-Si a tu hijo le das todo sin enseñar límites, si nunca corriges sus errores y le permites gritar, ofender o faltar el respeto… no lo estás protegiendo, lo estás preparando para tropezar en la vida. 
Los hijos que crecen creyendo que el mundo gira a su alrededor mañana no sabrán enfrentar un “no”, asumir responsabilidades ni valorar el esfuerzo.
Un niño que no respeta a sus padres no respetará a un jefe, ni a su pareja, ni a nadie que lo rodee.
Un adolescente flojo o rebelde será un adulto inestable, sin metas claras ni carácter fuerte.
El exceso de permisos hoy se convierte en lágrimas mañana.
La exigencia firme y amorosa hoy se convierte en gratitud, responsabilidad y éxito mañana. 
Educar no es dar todo, es enseñar a luchar.
No es evitarles el dolor, es prepararlos para enfrentarlo.
El amor verdadero también se demuestra poniendo límites y corrigiendo a tiempo. 
Si quieres que tu hijo sea fuerte, íntegro y capaz de superar la vida… comienza hoy a enseñarle disciplina, respeto y responsabilidad.
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