Pareciera contradictorio, pero tanto la luz, así como la oscuridad son tan necesarias, sobre todo cuando se está en búsqueda de una profunda transformación del ser en aras de la alquimia espiritual.
En efecto, la oscuridad es la antesala de todo nacimiento y de todo renacer, puesto que para que una semilla germine es necesario que permanezca algún tiempo bajo la tierra en total oscuridad, pero una vez que ésta brota encuentra esa luz que le permitirá florecer a su máxima expresión.
Así sucede también con el proceso de la alquimia espiritual del ser, pues toda persona que busca esa transformación necesariamente ha de recorrer los pasajes más oscuros del alma antes de encontrar el camino de la luz, entonces, una vez que renazca de su parte oscura, será un ser sumamente consciente, así nada le impedirá brillar y sentirse pleno pues habrá encontrado el bienestar, la armonía y la paz, además de haber aprendido a liberar a su ser de todo aquello que le impedía ver su verdadera esencia. GML.
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