Marco Aurelio lo entendía con claridad:
“Sé paciente contigo mismo. Nada en la naturaleza florece todo el año.”
Pero hoy queremos resultados inmediatos.
Queremos avanzar sin pausas,
crecer sin fallar,
mejorar sin procesos.
Y cuando no sucede…
nos frustramos con nosotros mismos.
Olvidamos algo esencial:
Todo lo que vale la pena toma tiempo.
El árbol no se desespera en invierno.
No duda de sí mismo.
Solo espera… y sigue creciendo en silencio.
Así deberías tratarte tú.
No estás atrasado.
No estás fallando.
Estás en tu proceso.
Y aprender a respetarlo…
es parte de tu fortaleza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario