martes, 30 de septiembre de 2025

REDES MENTALES Y AFECTIVAS (Por José Miranda)

 

Hola gentes, esta mañana hay un ambiente limpio y fresco, pues empezaron las lluvias y se ha limpiado y humedecido el aire, estamos en pleno otoño, ya terminaron las vacaciones y hay que incorporarse a las actividades normales del diario.

Pero no es de las vacaciones ni del tiempo de lo que va el tema de hoy, en temas pasados tratemos el tema de las “conexiones internas” y para facilitar la comprensión de algunas realidades sobre el mismo, vamos a hablar de las redes mentales y afectivas.

Si yo me incorporo o conecto a un programa de ayuda a través de una asociación o ONG o cualquier otra institución solidaria, paso a formar parte del colectivo de esa asociación o lo que sea, y se produce un intercambio entre yo y la red a la que me he incorporado, yo hago mi aportación a favor de la red de ayuda que dicho organismo lleva a cabo, y de la red recibo algo a cambio, ya sea reconocimiento, agradecimiento, valoración, o cualquier otra aportación, siempre se recibe algo a cambio, por eso se le llama intercambio, porque doy y recibo.

Si me incorporo o conecto a una red de mafiosos y maleantes, hago mi aportación y también recibo algo a cambio, pero de naturaleza y efectos muy diferentes, aunque se trata del establecimiento de dos conexiones, cada conexión va a significar algo muy diferente.

Una red se podría definir como distintos elementos para una misma función o cometido conectados entre sí y a favor del conjunto, y existen redes de todo tipo y volumen. Al igual que ocurre aquí en nuestro mundo físico, ocurre también en lo imperceptible para los cinco sentidos, existen redes de pensamientos, sentimientos, deseos, y todo lo que se pueda encuadrar dentro de unas características con origen y efectos similares.

Cada persona es como una emisora de radio que va emitiendo de continuo en una frecuencia según lo que esta pensando y sintiendo, dicha frecuencia se une y mezcla con otras frecuencias similares formando una red a lo largo y ancho del Universo, y en ese momento nos acabamos de conectar a dicha red a través de nuestro pensar y sentir, según la naturaleza y efectos de nuestro pensar y sentir, estamos realizando nuestra aportación a la red, y de la red estamos recibiendo apoyo fortalecimiento en ese sentido.

Si yo soy envidioso, siempre que este envidiando a alguien o algo, me conecto a la red de los envidiosos, y a ella aporto parte de mi energía de envidia que a su vez se verá fortalecida por el resto de energías de la misma frecuencia.

Si mi pensar y sentir es de generosidad, me conecto a la red de los generosos, y a ella realizo mi aportación y de ella recibiré apoyo en la dirección y sentido de mi frecuencia, después que se emite el pensamiento, sentimiento y deseo, las conexiones son automáticas, son la consecuencia de aceptar el pensamiento y sentimiento, y emitir el deseo en esa dirección o frecuencia.

Supongamos que a mi me aconsejan o hacen una propuesta de algo, de mi depende el aceptarla o el no aceptarla, si acepto acabo de conectarme a la frecuencia vibratoria que corresponde al acto o acción, cuando me conecto a cualquier tipo de frecuencia, establezco vínculos y relaciones en la red a la que pertenece, que dependiendo de sus características y naturaleza, limitarán mi libertad o al contrario, limitará mi bienestar y de los míos o al contrario, por eso la importancia de hacer una exhaustiva selección de las frecuencias a las que nos asociamos a través de nuestras conexiones internas.

El hecho de que pertenezcan al mundo invisible hace que no le concedamos demasiada importancia, pero nunca hemos de olvidar que casi todas las acciones y proyectos de toda naturaleza que llevamos a cabo, tienen causa y origen a partir de un pensamiento, sentimiento o deseo al que hemos aceptado y conectado.

Cuando estamos conectados a una red mental o afectiva, nos asaltarán pensamientos y sentimientos procedentes de otras mentes y otros corazones a las que nos hemos unido a través de la conexión a la red, y pensamientos y sentimientos ajenos a nosotros, tocarán en nuestra puerta solicitando entrada y permiso para actuar en nuestro nombre, si la acción o actuación es constructiva y beneficiosa a favor propio y común, recibiremos la recompensa por la buena acción, pero si la idea o propuesta que se nos ofrece, obra en perjuicio propio y aún peor si es hacia los demás, y la aceptamos dando consentimiento y conectándonos a dicha idea o propuesta que se nos ofrece, los perjuicios a los que de lugar quedan a nuestro cargo, porque tuvimos la oportunidad de aceptar o rechazar, en estos casos y otros por el estilo actúan los agravantes y atenuantes dependiendo de si éramos conscientes o inconscientes.

Es esta la principal razón por la que en muchas ocasiones aconsejo el estar atentos a todos los pensamientos, sentimientos y deseos, y solo aceptar los que estemos seguros que obran a favor de bien propio y común.

A veces, aún sin necesidad de conectarnos a ninguna red, dependiendo de nuestra receptividad y sensibilidad, y posible desarrollo de alguna facultad como la telepatía, podemos percibir pensamientos, sentimientos y deseos ajenos, que intentarán conducirnos en la dirección de sus intereses, aconsejo el hacerse consciente de estas y otras realidades, y mantener, aunque solo sea un mínimo de nuestra atención pendiente de de lo que se procesa y ocurre en nuestro interior.

En los cuarteles o destacamentos militares, siempre hay centinelas vigilando de continuo por el control y la seguridad, y si ocurre algo sospechoso o fuera de lo normal, dan la voz de alarma y así evitan el factor de riesgo por sorpresa.

Sería conveniente que asignáramos un mínimo de nuestra atención vigilando de continuo hacia nuestro mundo interno y así podernos enterar de algunas cosas antes de que nos lleguen las consecuencias por haber actuado de forma inconsciente sin apenas enterarnos de lo que hacíamos, o se procesaba en nuestro interior.  Es todo por hoy saludos. 

 

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