LO NEGATIVO A VECES ES POSITIVO
En mi opinión, cuando
calificamos un asunto como negativo –y en demasiadas ocasiones lo
hacemos precipitada y equivocadamente-, estamos desterrando ese asunto
al lugar de las cosas dramáticas e indeseadas, de modo que ya no podrá
defenderse o justificarse haciéndonos ver que, tras la aparente
incomodidad que nos aporta, también lleva implícita –de algún modo- una
experiencia o una lección que a corto o medio plazo, y si se le presta
la atención precisa, puede enseñarnos su otra cara… que es donde se
encuentra la parte que podríamos denominar como positiva.
En la
mayoría de ocasiones, en cuanto surge algo que nos incomoda, lo que sea,
nos ponemos a la defensiva, o directamente guerreros repeliendo un
ataque enemigo, y ya no somos capaces de ver más allá de lo que capta
nuestra mente cómoda, la que no quiere conflictos.
Y eso que ya
hemos oído en demasiadas ocasiones que “cada mala experiencia conlleva
aparejada una lección”, o que “de todo se aprende”, o que “no hay mal
que por bien no venga”, pero a nuestra comodidad no le vienen bien estas
lecciones que, en ocasiones, nos parecen demasiado caras.
Sin suficiente criterio ecuánime tratamos de evitar cualquier situación que nos incomode.
Pero las cosas que aparentan ser solamente negativas, cuando las
vivimos a conciencia, sin prejuicios y con él ánimo de aprender siempre y
de evolucionar constantemente, nos aportan algo positivo: nos hacen
detenernos a pensar, a replantearnos cosas, a reconocer lo que hacemos
mal o lo que consentimos, o a ver de un modo consciente lo que hacemos
de un modo inconsciente.
Lo negativo a veces sólo es incómodo o
perturbador, pero lo rechazamos instintiva y completamente, sin separar
la parte de utilidad que pudiese tener. Rechazamos el paquete completo.
Lo negativo nos puede dar claves de lo que tenemos que hacer o
arreglar, nos invita a preguntarnos por qué nos parece negativo, y si es
negativo en todo su conjunto o sola una de sus partes, y quién y por
qué dentro de nosotros propicia ese rechazo, si lo que no nos gusta es
lo que nos enseña, o solamente es el modo en que nos presenta la
lección.
Ese replanteamiento de la cosa que nos parece negativa
–ya sea un ataque a nuestro ego o un proyecto que no ha culminado como
deseábamos-, nos está proponiendo desarrollar otros sistemas de
actuación ante las contrariedades, o a tomarnos las cosas de un modo
menos personal, desdramatizándolas; nos lleva de algún modo al saber
vivir y saber estar, al aprendizaje que nos conduce a un posterior
bienestar…
Si lo vemos con atención, y des-identificados del
asunto, cuando aparece algo que nos desagrada es una invitación a
revisarlo. Desde un punto de vista esotérico podría estar ofreciéndote
que te plantees una pregunta: “¿Qué me está queriendo decir esto
negativo?”, y al mismo tiempo también ofrece una propuesta: “Tengo que
hacer algo para resolver esto”.
Propongo afrontar estos asuntos
en los que interviene lo que aparenta ser negativo, revisar las cosas
que nos duelen, observar el por qué de los desagrados, comprender el
porqué de las molestias y los malestares.
Que aprendamos de todo ello y no lo despachemos antes de que nos presenten sus credenciales.
Que las cosas que nos duelen no nos duelan de un modo gratuito.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
lunes, 31 de diciembre de 2018
domingo, 30 de diciembre de 2018
DESPRÉNDEE, SACÚDETE, SUÉLTATE, (Por Cuentame Tus Historias de Vida)
Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca
podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o
amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?),
¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios
que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no,
déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo.
Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo.
Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
NO TE PUEDO PERDONAR (Por Emma Fernandez)
NO TE PUEDO PERDONAR
En mi opinión, el Ser Humano, el auténtico Ser Humano, no ha de perdonar.
Eso de perdonar me parece que se convierte más bien en un asunto del ego.
En mi opinión, el Ser Humano, el auténtico Ser Humano, no ha de perdonar.
Eso de perdonar me parece que se convierte más bien en un asunto del ego.
