En el Espiritismo no hablamos de “poder” ni de “superioridad” entre médiums. Todos los que tienen esta facultad la reciben como una oportunidad de servicio, no como un privilegio.
“La mediumnidad no es un privilegio; es una facultad que cualquiera puede poseer.”
(El Libro de los Médiums, cap. XIV, ítem 159)
No se trata de quién “ve más” o “escucha más”, sino de cómo se usa la facultad. Un médium no es más fuerte por tener más visiones, sino por su responsabilidad moral, su humildad y su intención de servir al bien.
“El buen médium no es aquel que comunica más, sino aquel que mejor interpreta y se mantiene fiel a la verdad.”
(El Libro de los Médiums, cap. XX)
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