio de 2023
SER SENCILLO 2ª Parte (Por Francisco de Sales)
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