La
ley de la reencarnación explica todas las injusticias aparentes de la
vida. En la vida encontramos a personas con buena salud, bellas,
inteligentes, ricas, que gozan de las mejores condiciones y tienen éxito
en todo lo que emprenden, y a otras, por el contrario, tan desgraciadas
que, hagan lo que hagan, van de fracaso en fracaso. ¿Cuál es el origen
de esta desigualdad de condiciones? A menudo mucha gente se queda
perpleja ante lo que parece ser verdaderamente una injusticia del
destino. Si pregunten a los científicos sobre la razón de estas
desigualdades, la mayoría les dirán que se deben al azar. Y si van a
buscar a los sacerdotes, a los pastores, les responderán que es la
voluntad de Dios.
Algunas
veces les hablarán de la predestinación y de la gracia, pero esto no
hace más que añadir otra injusticia. De todas formas, decir “es la
voluntad de Dios” no es muy diferente de decir “es el azar…”
…
No, en realidad, hay una explicación para todas las injusticias
aparentes de la vida: es la ley de la reencarnación. Y la Iglesia no se
ha dado cuenta de que negando esta ley, ha presentado al Señor como un
verdadero monstruo.
La
explicación es que en el origen Dios nos lo ha dado todo, también nos
ha dado la libertad, pero nos hemos servido de esta libertad para llevar
a cabo experiencias costosas. Y el Señor, que es generoso, paciente,
nos deja hacer, diciendo:
“Son
mis hijos. Los pobres, sufrirán, se romperán la cabeza, pero eso no
importa, porque yo seguiré dándoles mis riquezas y mi amor. Tienen
numerosas encarnaciones por delante… Aprenderán y sentarán cabeza.”
Por
tanto, Él nos ha dejado libres, y todo lo malo que nos sucede ahora es
culpa nuestra, lo hemos merecido. Y todo lo bueno que nos sucede,
también lo hemos merecido, es el resultado de nuestros esfuerzos en las
anteriores encarnaciones…
…
el conocimiento de esta ley de la reencarnación es también uno de los
fundamentos de la moral. Mientras no se haya instruído a los humanos
sobre esta ley de causas y consecuencias que sigue actuando de una
existencia a las siguientes, podemos intentar que mejoren dándoles todos
los sermones que queramos, pero esto no sirve de mucho, no cambian. Y
no sólo no cambian, sino que se rebelan al considerarse víctimas de la
injusticia social, envidian y combaten a los que consideran más
privilegiados que ellos, y de esta forma no hacen más que complicar la
situación. Pero aquél que sabe que las dificultades y las pruebas que
encuentra en su existencia son el resultado de sus transgresiones
pasadas, no solamente acepta sus dificultades, sino que se decide a
trabajar para el bien, con el fin de mejorar sus encarnaciones futuras.
Por qué algunos creen en Dios y otros no creen en Él
¿Por
qué para algunos creer en Dios es una evidencia y para otros no lo es
en absoluto? La explicación es simple: desde su nacimiento, cada ser
humano viene a la Tierra con la suma de las experiencias vividas en sus
encarnaciones precedentes. Lo que ha estudiado, verificado en sus
anteriores existencias se ha grabado en su alma y aparece en ésta como
intuición del mundo divino. Si ahora reconoce la existencia de su Padre
Celestial es porque ya ha estado con Él desde hace mucho tiempo, ha
comulgado con Él, y ha sido marcado por huellas tan poderosas que no
puede dudar: sabe. La fe es, por tanto, un saber fundado en una
experiencia. Aquél que, a lo largo de sus encarnaciones anteriores, ha
hecho experiencias en las regiones inferiores de su ser, extrae de estas
experiencias conclusiones que considera evidentemente como la verdad. Y
aquél que ha hecho experiencias en las regiones superiores del alma y
del espíritu, también saca conclusiones, pero estas conclusiones son
evidentemente diferentes.
La reencarnación relativiza la noción de pertenencia a una patria o a una religión
Un
país es como un río donde se encuentran, durante cierto tiempo, almas
de una gran diversidad que un decreto del destino ha hecho que
desciendan precisamente a este lugar: algunas vienen ya de este país,
pero la mayoría vienen de otro sitio. Por eso, cuando algunos, en nombre
del amor a la patria, se creen justificados para despreciar o incluso
odiar a otros países, no se dan cuenta, los pobres ignorantes, que en
otra encarnación han sido ciudadanos de estos países y mantenían los
mismos razonamientos estúpidos y limitados en relación a la patria que
ahora quieren defender… Un país es nuestra patria sólo durante esta
encarnación. ¡Cuántos franceses han detestado Alemania o Inglaterra sin
pensar que en una encarnación precedente fueron alemanes o ingleses y
que entonces detestaron Francia!... Esta ley es la misma para los países
del mundo entero y vale también para las religiones. ¡Cuántos
cristianos odian a los judíos o a los musulmanes, sin imaginar ni un
segundo que, en otra encarnación, ellos mismos han sido judíos o
musulmanes! Y ocurre igual con los judíos y los musulmanes… Pertenecer a
un pueblo o a una religión siempre es una experiencia limitada en el
tiempo.
¿Por qué la Iglesia ha suprimido la idea de reencarnación?
Hasta
el siglo sexto los cristianos creían en la reencarnación, al igual que
los judíos, los egipcios, los hindúes, los tibetanos, etc… Pero
seguramente los Padres de la Iglesia se dijeron que esta creencia hacía
que las cosas fuesen para largo, que la gente no tuviera prisa para
mejorarse, y quisieron por tanto incitarles a que se perfeccionaran en
una sola vida suprimiendo la reencarnación. Además, poco a poco, la
Iglesia inventó cosas tan espantosas para asustarlos que en la Edad
Media sólo se creía en los diablos, en el Infierno y en los castigos
eternos. Se suprimió por tanto la creencia en la reencarnación a fin de
que la gente mejorase por el miedo y el temor, pero no sólo no se han
mejorado, sino que se han vuelto peores… ¡y además ignorantes! Por eso
hay que retomar esta creencia, si no nada está en su sitio: la vida no
tiene sentido, el Señor es un monstruo, etc…
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