1.- No preguntes “¿por qué a mí?”, pregúntate “¿qué puedo aprender de esto?”.
2.- Mantén la calma; el caos externo no debe gobernar tu mundo interior.
3.- Enfócate en lo que puedes controlar, suelta lo que no.
4.- Usa cada golpe como impulso, no como excusa.
5.- Recuerda: las pruebas no son castigos, son entrenamiento.
6.- La vida te rompe para mostrarte de qué estás hecho.
7.- No estás siendo destruido, estás siendo moldeado.
8.- Las heridas que hoy duelen serán la fortaleza que mañana te sostenga.
9.- El dolor es temporal, pero lo que aprendes de él es eterno.
10.- Cada prueba es un puente hacia una mejor versión de ti mismo.
La vida no siempre busca derrotarte, muchas veces solo quiere enseñarte a levantarte más fuerte.
–Susana Rangel
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