Ustedes
quisieran un Maestro omnisciente, todopoderoso, es decir alguien que
les facilite la vida, que resuelva todos sus problemas. Pues bien, no se
engañen, un Maestro no está allí para eso. Un Maestro está allí para
instruirlos e impulsarlos a perfeccionarse. Y cuanto más grande sea un
Maestro, más exigente es su enseñanza. Es cierto en todos los ámbitos.
¿Creen ustedes que la enseñanza de un músico o de un erudito genio sería
muy accesible para ustedes? La verdad es que ellos ciertamente se
negarían a instruirlos. Ustedes dirán que un Maestro espiritual no es ni
un músico, ni un erudito, y que su amor, su bondad, su generosidad
abarcan a todas las creaturas. Sí, es verdad, pero este amor, esta
bondad, esta generosidad lo impulsarán a estimularlos a ustedes sin
cesar por el camino del perfeccionamiento, y no a hacerles todos los
milagros que esperan.
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