Cuando dejas de actuar, empiezas a vivir 
Durante mucho tiempo sentí que tenía que maquillar mi vida para encajar, suavizar mis bordes y actuar de cierta manera para resultar aceptable.
Hoy ya no.
Elijo vivir como soy, con días tranquilos y otros más cuesta arriba, sin esconderlos. 
Y, sorprendentemente, eso ahora es suficiente para mí.
Solté la necesidad de agradar todo el tiempo.
Entendí que vivir pendiente de la mirada de los demás es una forma silenciosa de abandono propio. Prefiero ser auténtica, aunque no siempre guste, antes que traicionarme buscando aprobación. 
Me miro con más honestidad y menos dureza.
Reconozco mis límites, celebro mis avances y sigo aprendiendo, no desde la exigencia, sino desde el cuidado.
Porque quererse también es quedarse con una misma mientras cambia, crece y se acerca cada vez más a quien realmente es.
єναѕтуℓєχ
No hay comentarios:
Publicar un comentario