jueves, 21 de abril de 2016

!Marchando! Una de cariño. (Por José Miranda)

Ahí llevais lectura filosófica, acerca de las cosillas del querer.



¡Hola! Lector o lectora. ¿Qué tal te encuentras? ¿Eres feliz en tu vida?.  Si así es de seguro que quieres y te quieren, la felicidad en buena parte es la consecuencia de querer y ser querido, todo ser viviente sin excepción le gusta y necesita querer y que le quieran, todos sabemos que necesitamos respirar para mantenernos vivos, pues el que esta escribiendo se atrevería a decir que si nada ni nadie nos quiere, y a nada ni a nadie queremos aunque sigamos respirando no es vivir, y como las cuestiones del querer es algo tan sumamente importante, le vamos a dedicar tiempo, empeño sacrificio y todo lo que sea necesario para poder conocer lo mas detallada y ampliamente posible todo lo que expresa el término cariño, y a través de la imaginación iniciaremos un viaje acompañándolo desde su nacimiento hasta su muerte.
Cuando nos proponemos esclarecer y ampliar los conceptos respecto a algún tema, cosa o caso, el esquema mas usual de actuación suele ser, saber que es, como se crea o elabora, sus aplicaciones, ventajas e inconvenientes, como se alimenta y conserva, como se perjudica se daña y se mata, con que se suple su ausencia, etc.
Empezaremos intentando definir a que nos referimos cuando pronunciamos la palabra cariño.
El que está escribiendo piensa que es el cúmulo de sentimientos, pensamientos, sensaciones, vivencias, etc, de naturaleza agradable que se viven y sienten respecto a alguien o algo a lo largo del tiempo, y seguidamente voy a exponer las razones que me han conducido a esta conclusión.
Dice el refrán, “el roce hace el cariño”, la realidad de este refrán está en que el cariño no va a surgir hacia a quien nunca as visto ni relacionado, (es distinto el Amor que es multi-direccional).
A lo largo de mi existencia he podido comprobar por mi mismo, y a través de la observación, que el roce si es grato si crea lazos de afecto y cariño, pero si es ingrato lo que crea es lo contrario, y si existe cariño poco a poco lo mata.
Se da por hecho que a la familia por el solo motivo de ser familia hay que quererla, pues bien, el afecto, cariño, amor, amistad, etc., no brota y crece en nadie por obligación, tradición, normas estipuladas ni mandatos de nadie, si bien es cierto que los lazos familiares ayudan, hay muchas personas que encuentran mas facilidad de relación fuera de la familia que dentro.
Y es que para que una relación funcione y de hermosos frutos, necesita de afinidades, respeto, sensibilidad y la puesta en acción de todas las virtudes posibles, y a través del tiempo, cada momento de satisfacción y de gozo, se van acumulando en un depósito que hay cerca del corazón, y cuanto más lleno está, mas vibra, y más nos hace vivir hacia dentro y hacia fuera, la repetición de las sensaciones y demás, que vivimos cuando lo íbamos llenando, y entiendo que es a lo que le llamamos afecto en un principio, y cuando el afecto rebasa un limite le llamamos cariño.
Cuando a través de una relación, lo que se vive y padece son cosas desagradables y dolorosas, cada momento de angustia se va acumulando en otro deposito, y el conjunto del cúmulo se le llama, angustia, dolor, odio, alejamiento, etc.
Nos queda claro que el cariño para nacer necesita de una relación, y que ésta aporte más momentos gratos que ingratos.
El cariño no es perdurable, necesita ejercitarse periódicamente para su mantenimiento, prueba de ello es que por mucho que lleguemos a querer a alguien, si durante un largo periodo de tiempo no mantenemos contacto ni relación, el cariño se atenúa e incluso se puede llegar a extinguir, y si la relación se invierte y pasa a ser de naturaleza desagradable además de extinguirse su lugar lo ocuparan otros sentimientos producto de las actuales vivencias.   
El cariño es direccional, podemos y de hecho así es, querer mucho a una persona, y nada e incluso detestar a otra, dependiendo de la relación y el pasado que nos une o conecta.