Es el ego quien se siente molesto, dolido, ofendido, resentido.
Es el ego, y no el Ser Humano, quien se siente herido por un acto de otra persona, ya que el verdadero Ser Humano ha de quedar inafectado por lo que otro haga o manifieste, sea lo que sea.
El Ser Humano ha de ir más allá de lo simplemente terrenal, ha de trascenderlo, comprendiendo que quien ha “ofendido” es otro Ser Humano, y no querer verlo así -sintiendo que el otro es una alma afín-, es un error.
Pretender sentirse superior al otro, y por tanto con “derecho” a concederle perdón, es un error.
El Ser Humano ha de comprender al otro y su posibilidad de errar o de no hacer las cosas siempre del modo adecuado –del modo adecuado que uno espera, que tal vez no sea tan adecuado-.
El Ser Humano respeta al otro en todas sus acciones, en su aprendizaje de la Vida y en su Camino de Espiritualidad.
Quien ama, comprende. Y quien comprende no necesita perdonar.
No tiene nada que perdonar.
Sí, ya lo sé. Esta opinión es totalmente distinta de la mayoría de las opiniones que hablan de que hay que perdonar, que perdonar significa dejar de lado los pensamientos negativos que causan dolor o enojo, que la falta de perdón es destructiva para uno mismo, que perdonar es liberarse… todo eso me parece bien, pero sólo para aquellas personas que han permitido que las actitudes de los otros lleguen a interpretarse como necesitadas de un perdón.
El acto de perdonar se puede llegar a interpretar como un acto de arrogancia por parte de quien perdona, porque perdonar le hace estar por encima del otro. Se puede interpretar como “yo soy magnánimo y tengo tal capacidad de bondad que te perdono a ti, que eres alguien que hace cosas mal y estás necesitado de clemencia”.
Yo voy más allá. Mucho más allá.
Opino que si uno consigue no se sentirse ofendido, no es necesario perdonar la ofensa.
Si uno no juzga, no es necesario emitir una absolución.
Los otros pueden equivocarse y se equivocan. Yo también.
Aceptar –en vez de rechazar- una ofensa es un asunto personal. Desde el momento en que uno la acepta se responsabiliza de ella y ya no tiene nada que ver con ello el emisor. Pasa a convertirse en un asunto propio. Y si uno insiste en que tiene que perdonar, será a sí mismo a quien tendrá que ofrecer ese perdón, por no entender que las ofensas son nada más que palabras que sólo surten efecto si deja que el ego se entrometa y se sienta ofendido.
No te puedo perdonar porque no tengo nada que perdonarte.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
Es el ego, y no el Ser Humano, quien se siente herido por un acto de otra persona, ya que el verdadero Ser Humano ha de quedar inafectado por lo que otro haga o manifieste, sea lo que sea.
El Ser Humano ha de ir más allá de lo simplemente terrenal, ha de trascenderlo, comprendiendo que quien ha “ofendido” es otro Ser Humano, y no querer verlo así -sintiendo que el otro es una alma afín-, es un error.
Pretender sentirse superior al otro, y por tanto con “derecho” a concederle perdón, es un error.
El Ser Humano ha de comprender al otro y su posibilidad de errar o de no hacer las cosas siempre del modo adecuado –del modo adecuado que uno espera, que tal vez no sea tan adecuado-.
El Ser Humano respeta al otro en todas sus acciones, en su aprendizaje de la Vida y en su Camino de Espiritualidad.
Quien ama, comprende. Y quien comprende no necesita perdonar.
No tiene nada que perdonar.
Sí, ya lo sé. Esta opinión es totalmente distinta de la mayoría de las opiniones que hablan de que hay que perdonar, que perdonar significa dejar de lado los pensamientos negativos que causan dolor o enojo, que la falta de perdón es destructiva para uno mismo, que perdonar es liberarse… todo eso me parece bien, pero sólo para aquellas personas que han permitido que las actitudes de los otros lleguen a interpretarse como necesitadas de un perdón.
El acto de perdonar se puede llegar a interpretar como un acto de arrogancia por parte de quien perdona, porque perdonar le hace estar por encima del otro. Se puede interpretar como “yo soy magnánimo y tengo tal capacidad de bondad que te perdono a ti, que eres alguien que hace cosas mal y estás necesitado de clemencia”.
Yo voy más allá. Mucho más allá.
Opino que si uno consigue no se sentirse ofendido, no es necesario perdonar la ofensa.
Si uno no juzga, no es necesario emitir una absolución.
Los otros pueden equivocarse y se equivocan. Yo también.
Aceptar –en vez de rechazar- una ofensa es un asunto personal. Desde el momento en que uno la acepta se responsabiliza de ella y ya no tiene nada que ver con ello el emisor. Pasa a convertirse en un asunto propio. Y si uno insiste en que tiene que perdonar, será a sí mismo a quien tendrá que ofrecer ese perdón, por no entender que las ofensas son nada más que palabras que sólo surten efecto si deja que el ego se entrometa y se sienta ofendido.
No te puedo perdonar porque no tengo nada que perdonarte.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
lunes, 24 de diciembre de 2018
NO VIVAS UNA VIDA HERRÁTICA (Por Emma Fernandez)
NO VIVAS UNA VIDA ERRÁTICA
En mi opinión, uno de los motivos que hacen que se viva en un modo plagado de insatisfacciones, de vacíos a los que no se puede dar respuesta, en una inquietud inconsolable que reclama en forma de disgusto inexplicable, es el hecho de no tener un Plan de Vida, un Camino trazado por el que avanzar, unas ideas que sirvan de guía, o un propósito bastante definido que nos acerque al bienestar y la satisfacción interna.
Pasamos uno tras otro los días que componen nuestra vida, prestándoles la mínima atención la mayoría de las veces, atendiendo sólo de vez en cuando a una importante reclamación interna que sólo en contadas ocasiones se atreve a pedir que se le escuche, y vamos erráticos por nuestra vida como si estuviésemos obligados a vivirla tal como llega y sin poder intervenir en su desarrollo.
Nos movemos arrastrados por la costumbre, más atentos a esquivar los inconvenientes que a marcar el Camino, más temerosos ante lo que pueda venir que diseñadores de lo que queremos hacer con este mágico regalo que es la vida.
Evitar una vida errática requiere tomar consciencia de nosotros, obliga a tener atención y voluntad, conocimiento preciso del sentido que le queremos dar a nuestra vida, caminar en una dirección deseada y precisa –sobre todo, deseada- para que tengamos la tranquilidad y la satisfacción de verificar que estamos haciendo lo que en alguna parte sabemos que queremos hacer o que, por nuestro bien, tenemos que hacer.
Por tanto, para saber, necesitamos hacernos preguntas de esas que asustan un poco por su grandiosidad y por nuestro complejo de inutilidad ante ellas. ¿Cuál es el sentido que quiero para MI vida? (Evitando preguntas solamente intelectuales y filosóficas como ¿Cuál es el sentido de la vida?)
¿Qué sentido quiero que tenga?
¿Qué quiero poner en ella, qué promocionar, qué eliminar?
¿Qué estoy haciendo realmente de lo que quiero hacer?
Y lo que hago ahora… ¿me acerca hacia lo que deseo… o me aleja o me distrae o me frustra?
¿Soy constante cuando me marco objetivos?
¿Soy consciente de mi responsabilidad en mi vida?
¿Sé lo que quiero?
¿Hago lo que sé que tengo que hacer y lo que quiero hacer?
No hay que tener miedo a las preguntas ni a las respuestas. Sólo si uno se hace las preguntas se puede encontrar con las respuestas. Y sólo si hay respuestas para esas preguntas se pueden tomar las decisiones correspondientes a encaminar la vida, los deseos, y el propósito verdadero, hacia el encuentro con lo que se quiere.
¿Estoy viviendo mi vida?
¿Estoy perdiendo mi vida?
¿Soy consciente de que mi vida es mía?
¿Sé que puedo hacer con ella lo que quiero?
Y me refiero a la parte de la vida que depende de mí. Hablo tanto del corpóreo que está en el mundo, como de quien soy interior o espiritualmente.
Me refiero al Ser Humano en su conjunto que se encuentra, como casi todos, con aspectos que no dependen de él y tiene que acatar de algún modo, pero que dispone de una libertad muy desusada para regir su modo de ser y vivir, sus pensamientos, sus actuaciones, sus repuestas a lo que le pasa, sus aspiraciones, la consecución de sus sueños factibles…
Tomar la responsabilidad de la vida propia le permite a uno reconducir el Camino errático incrementando la agradable sensación de ser dueño de su destino, la amable impresión de estar haciendo lo que verdaderamente marca la conciencia, y la emoción indescifrable de reencontrarse con la Sabiduría Interna que conoce nuestro Camino y siempre lo ha estado gritando a nuestros oídos sordos.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
En mi opinión, uno de los motivos que hacen que se viva en un modo plagado de insatisfacciones, de vacíos a los que no se puede dar respuesta, en una inquietud inconsolable que reclama en forma de disgusto inexplicable, es el hecho de no tener un Plan de Vida, un Camino trazado por el que avanzar, unas ideas que sirvan de guía, o un propósito bastante definido que nos acerque al bienestar y la satisfacción interna.
Pasamos uno tras otro los días que componen nuestra vida, prestándoles la mínima atención la mayoría de las veces, atendiendo sólo de vez en cuando a una importante reclamación interna que sólo en contadas ocasiones se atreve a pedir que se le escuche, y vamos erráticos por nuestra vida como si estuviésemos obligados a vivirla tal como llega y sin poder intervenir en su desarrollo.
Nos movemos arrastrados por la costumbre, más atentos a esquivar los inconvenientes que a marcar el Camino, más temerosos ante lo que pueda venir que diseñadores de lo que queremos hacer con este mágico regalo que es la vida.
Evitar una vida errática requiere tomar consciencia de nosotros, obliga a tener atención y voluntad, conocimiento preciso del sentido que le queremos dar a nuestra vida, caminar en una dirección deseada y precisa –sobre todo, deseada- para que tengamos la tranquilidad y la satisfacción de verificar que estamos haciendo lo que en alguna parte sabemos que queremos hacer o que, por nuestro bien, tenemos que hacer.
Por tanto, para saber, necesitamos hacernos preguntas de esas que asustan un poco por su grandiosidad y por nuestro complejo de inutilidad ante ellas. ¿Cuál es el sentido que quiero para MI vida? (Evitando preguntas solamente intelectuales y filosóficas como ¿Cuál es el sentido de la vida?)
¿Qué sentido quiero que tenga?
¿Qué quiero poner en ella, qué promocionar, qué eliminar?
¿Qué estoy haciendo realmente de lo que quiero hacer?
Y lo que hago ahora… ¿me acerca hacia lo que deseo… o me aleja o me distrae o me frustra?
¿Soy constante cuando me marco objetivos?
¿Soy consciente de mi responsabilidad en mi vida?
¿Sé lo que quiero?
¿Hago lo que sé que tengo que hacer y lo que quiero hacer?
No hay que tener miedo a las preguntas ni a las respuestas. Sólo si uno se hace las preguntas se puede encontrar con las respuestas. Y sólo si hay respuestas para esas preguntas se pueden tomar las decisiones correspondientes a encaminar la vida, los deseos, y el propósito verdadero, hacia el encuentro con lo que se quiere.
¿Estoy viviendo mi vida?
¿Estoy perdiendo mi vida?
¿Soy consciente de que mi vida es mía?
¿Sé que puedo hacer con ella lo que quiero?
Y me refiero a la parte de la vida que depende de mí. Hablo tanto del corpóreo que está en el mundo, como de quien soy interior o espiritualmente.
Me refiero al Ser Humano en su conjunto que se encuentra, como casi todos, con aspectos que no dependen de él y tiene que acatar de algún modo, pero que dispone de una libertad muy desusada para regir su modo de ser y vivir, sus pensamientos, sus actuaciones, sus repuestas a lo que le pasa, sus aspiraciones, la consecución de sus sueños factibles…
Tomar la responsabilidad de la vida propia le permite a uno reconducir el Camino errático incrementando la agradable sensación de ser dueño de su destino, la amable impresión de estar haciendo lo que verdaderamente marca la conciencia, y la emoción indescifrable de reencontrarse con la Sabiduría Interna que conoce nuestro Camino y siempre lo ha estado gritando a nuestros oídos sordos.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
domingo, 23 de diciembre de 2018
sábado, 22 de diciembre de 2018
DE SANAR LAS HERIDAS DEL ALMA (Por Poniendo e Amor en movimiento)
DE SANAR LAS HERIDAS DEL ALMA
<3
Todos llevamos una herida en el alma.
La herida de todo lo que pudimos hacer y no hicimos.
De todo lo que pudimos decir y no dijimos.
De todo lo que pudimos ser y no fuimos.
Es una herida que se arrastra vida tras vida. Nos hace presa de enojos, frustraciones, tristezas y desesperanza. De allí se enganchan todos los miedos. Por eso soltar no es una idea superficial sino una necesidad suprema.
El cielo escribe lo que nos toca vivir. Nosotros luego hacemos lo que podemos. Decidimos siempre nosotros aunque no parezca pero es así
.
En cada si, en cada no y en cada silencio. A veces nos atrevemos otras nos parte el miedo. Sea como sea lo que nos toca vivir esa herida del alma queda presa en el cuerpo. Y entonces yo me pido perdón. Tal vez para sanar, tal vez para soltar, tal vez para fluir pero no la niego ni se la cargo al de al lado. Le hago un altar y le agradezco que este allí, porque significa que al menos el intento sigue intacto. Y ese intento es amor que aun no pude parir.
A l e j a n d r aB a l d r i c h
Todos llevamos una herida en el alma.
La herida de todo lo que pudimos hacer y no hicimos.
De todo lo que pudimos decir y no dijimos.
De todo lo que pudimos ser y no fuimos.
Es una herida que se arrastra vida tras vida. Nos hace presa de enojos, frustraciones, tristezas y desesperanza. De allí se enganchan todos los miedos. Por eso soltar no es una idea superficial sino una necesidad suprema.
El cielo escribe lo que nos toca vivir. Nosotros luego hacemos lo que podemos. Decidimos siempre nosotros aunque no parezca pero es así
.
En cada si, en cada no y en cada silencio. A veces nos atrevemos otras nos parte el miedo. Sea como sea lo que nos toca vivir esa herida del alma queda presa en el cuerpo. Y entonces yo me pido perdón. Tal vez para sanar, tal vez para soltar, tal vez para fluir pero no la niego ni se la cargo al de al lado. Le hago un altar y le agradezco que este allí, porque significa que al menos el intento sigue intacto. Y ese intento es amor que aun no pude parir.
A l e j a n d r aB a l d r i c h
¡ESTAS MAL? PUES ME ALEGRO (Por Emma Fernandez)
¿ESTÁS MAL?, PUES ME ALEGRO
“Así como detrás de cada problema se esconde una oportunidad, encontramos tesoros de sabiduría tras cada decepción”.
Robert T. Kiyosaki
En mi opinión, la vida, el destino, nuestro mecanismo de evolución personal o espiritual, la necesidad de mejorar, la sabiduría instintiva, o quien sea, nos llevan a sentirnos mal -en ciertos momentos y con ciertas cosas- porque esa es la manifestación notable y sincera de nuestro estado interior.
Quizás es el modo que tiene el alma de manifestarnos su sentir, quizás sea la llamada de atención del Yo Profundo al que acallan los yoes pequeños y ruidosos, o quizás es el único modo que tiene nuestra vida de frenarnos para que nos paremos para preguntarnos y enterarnos de qué es lo que nos pasa por dentro.
Generalmente, nos sentimos mal emocionalmente –no me refiero a físicamente, por supuesto- cuando no se cumplen nuestras expectativas o sueños, o cuando una intranquilidad aparentemente inexplicable se instala en nuestro estado de ánimo y nos hace decir “no lo sé” cuando nos preguntan qué nos pasa.
Matizaré una cosa acerca del título, que refleja de verdad mi pensamiento. No es solamente un título llamativo y provocador. Si estás mal –emocionalmente- deberías alegrarte como me alegro yo cuando me sucede, porque se te está dando la oportunidad de arreglar algo que no está bien.
No me alegro de que estés mal –por supuestos-, me alegro de que al estar mal puedes ser más consciente de lo que te pasa y puedes ponerte a resolverlo.
Si no se hubiera manifestado ese estado, seguirías soportando lo que te esté pasando durante mucho tiempo, de un modo oculto e inconsciente, pero al hacerse evidente se convierte en innegable. Y si pretendieras empeñarte en negarlo te estarías perdiendo una oportunidad especial de resolverlo y beneficiarte de ello.
Si me alegro es porque cualquier situación en la que estés mal debido a que te acabas de dar cuenta y comprender algo, o acabas se sentir una frustración por el motivo que sea, o un remordimiento te ha recorrido como una serpiente, o un estremecimiento te ha puesto la verdad delante, es un momento que a mí me emociona y deseo que te emocione a ti también.
Es un momento apasionante porque te ofrece la oportunidad de resolver lo que es necesario resolver.
La oportunidad de comenzar de nuevo… y bien.
La oportunidad de organizar lo necesario para tomar las decisiones pertinentes, para decidir qué es lo que quieres realmente… y hacerlo, y al hacerlo deshacerte definitivamente de ese estado deprimente y paralizante que frena el ritmo y el propósito de tu vida o de tu destino.
El Ser Humano no siempre está feliz, pero desarrolla unos mecanismos que le permiten llegar a creer que es feliz cuando hay ausencia de motivos por los que preocuparse, así que ese mismo mecanismo de defensa le sugiere que evite cualquier manifestación de un malestar porque al no manifestarse es como si no existiese.
O sea: un autoengaño en toda regla. Una mentira gigante. Un engaño que se va a desvanecer en cualquier momento.
Afortunadamente existe esa manifestación de disconformidad interna que se manifiesta como un malestar, la mayoría de las veces inexplicable y de origen o naturaleza desconocidos, que nos hace darnos cuenta innegablemente porque es un estado que aunque se trate de maquillar con sonrisas falsas o se trate de mitigar con cualquier distracción, permanece. Aunque se pretenda retirarlo hacia el fondo o se trate de enviar al olvido, permanece. Aunque se trate de endosarle un origen distinto -que no es más que una estratagema que pretende ser un autoengaño-, permanece.
Hay que escuchar la voz de las emociones y hay que encontrar el origen real de algunos sentimientos.
Si uno de verdad se siente emocionalmente mal tiene la obligación de investigar el por qué y, por supuesto, el para qué, porque ahí están las claves y enseñanzas que pretende aportarnos ese estado.
¿Estás emocionalmente mal?, pues me alegro.
Y si te pones a buscar el origen de ese malestar y sinceramente lo encuentras y lo escuchas y lo remedias, tú también te alegrarás.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
“Así como detrás de cada problema se esconde una oportunidad, encontramos tesoros de sabiduría tras cada decepción”.
Robert T. Kiyosaki
En mi opinión, la vida, el destino, nuestro mecanismo de evolución personal o espiritual, la necesidad de mejorar, la sabiduría instintiva, o quien sea, nos llevan a sentirnos mal -en ciertos momentos y con ciertas cosas- porque esa es la manifestación notable y sincera de nuestro estado interior.
Quizás es el modo que tiene el alma de manifestarnos su sentir, quizás sea la llamada de atención del Yo Profundo al que acallan los yoes pequeños y ruidosos, o quizás es el único modo que tiene nuestra vida de frenarnos para que nos paremos para preguntarnos y enterarnos de qué es lo que nos pasa por dentro.
Generalmente, nos sentimos mal emocionalmente –no me refiero a físicamente, por supuesto- cuando no se cumplen nuestras expectativas o sueños, o cuando una intranquilidad aparentemente inexplicable se instala en nuestro estado de ánimo y nos hace decir “no lo sé” cuando nos preguntan qué nos pasa.
Matizaré una cosa acerca del título, que refleja de verdad mi pensamiento. No es solamente un título llamativo y provocador. Si estás mal –emocionalmente- deberías alegrarte como me alegro yo cuando me sucede, porque se te está dando la oportunidad de arreglar algo que no está bien.
No me alegro de que estés mal –por supuestos-, me alegro de que al estar mal puedes ser más consciente de lo que te pasa y puedes ponerte a resolverlo.
