Hoy estás bien y mañana un diagnóstico, una deuda, una traición o un silencio te parte el alma. Por eso, dejar de tomarse todo en serio no es inmadurez: es supervivencia emocional.
Porque quien vive tenso, se rompe.
Quien se exige todo, se culpa por cualquier cosa.
Quien quiere tener el control, termina viviendo con miedo.
Y nosotras, las que hemos sostenido familias, deudas, duelos y lágrimas en silencio, merecemos algo más que sobrevivir: merecemos respirar sin sentir culpa.
A veces, la felicidad no viene cuando todo mejora… sino cuando dejas de pelear con todo.
Nadie lo dice, pero aguantarnos tanto nos ha costado salud, autoestima, dinero, ganas y años.
La vida no pregunta si estás lista para el golpe… ¿por qué tú tendrías que explicarle tus risas a alguien?
---mendozamale
No hay comentarios:
Publicar un comentario