La pérdida nos enseña a valorar lo que TENEMOS.
Nos recuerda vivir en el presente y no malgastar nuestro tiempo en cosas, relaciones o experiencias sin valor.
Todo lo que termina, lo hace para dar paso a algo más grande. 
Nada se cierra en vano: en cada final hay un nuevo comienzo.
Nada es permanente; si hoy sientes dificultad o soledad, recuerda que todo cambia. En el eterno ciclo de la vida, siempre encontrarás la alegría que habita dentro de ti como una fuente infinita. 
Busca tu verdadera familia, esa comunidad donde te sientas en casa, esos compañeros de viaje que hablan tu mismo lenguaje del alma y cuyo apoyo te acerca a tu mundo interior.
La verdadera familia no siempre es la de nacimiento: se reconoce en el camino, cuando abrimos el corazón, mostramos nuestra sensibilidad y nos dejamos guiar por la intuición. 
“Con quien amas, tarde o temprano te encontrarás,
simplemente porque estás en sintonía con esa persona.”
— Müller Péter
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