Hola gente, en capítulos anteriores hemos hablado sobre formas de asumir y reaccionar en los casos de fallecimiento de seres queridos, y hoy voy a explicar a mi manera sobre formas de conducta saludables en ambos sentidos cuando alguien querido marcha de este plano.
Sobre estos temas hay mucho desconocimiento y también falsa información porque existe un gran mercado que mueve muchos intereses, y apenas nadie se interesa por estas cuestiones, hacemos lo que nos dicen o como siempre hicieron nuestros antepasados y punto.
Pienso que es muy necesario y conveniente el estar informados de algunas realidades propias de estos casos para poderles ayudar a esos Seres que marchan, y no perjudicarles según su nueva condición o realidad, y también evitar el padecer más de lo estrictamente necesario.
Primero de todo es aceptar y estar seguros de que aunque marcharon de entre nosotros, ellos se sienten vivos al igual que cuando estaban entre nosotros, con la diferencia de que no se pueden comunicar con nosotros al no contar con cuerpo físico, algunos de ellos pueden vernos y sentirnos y no entienden el porqué no les atendemos ni les hacemos caso, porque creen en verdad que están vivos aquí entre nosotros, sin embargo creo que en algunos casos ellos si nos entienden, se sienten muy sensibles a los pensamientos, sentimientos y emociones de todos los que los recordamos.
Hay algunas personas que cuando fallece alguna persona muy querida entran en un bucle de tristeza y desolación que viven en constante amargura, no aceptan el que esa persona ya no está aquí, no aceptan el fallecimiento y ello es un problema de dolorosas consecuencias porque la realidad es la que es.
Primera regla es aceptar y colaborar con lo inevitable, le llegó su hora, no se fue por gusto o capricho, no tuvo elección, la muerte llega en su momento y actúa, ni antes ni después, y aunque no lo comprendamos tiene que ser así, la Madre Naturaleza no se equivoca, se trata de realidades que están fuera del alcance de nuestros procesos mentales y de raciocinio que hay que aceptarlos e intentar comprender y actuar de la forma más favorable tanto para el Ser que marchó como para los que quedamos aquí.
Hay que salir cuanto antes del llanto y cualquier forma de tristeza u otros padecimientos, porque el Ser que marchó al no estar en un cuerpo físico se encuentra mucho más vulnerable y sensible, y al recordarla establecemos una conexión anímica, y a través de esa conexión vive y siente todo lo que nosotros estamos viviendo y sintiendo, y de forma más intensa, y le hacemos padecer mucho con este actuar de llanto y amargura, y ventajas no hay ninguna para nadie.
A todos sin excepción nos gusta y hasta necesitamos ver a nuestros seres queridos felices y contentos, y cuando alguien al que amamos se lo está pasando mal o muy mal, el padecer es compartido porque el Amor une, los fallecidos siguen sintiendo que somos su familia, nos siguen amando y necesitan vernos y sentirnos felices y contentos, cuando es así esa felicidad y contento se extiende hasta ellos allí donde se encuentren y supone una gran satisfacción. Continúa en la 2ª parte. Saludos.
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