* EL MIEDO ES LIBRE: UNA REFLEXION SOBRE NUESTRA SOMBRA INTERNA*
El miedo es una de las emociones más primitivas y poderosas que experimentamos los seres humanos. No tiene reglas, límites ni fronteras: cada persona lo siente de manera única, a su propio ritmo y con sus propias razones.
Es libre porque no necesita permiso para aparecer, porque surge en lo más profundo de nuestra mente, a veces como un instinto de supervivencia y otras como una sombra que nos paraliza.
A lo largo de la vida, aprendemos que el miedo no siempre es enemigo. Nos protege del peligro, nos advierte de riesgos y nos ayuda a tomar precauciones. Sin él, cruzaríamos la calle sin mirar, nos lanzaríamos a lo desconocido sin medir las consecuencias y viviríamos sin prudencia.
Pero también es cierto que el miedo mal gestionado puede convertirse en una jaula invisible, limitando nuestros sueños y evitando que nos atrevamos a salir de nuestra zona de confort.
Lo curioso es que, aunque el miedo es libre, nosotros no siempre lo somos. Muchas veces nos esclavizamos a temores que solo existen en nuestra mente: miedo al fracaso, al qué dirán, a no ser suficientes. Nos convencemos de que no podemos, cuando en realidad el único obstáculo es el miedo mismo.
Por eso, quizás el secreto no está en erradicar el miedo, sino en aprender a convivir con él sin que nos domine.
Mirarlo de frente, reconocerlo y preguntarnos: ¿Este miedo me protege o me limita? ¿Me impulsa o me encadena?
Porque solo cuando entendemos nuestros miedos, podemos decidir si dejarlos ser o aprender a liberarnos de ellos. 
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 
Nos bendigo
Dios con nosotros y en nosotros
No hay comentarios:
Publicar un comentario