1.
No tienes enemigos. Amas a todos. Superas las emociones de rencor,
enojo, rechazo y frialdad. Tu corazón se abre al amor incondicional.
2. Disfrutas de todo. Ya no te permites “pasarla mal”. Donde no te
sientes cómodo simplemente te marchas, así tengas que abandonar un
trabajo, una casa o a tu pareja.
3. El momento más hermoso del día es tu meditación y no la cambias por ninguna otra cosa en la vida.
4. No tienes problemas y no te preocupas por nada. Has aprendido a ser
feliz, vivir en paz y no dramatizar los sucesos inesperados de la vida.
5. No pierdes tu tiempo ni tu energía en actividades que no te eleven o
eleven a otros. Sólo haces “lo que hay que hacer” y no te dejas
arrastrar por tus impulsos ni tus malos hábitos.
Fernán Makaroff
No hay comentarios:
Publicar un comentario