Hola gentes, ¿Qué tal estáis? Hoy voy a hablar de nuestra “escala de valores” que es algo tan sencillo como la valoración que cada uno de nosotros le asignamos a las personas, los casos y las cosas.
Esa valoración no es un valor fijo, pues a cada momento vamos cambiando porque la vida es un continuo cambio y cada cambio que se produzca o realice afecta y modifica el nivel de importancia y valoración asignado.
De estas realidades apenas se habla, ni se estudia, ni es de interés popular o social, pero afecta de forma muy directa en todos los frentes de la propia vida porque la importancia y significado de todas las cosas, casos, personas y demás, es directamente proporcional al nivel de valoración que tengamos asignado al respecto de lo que sea.
El nivel de importancia y valoración depende la mayoría de las veces del nivel y escala de prioridades y viceversa, pero de las prioridades hablaremos en una próxima vez.
En la medida que avanzamos en conocimientos y capacidades las valoraciones van cambiando respecto de algunas cosas o casos, todo progreso se fundamenta en el cambio hacia niveles mayores, por eso se dice que la vida es un caminar siempre en orden ascendente y hacia adelante.
Podemos tener un nivel de importancia y valoración hacia una persona, y si conocemos nuevos aspectos o detalles de la misma, la valoración se modifica y también nuestra representación y concepto sobre la misma.
Por eso se aconseja desde muchos frentes de conocimiento el comprobar y asegurarnos de que la información que recibimos sobre algo o alguien es certera, porque si nos hablan bien o mal de algo o alguien, nuestra valoración y concepto sobre ese algo o alguien va a cambiar para bien o mal según sea la información recibida y aceptada, y ese cambio repercute sobre la calidad de la relación y también sobre el futuro de ambos.
De todas las valoraciones la más importante es la que tenemos respecto a nosotros, nuestra autoestima depende en parte de la valoración que tenemos sobre lo que somos y cómo somos, o creemos que somos, y es por eso que no hemos de aceptar valoraciones o conceptos ajenos sobre nosotros, porque nadie esta dentro de nuestra piel, ni camina sobre nuestros zapatos, y una cosa es cómo se ven las cosas y casos desde fuera, y otra muy diferente es cómo se vive estando dentro.
Os invito a la reflexión sobre estas realidades recordando que nadie tiene el derecho de emitir valoraciones personales sobre nadie, porque nunca conocemos las cargas y resto de condiciones de la vida ajena, aceptación y respeto hacia todos y todo. Saludos.
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