El alma es pura y antes de llegar a la Tierra no tiene intención de
hacer daño ni cometer errores. Si el espíritu ha cometido un acto
negativo en relación con alguien o algo, antes de reencarnar se
compromete a saldar esa deuda, pero una vez aquí, la energía, al ser
pesada y muy densa tiende a desviarlo del camino elegido. Entonces el
alma queda prisionera en la Tierra. Pero surgen oportunidades de atraer
esas deudas y reajustar nuestras respuestas, nuestras reacciones, por
eso en vez de considerar estos hechos como obstáculos a nuestro progreso
debemos admitir, felices, que ha llegado el momento de transmutar esas
energías por algo mas positivo.
Del mismo modo que hay karma
individual, también existe el familiar, el más difícil, pues las
personas tienen que convivir en multitud de relaciones (padre-hijo,
marido-mujer, jefe-empleado, amigos...) para redimir las deudas y
cambiar las energías que han producido sus encuentros en la Tierra
anteriormente. Mientras vivamos en rivalidad, odios, culpas y amargura
el resultado será el sufrimiento. Aunque también podemos crear lazos de
amor, de ayuda, y eso también se nos retribuirá.
Cada quien tiene su misión y, la mayoría de las veces la cumple en su vida cotidiana con las personas que tiene cerca.
Con respecto a los vínculos kármicos, no importa quien tenga razón, lo
importante es que los sentimientos negativos sean transmutados y
purificados. Debemos aceptar, con humildad, que una relación que ha
comportado sufrimiento, también ha significado un aprendizaje y nos ha
ayudado a evolucionar y que toda persona que irrumpe en nuestra vida
acaba siendo un instrumento para crecer.
Pero yo creo que hay una mejor manera de aprender nuestras lecciones y evolucionar: concienciarnos del problema.
Si tú sabes que tipo de deuda te une a esa persona será más fácil
hacer los cambios necesarios para cambiar la energía negativa a una
vibración positiva, más ligera y por lo tanto más elevada.
De vez en cuando, si lo dispusimos antes de renacer en este tiempo, podemos encontrarnos a nuestra alma gemela.
Las almas gemelas son un único espíritu. En el principio de los
tiempos los espíritus eran androginos, tenían al mismo tiempo la esencia
femenina y la masculina, pero su evolución era muy lenta, ya que al
sentirse completos no sentían la sed de búsqueda, y sin búsqueda no hay
encuentro. La meta final es reunirnos con la Gran Chispa Divina de la
que una vez salimos.
Dios separo los espíritus en dos, uno con
una gran carga de energía femenina o yin y el otro con energía masculina
o yang., para que evolucionaran individualmente interactuando con otros
espíritus, buscando siempre el equilibrio. Puede que se encuentren en
sucesivas encarnaciones para ayudarse mutuamente a evolucionar, y cuando
los dos hayan conseguido equilibrar esas energías yin-yang dentro de
sí, entonces se reencontraran finalmente para unirse para toda la
eternidad.
La energía masculina (yang) se refiere a la iniciativa,
la fuerza, la valentía, el poder, mientras que la femenina (yin) maneja
la intuición, la percepción, la suavidad, la sensibilidad. Es necesario
aclarar que no estoy hablando aquí de la diferenciación de los sexos.
Cada ser humano tiene dentro de sí estas dos energías, tal vez una mas
desarrollada que la otra y lo que tenemos que hacer es equilibrarlas,
recrear dentro de nosotros el andrógino inicial, espiritualmente
hablando. La fusión con el alma gemela solo se podrá dar si estamos
equilibrados y en sintonía uno con el otro.
A esta fusión se le
llama "el vinculo cósmico". Al estar en el mismo nivel de evolución
comparten objetivos y al estar juntos el gran amor que despiden se abre a
toda la humanidad. Cuando amamos deseamos integrarnos en el otro pero
también expandirnos a través de él y el hecho de encontrar las mismas
vibraciones en el otro nos facilita la expansión.
Mucha gente tiene
la idea de que la unión con el alma gemela es algo fácil y perfecta,
que no presenta problemas, cuando en realidad encontrarla en este
momento en la Tierra es cuestión de aprendizaje.
Cuando no hay
armonía entre las almas gemelas (ya que evolucionan separadas a veces lo
hacen a diferente ritmo) deben seguir caminos separados, distintos.
Cuando una de las almas cobra conciencia debe esperar a la otra para
ayudarla en su evolución.
Esto quiere decir que algunas veces el
alma gemela no reconoce a su compañera porque esta involucrada en otras
relaciones que le son necesarias para su evolución. El alma que se
concienció de su estado no debe interferir si no para ayudarle en todo
lo necesario incondicionalmente. Si ella no quiere estar nuestro lado no
debemos empecinarnos en seguir junto a ella. Hay muchas maneras de
ayudarlos estando separados, una de ellas es enviarle pensamientos
positivos, es como si le enviáramos una luz de amor, de ese amor
incondicional que se nos despierta el encontrar a nuestra alma gemela.
lunes, 29 de septiembre de 2025
EL VÍNCULO CÓSMICO (Por Jean Jacques)
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