Si a lo largo de la relación mantenida hemos llenado el depósito de lo desagradable y angustioso, ese cúmulo de información o energía condicionada en sentido negativo, siempre que conectemos con esa relación, ya sea personalmente o incluso mentalmente, estará presente intentando excluir esa situación de nuestra vida.
Si hemos llenado el depósito de las vivencias agradables y hermosas, será todo lo contrario, siempre que conectemos con dicha relación, toda la energía acumulada en positivo entrará en acción, y nos hará sentirnos muy bien, y ello contribuye a preservar y fomentar dicha relación, puesto que constituye una fuente de buenas vibraciones.
El cariño y el odio son extremos opuestos de una misma cosa, y en una relación pueden crearse los dos sentimientos, hay un dicho que dice, “no puedo vivir con tigo ni sin ti”, cuando esto sucede es que los dos depósitos, el de lo agradable y lo desagradable se van llenando mas o menos a la par debido a que la relación funciona a medias en armonía, y la otra mitad en desarmonía, en estos casos se suele decir, “es que esa persona tiene cosas que me encantan, pero también tiene otras que no las aguanto.
Algunas personas por motivos de inmadurez psicológica no hemos comprendido que hemos de aceptar el conjunto en su totalidad, y si lo desagradable no lo aceptamos no nos empeñemos en retener para uso y satisfacción propia, lo agradable, aceptemos el conjunto o dejémoslo ir, todos sin excepción estamos en la escuela de la vida para aprender, progresar y madurar en todos los sentidos, pero estamos actuando continuamente, unas veces en acierto y otras en error, en lo que hoy erramos, mañana posiblemente no, porque de los errores se aprende, pero hoy hemos errado y necesitamos que, aunque nos den las consecuencias que derivan del errar, que nos sigan queriendo y nos den otras oportunidades de poder repetir lo suspenso.
Con cualquier persona que se inicie una relación existen posibilidades de error y acierto, y es a nosotros a quien corresponde determinar si la relación es viable o no, pero siempre actuando sobre el conjunto.
Hoy en día la mayor parte del interés general de nuestra sociedad, está orientado hacia las tecnologías y ciencias para fines de comunicación, bélicos, comodidades, lujos, etc., y las cuestiones del amor, cariño, afecto, amistad, etc., con sus correspondientes antítesis, siendo de lo mas importante de nuestras vidas, y después de las mismas, ha quedado en planos muy inferiores en cuanto a interés de estudio y conocimiento se refiere, es de lo mas normal en estos días encontrar a personas que llevan treinta años estudiando como funcionan aparatos electrónicos, y no tienen ni idea de las diferencias que existen entre el amor, cariño, afecto, pasión y muchos otros sentimientos que diariamente intervienen en nuestro diario vivir, y que la mayor parte de las veces somos victimas de ellos, por falta de conocimiento y control de los mismos.  
El cariño solo puede nacer, crecer, conservarse, etc., en plena libertad, en cuanto empezamos a ponerle condiciones, razones, obligaciones, ataduras, etc., de seguro que ya estamos hablando de otra cosa, que a primera vista puede parecer, pero si se analiza se descubre que es diferente.
Existe una copla cuya letra expresa que el cariño verdadero ni se compra ni se vende, yo estoy totalmente de acuerdo, en cuanto circulen intereses de cualquier índole en vez de llamarle cariño, le llamaremos acuerdos, conveniencias, tratos o cualquier cosa menos cariño.
En el cariño existen calidades y niveles, intentaremos explicarlo lo mas claro y suavemente posible.
El que está escribiendo, que soy yo, “Pepe el caminante”, recuerda que en su pasado, la forma de tratar a personas a las que quería, en ocasiones dejaba bastante que desear, y los principales motivos eran la falta de conocimientos, la escala de valores y prioridades mal configurada, inmadurez psicológica, mucha falta de experiencia, etc. La falta de conocimientos me hacia inseguro, impreciso, desacertado, orgulloso, arrogante y alguna otra cosilla mas.
Al tener mal configurada mi escala de valores, daba mas valor a cosas que tenían menos, porque así lo había aprendido, o a mi me interesaba.
Y con las prioridades otro tanto de lo mismo, ponía en lugares preferentes casos y cosas que según la lógica y el sentido común, deberían ocupar otros lugares y viceversa.
Mi inmadurez me impedía estar a la altura de las circunstancias en muchas ocasiones, sobre todo en temas de relación. Y mi falta de experiencia me impedía saber cual era siempre la mejor opción, y a mis manos y a mi mente, le faltaban destreza y habilidad, para la planificación y ejecución de mi actuar.
Con todos estos condicionantes y los que no hemos dicho, de seguro que a mis relaciones y actuaciones en general le faltaba calidad, y como consecuencia de lo mismo el cariño que yo ofrecía también era bajo en calidad, yo daba lo que tenia, en la forma que sabia, con sana y buena intención y todo lo demás, pero seguía bajo en calidad.
Con la experiencia vivida en propia persona y los múltiples ejemplos observados en la sociedad me queda claro que la calidad de nuestro cariño es directamente proporcional a la calidad personal.
Cuando hablamos de niveles nos referimos al volumen o cantidad del mismo, cuando acabamos de conocer a alguien se entiende que podemos sentir afinidad, admiración, algo de afecto, etc., pero el cariño necesita algo de tiempo para su nacimiento y crecimiento, se hace difícil precisar el volumen o cantidad del mismo, a veces creemos que no queremos a alguien y si perdemos su amistad o relación nos damos cuenta de que nuestro cariño era mas grande de lo que creíamos, y viceversa.
Hay muchas personas con grandes capacidades y aptitudes para querer, pero torpes a la hora de demostrarlo, les falla las formas, pueden querer mucho a una persona, pero como no se lo manifiesta, y si lo hace es de forma torpe y puede que inadecuada, pues la persona no se entera.
Y también hay muchas personas con gran dificultad para identificar el cariño, suelen decir: “pues si me quisiera me lo demostraría de esta o aquella manera” “si me quisiera no habría dicho aquello, y hecho lo otro”.
Las personas que así se comportan no conocen al cariño, y lo confunden con la complacencia, la bondad, e incluso con la pillería, si aquella persona le dice lo que le gustaría oír, o le regala aquella cosa, en el día aquel, de aquella forma concreta, etc., aunque todo sea un montaje con alguna segunda intención, la persona puede que lo identifique como cariño.
El cariño no entiende de formulas concretas, y cuando existe se expresa y manifiesta como puede y con lo que tiene, si lo hace a través de una personalidad con sabiduría, instrucción, equilibrio y con mucho arte, lo hará de forma brillante, pero las personas analfabetas, sin instrucción, con desequilibrios y torpes, también tienen su corazoncito, y por tanto también quieren, la diferencia está en que cuando lo manifiestan, no les queda tan brillante, no saben adornarlo, ni presentarlo, lo hacen como pueden, pero en definitiva es cariño, y el buen conocedor lo identifica sin necesidad de protocolos ni formulas concretas
El cariño existe en estado puro y con mezclas, y esto ocurre porque apenas lo conocemos y lo confundimos con otras manifestaciones, cuyo origen y punto de partida es la ignorancia, el egoísmo, el sentido de la exclusividad, el afán de posesión, los celos, los caprichos, etc.
La ignorancia te impide tener conciencia de los límites y aplicaciones correctos tanto del cariño como de cualquier otro tipo de manifestación afectiva o de otra índole.
Yo nací y viví en un medio rural bastante apartado del pueblo, allí existía mucho cariño, pero entre otras lacras de la ignorancia, imperaba el machismo puro y duro, los habitantes de aquel lugar todos habían sido educados y acostumbrados a que el hombre era superior a la mujer, como no conocían otra cosa, las propias mujeres también eran machistas, conformándose y aceptando como única realidad su inferioridad respecto al hombre, si la esposa saludaba amablemente a otro hombre, su gesto de amabilidad era interpretado en la mayoría de los casos, como principio de infidelidad, siempre había alguien que le llevaba la noticia al marido con su correspondiente añadidura, y la forma mas normal de reaccionar era el ataque de celos, y el miedo al ridículo de que le pudieran llamar “el cornudo”, y lo normal en estos casos era propinarle una paliza a la esposa para que aprendiera a estar en su sitio.
Y para colmo de los colmos, en algunos casos, la propia esposa se sentía orgullosa, porque interpretaba que estas cosas ocurrían porque le querían mucho, y criticaba a los maridos que no padecían celos ni pegaban a las esposas argumentando que era falta de interés y de cariño.
Esta historia explica con claridad, lo que significa la mezcla de cariño con, celos, afán de posesión, exclusividad, caprichos, etc.
Dentro de los estados de ignorancia, el propio maltrato físico y psíquico, se puede llegar a interpretar como cariño extremado, locura de amor, un amor apasionado, etc.
Cuando la ignorancia es reemplazada por la sabiduría, cualquier tipo de maltrato ya sea a personas, animales, plantas , medio ambiente, etc. se entiende y se siente que es improcedente, y síntoma evidente de falta de sensibilidad, baja condición moral, bajo nivel espiritual y falta de conocimientos en general, porque a cada hecho le corresponde unas determinadas consecuencias según la naturaleza del mismo, y dichas consecuencias, recaen sobre quién realizó el hecho, y de esta realidad universal podemos deducir, que las consecuencias del mal trato están mas cerca del dolor y la angustia, que de la felicidad, si todo el mundo conociera esta gran e inalterable ley, a la hora de actuar, lo harían de forma diferente, porque nadie tira piedras a su propio tejado, sabiendo que lo rompe y después le cae el agua, el granizo, la nieve. etc.
Cuando el cariño es puro no existen los celos, porque se sabe y se siente que cada ser es libre, y haciendo uso de su libertad puede compartir su vida con quien desee y le aporte mas felicidad, cuando se quiere de forma auténtica se valora mas, el bien de la persona amada, que el propio, los celos son un nivel de ignorancia e inmadurez, compuesto por una mezcla de: Sentido de la propiedad sobre la persona querida.
De la exclusividad porque si quiere a otras personas y se comporta amablemente con ellas nos molesta.
De dependencia porque si piensas que te puede abandonar, sientes que se te acaba el mundo.
De auto-importancia y arrogancia porque de no ser así otorgarías los mismos derechos que tomas para ti 
Falta de control y análisis, porque bajo la influencia de un ataque de celos, se pueden cometer acciones descabelladas, etc., etc., etc.
Nos queda claro que para que un cariño sea puro, sin mezclas que lo desvirtúen, es imprescindible el conocimiento y control de todo lo que pueda confundirse con el mismo, pero que pertenezca a otro orden con aplicaciones y efectos diferentes.
Si te une un gran cariño a alguien, disfrútalo momento a momento, no lo condiciones ni con preconceptos del pasado, ni con miedos o proyectos del futuro, cada momento es diferente, porque todo está en movimiento continuo, y dependiendo del rumbo que cada cual da a su caminar por la vida, dos personas que hoy se encuentren muy próximas, en el futuro  pueden haberse alejado, pongamos como ejemplo que hoy me une un gran cariño a alguien, ese alguien cada día está mas interesado en todo tipo de estudios que le permitan progresar, y yo me voy a dedicar al ocio porque pienso que ya he estudiado bastante, y para lo que hago a diario no necesito saber mas, pues sin duda alguna, que al cabo de un tiempo se han producido cambios en la personalidad de ambos, lo que a diario se ejercita va creciendo e integrándose en nosotros, y por tanto originando cambios, y como consecuencia de esta realidad, yo cada día estaré mas integrado en tareas de ocio, seré mas ocioso, y ese alguien estará mas integrado en temas de estudios, será mas activo y estudioso, nuestras afinidades son cada vez mas diferentes, nuestros temas de conversación favoritos también, ahora me encuentro mas a gusto con personas cuyas actividades son similares a las mías, puedo hablar de lo que me gusta e intercambiar ideas, y ese alguien cada día me resulta mas pesado con sus temas de filosofía, psicología, etc.
Cuando esto sucede, la relación se va apagando poco a poco, y por tanto el cariño también.
Por eso entiendo que es inteligente y gratificante, el disfrutar de lo que se tiene en el momento presente, sin pensar en nada mas, mañana es otro día y traerá lo suyo.
