Lo único que le pido a la vida
No le pido demasiado a la vida…
Solo que nunca me falten las ganas de emocionarme con cada atardecer y de dejarme sorprender por la magia de cada amanecer.
Que el amor siga siendo mi motor, que una simple mirada aún logre sonrojarme y que siempre pueda llorar sin miedo y reír a carcajadas.
No le pido tanto…
Solo no perder la esperanza de que el mundo sea un lugar un poco más humano:
donde no existan disputas ni batallas,
donde la muerte respete la inocencia de los niños,
y la vejez sea abrazada con ternura y dignidad.
Porque al final, lo único que le pido a la vida es que, después de cada tormenta, nunca deje de salir el sol cada mañana.
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𝐅𝐞𝐥𝐢𝐳 𝐝𝐢́𝐚!
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