Es común cuestionarnos con frecuencia cómo se logra el buen vivir o qué debemos hacer para sentirlo y disfrutarlo.
Y
no será el mundo material, ni la riqueza, tampoco los lugares en los
que vivimos o las personas con las que nos relacionamos lo que nos
garantice ese buen vivir, pues quizá podamos tener todo eso y más, pero
sin ser felices.
En
cambio cuando aplicamos la sabiduría en nuestra vida, ésta sí es una
verdadera garantía para encontrar el buen vivir, puesto que tomamos
decisiones asertivas, que nos dan estabilidad y libertad, vemos
realidades y no expectativas, lo que nos permite tener claridad en todo,
privilegiamos la paz en lugar del conflicto, ello nos permite tener
armonía, sabemos que el respeto es fundamental, lo cual eleva el
autoestima y la dignidad, entendemos que la vida y la felicidad son sólo
momentos que procuramos aprovechar al máximo, comprendemos que si
deseamos dar amor, primero debemos sentir amor propio, tenemos
conciencia de que somos seres completos y por lo tanto compartimos lo
mejor de nosotros con los demás, más aún cuando aprendemos a ser
congruentes entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos,
entonces estamos aplicando sabiduría en todo ello, así quizá logremos un
buen vivir. GML.
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