Cuando nos ocurre lo que acabamos de comentar, que se nos apaga una relación, es conveniente siempre prestarle atención, analizar lo que significa para nosotros dicha relación antes de que se extinga, y si consideramos que es importante, aunque debido a las diferentes formas de actuar y andar por la vida, se hayan debilitado las afinidades y posibilidades de compartir, siempre podemos apelar al respeto por las diferencias ajenas, y a lo conveniente que es tener un amigo en otro ángulo de percepción y actuación de la vida, es como tener doble visión desde dos ángulos diferentes, podemos aprovechar sus ojos para ver lo que nosotros no vemos, y viceversa, sus capacidades y aptitudes nos proporcionarán información inalcanzable para nosotros, y viceversa, etc.
Estas y otras ideas pueden motivar de nuevo la relación, y preservar la amistad y el cariño, aunque solo sea un amigo merece la pena, y si se trata del cónyuge o familiares mas directos, se hace de carácter obligado el buscar recursos para que, sin interferir en el libre albedrío de los demás, mantener la llama del cariño siempre encendida.
Y ahora vamos a versar un poquito sobre la pasión y sus ingredientes.
La pasión cuando existe en el escenario de la vida hemos de entender que es útil y necesario, pero como todas las cosas, dentro de su correcto círculo de aplicación, y siempre bajo control.
Al no conocerla lo suficiente, la mezclamos con el amor, el cariño y otros tipos de manifestaciones afectivas, y es ahí donde armamos el lío.
La mayor parte de todos los procesos de realización, necesitan de varios especialistas, y es muy necesario que cada cual se ocupe de su trabajo, pero en perfecta coordinación entre ambos, para que cada labor se realice dentro del orden de prioridades que corresponde.
Pongamos un ejemplo: Yo decido construirme una casita, necesito de un arquitecto, aparejador, albañil, electricista, fontanero, etc.,imaginemos que no conocen los límites de sus tareas y todos quieren opinar y disponer en todas las tareas, seria un verdadero caos, para que el proceso de construcción funcione, cada cual se ocupará de todo lo que encuadra su especialidad, pero nada mas, pero sí es necesario que estén coordinados, porque antes de poner los cables, hay que construir las paredes, todos son necesarios pero dentro de un orden de prioridades, fuera de dicho orden seria igualmente otro caos.
En la construcción de la obra de nuestra vida, es necesario el afecto, cariño, amor, amistad y muchos otros ingredientes que, bajo control, cada uno en su lugar, y en las dosis adecuadas, dan a la propia vida un agradable sabor, cuando el sabor de la vida resulta desagradable, puede ser que todavía no hemos aprendido a utilizar dichos condimentos y aderezos, dentro de su orden, y en sus dosis correctas.
La pasión podríamos definirla como el apoyo energético extra que refuerza la ilusión, la emotividad, la tenacidad, etc., y por tanto ayuda a la realización de proyectos, conquistas y a veces hasta sueños.
Pero en sí es un arma de doble filo, y muy difícil de controlar, porque si se sobrepasa la dosis, nubla la razón, y la persona bajo los efectos de un estado pasional, puede cometer grandes aberraciones.
La pasión se puede manifestar en todas las actuaciones del ser humano, y por tanto también en el cariño. Pero es curioso que siempre que yo oí hablar de un cariño apasionado, daba la sensación de que el cariño por sí solo, fuese pobre en calidad, y la pasión lo enriqueciera, después de meditar mucho a cerca del tema, mi opinión es que la calidad del cariño depende de la calidad personal, y las características de la relación, y lo que sí aumenta la pasión es la cantidad, o por lo menos produce sentimientos muy fuertes, y la mente lo interpreta como un cariño desbordado.
Para que un cariño sea sano necesita estar en equilibrio, esto quiere decir que su calidad y su volumen vayan a la par, si tiene mucha calidad y poco volumen, apenas realiza, no produce, si tiene poca calidad y mucho volumen, realizará mucho pero las realizaciones dejarán mucho que desear en cuanto a calidad y bien se refiere.
Cuando a nuestro cariño le ponemos una carga de pasión, aumentamos su volumen pero no la calidad, y se origina un desequilibrio, si la carga está dentro de los márgenes de tolerancia, posiblemente aporte un refuerzo sin descompensar y sirva de ayuda.
De la pasión no vamos a hablar más, porque dada su importancia la trataremos en un capítulo exclusivo, muchas de las acciones mas aberrantes de la historia, tuvieron causa y origen bajo los efectos de estados pasionales en sentido negativo, y también muchas proezas se realizaron bajo estados pasionales en positivo.
Otros sentimientos que se pueden mezclar o confundir con el cariño son los caprichos y los mimos.
Un capricho en sí es el deseo de poseer, o compartir, o disfrutar, etc., de algo tanto si esta dentro de las posibilidades o no, o si está al alcance de nuestra economía o no, o si está dentro de las prioridades o no, etc.
El capricho en sí no es bueno ni malo, pues casi todos tenemos o hemos tenido algún caprichillo, lo grave empieza cuando escapa al control de la razón objetiva, y mucho mas grave si se refuerza con una mezcla de pasión, en estos casos coge un gran volumen, y escapa a todo proceso de control, situándose en lugares preferentes en nuestra escala de prioridades, y por tanto nos obliga al cumplimiento del mismo, aunque para ello tengamos que emplear los recursos destinados para el diario, no nos importa comer mal o ayunar, lo importante es que hemos conseguido el capricho.
No solo nos encaprichamos con enseres y otras cosas, sino que también existen innumerables casos en la historia, de encaprichamientos con personas, y muchos de estos eran confundidos con el cariño.
 Se suele decir: La quería tanto que antes de verla en los brazos de otro hombre, la mató, y después se mató el.
En este relato lo que menos hay es cariño y lo que sobra es capricho, pasión egoísmo, ignorancia, etc., cuando se quiere se desea lo mejor para la persona querida, y se entiende que el principio de lo mejor, empieza por su propia libertad de elegir lo que crea mejor para su vida.
Con los mimos ocurre un tanto parecido, en sí ni son malos ni buenos, depende de cómo se manifiesten, y de si están dentro de sus márgenes, pero se suelen confundir mucho con el cariño y a veces obran en sentido opuesto.
El mimo se entiende como la necesidad de manifestar y recibir elogios, caricias, palabras de alabanzas, manifestaciones de cariño y delicadeza, etc. ocurre que en la realidad no se puede forzar nada, no vale forzar a nadie para que te de un cariño, ni tampoco para que lo reciba, así no funciona, para que funcione y cuente con todos sus ingredientes, tiene que ser algo que brote de una forma natural, y se manifieste  de una forma sencilla, sin ningún tipo de interés y sin condicionamientos.
Las personas que poseen esta condición de mimosas, desde el principio de la relación, por sus formas delicadas y de matiz cariñoso, puede parecernos que lo que nos manifiestan es cariño, pero recordemos que el cariño verdadero necesita tiempo, toda obra importante se construye mediante un proceso, y ese proceso se realiza en el tiempo.
En próximos temas trataremos ampliamente los mimos y caprichos para poder ir separando los conceptos y colocándolos cada cual en su sitio.
La activación de determinados procesos hormonales durante el periodo de fertilidad, produce sentimientos de atracción y necesidad de arrejuntase y apretujarse, que en muchas ocasiones se confundieron con el cariño, y en otras ocasiones le llamamos cariño directamente porque queda mas fino y bonito, y sobre todo mas romántico, después que pasa algún tiempo y la hormona se estabiliza, pronunciamos aquella frase de “ el amor se rompió de tanto usarlo” y nos queda planchao.
El cariño es grandioso, y cada porción es como un centímetro del largo camino que hemos de recorrer para cristalizar en nuestra naturaleza el verdadero AMOR, y ese AMOR sentido y realizado mediante la práctica del bien de forma desinteresada y sin discriminación, proporcionará a nuestra alma sensaciones de paz y dicha interna, que nos permitirán la entrada al laberinto que conduce a la felicidad,
El cariño al igual que muchos otros temas es ilimitado, y por tanto, por mucho que se hable sobre el tema, siempre quedara algo por decir, considerando que parte de lo más importante ya está dicho, vamos a darlo por terminado, y como despedida y cierre afirmamos que todo lo dicho, solo es la opinión de una persona, que esta persona existe en el planeta TIERRA, y que le llaman PEPE, por eso este escrito lo firma:
 Pepe el Terrícola.