La vida se podría definir como un deslizar a lo largo y ancho del tiempo y el espacio impulsado por las leyes de progreso y evolución en dirección a mayores niveles de perfección, este deslizar puede ser suave y delicado cuando utilizamos el lubricante del Amor y la Sabiduría, y por el contrario puede ser áspero y desgarrador cuando se hace torpemente y en contradicción con las Leyes Universales por la que se rige La Naturaleza el Cosmos y la propia Vida.
Nosotros como personas, somos similares a un grano de arena en el inmenso desierto, pero somos parte de La Creación, somos hijos de La Vida y el Amor, y hermanos circunstanciales del tiempo, nuestras naturalezas se rigen por la misma ciencia que lo hace el Universo, y cuando nuestro obrar camina en dirección desviada u opuesta a la ciencia del Amor y la Verdad, constituye una lucha constante contra todas las fuerzas y energías de la propia Naturaleza, y es entonces cuando en vez de un suave deslizar, es un áspero y desgarrador arrastrar.
Hay ocasiones en que el deslizar de la vida, en vez de hacerlo hacia el horizonte, lo hace en círculos rotando sobre un eje, es entonces cuando estamos estancados sujetos por alguna condición o error, todos vivimos espacios de estancamiento en los que nos sentimos amarrados a determinadas circunstancias, situaciones, personas, compromisos etc. por cuerdas o amarres invisibles, nunca nos debemos preocupar por estas situaciones, las preocupaciones no aportan soluciones, es momento de reflexionar y descubrir el punto de amarre que nos sujeta, cuando se descubre se soluciona y se sigue caminado hacia la meta de nuestro destino.
El consejillo del día es que no nos
preocupemos en los momentos difíciles o niveles de dificultad, van a
pasar como todas las cosas, ni tampoco nos aferremos a alguien o algo
creando dependencias, también va a pasar, vivir la vida es como andar un
camino, atrás queda lo conocido y nos adentramos de continuo en lo
nuevo y desconocido.
Por hoy nada
más, saludos.
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