El conejo más ingenuo es el que cree que, si se porta bien, los lobos no se atreverán a comérselo…
Y, lamentablemente, no solo los conejos piensan así.
Muchas personas viven con la ingenua esperanza de que, si son buenas, amables, evitan conflictos y no molestan a nadie, el mal las dejará en paz.
Pero los lobos no preguntan si eres una buena persona.
Los lobos solo hacen lo suyo: buscan a quién devorar.
El mundo en el que vivimos no siempre es justo.
Muchas veces caemos en la trampa de nuestra propia confianza, creyendo que basta con ser bueno para estar a salvo.
Pero la bondad sin sabiduría es debilidad.
Y la debilidad no protege de los depredadores.
Sé bueno, pero no seas ingenuo.
Sé honesto, pero también valiente y atento.
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