Si no se hubiera manifestado ese estado, seguirías soportando lo que te esté pasando durante mucho tiempo, de un modo oculto e inconsciente, pero al hacerse evidente se convierte en innegable. Y si pretendieras empeñarte en negarlo te estarías perdiendo una oportunidad especial de resolverlo y beneficiarte de ello.
Si me alegro es porque cualquier situación en la que estés mal debido a que te acabas de dar cuenta y comprender algo, o acabas se sentir una frustración por el motivo que sea, o un remordimiento te ha recorrido como una serpiente, o un estremecimiento te ha puesto la verdad delante, es un momento que a mí me emociona y deseo que te emocione a ti también.
Es un momento apasionante porque te ofrece la oportunidad de resolver lo que es necesario resolver.
La oportunidad de comenzar de nuevo… y bien.
La oportunidad de organizar lo necesario para tomar las decisiones pertinentes, para decidir qué es lo que quieres realmente… y hacerlo, y al hacerlo deshacerte definitivamente de ese estado deprimente y paralizante que frena el ritmo y el propósito de tu vida o de tu destino.
El Ser Humano no siempre está feliz, pero desarrolla unos mecanismos que le permiten llegar a creer que es feliz cuando hay ausencia de motivos por los que preocuparse, así que ese mismo mecanismo de defensa le sugiere que evite cualquier manifestación de un malestar porque al no manifestarse es como si no existiese.
O sea: un autoengaño en toda regla. Una mentira gigante. Un engaño que se va a desvanecer en cualquier momento.
Afortunadamente existe esa manifestación de disconformidad interna que se manifiesta como un malestar, la mayoría de las veces inexplicable y de origen o naturaleza desconocidos, que nos hace darnos cuenta innegablemente porque es un estado que aunque se trate de maquillar con sonrisas falsas o se trate de mitigar con cualquier distracción, permanece. Aunque se pretenda retirarlo hacia el fondo o se trate de enviar al olvido, permanece. Aunque se trate de endosarle un origen distinto -que no es más que una estratagema que pretende ser un autoengaño-, permanece.
Hay que escuchar la voz de las emociones y hay que encontrar el origen real de algunos sentimientos.
Si uno de verdad se siente emocionalmente mal tiene la obligación de investigar el por qué y, por supuesto, el para qué, porque ahí están las claves y enseñanzas que pretende aportarnos ese estado.
¿Estás emocionalmente mal?, pues me alegro.
Y si te pones a buscar el origen de ese malestar y sinceramente lo encuentras y lo escuchas y lo remedias, tú también te alegrarás.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
miércoles, 19 de diciembre de 2018
TAL VEZ AMARME..... (Por Un Rincón de Alma)
Tal vez amarme tenga que ver con poner límites, tal vez tenga que ver
con vivir libre, sin ataduras emocionales de ningún tipo... tal vez
tenga que ver con cuidarme,mimarme y darme el valor que merezco como ser
humano,como mujer.....
Tal vez amarme tenga que ver con hacer lo que deseo y no con los “debería ”, tal vez amarme tenga que ver con respetar mis tiempos y mis procesos,con no complacer a los demás y complacerme más a mi misma...
Tal vez amarme significa tener autoestima, y mucho AMOR propio, tal vez tenga que ver con ser menos dependiente en mis relaciones, tal vez amarme tenga que ver con no buscar el reconocimiento afuera,y buscar más en mi interior, tal vez amarme tenga que ver con cumplir mis sueños y no el de los demás, tal vez amarme tenga que ver con ser coherente con lo que pienso,lo que digo y lo que hago......tal vez amarme sea aceptarme como soy...
Tal vez amarme tenga que ver con hacer lo que deseo y no con los “debería ”, tal vez amarme tenga que ver con respetar mis tiempos y mis procesos,con no complacer a los demás y complacerme más a mi misma...
Tal vez amarme significa tener autoestima, y mucho AMOR propio, tal vez tenga que ver con ser menos dependiente en mis relaciones, tal vez amarme tenga que ver con no buscar el reconocimiento afuera,y buscar más en mi interior, tal vez amarme tenga que ver con cumplir mis sueños y no el de los demás, tal vez amarme tenga que ver con ser coherente con lo que pienso,lo que digo y lo que hago......tal vez amarme sea aceptarme como soy...
APRENDER A TOLERAR LA FRUSTRACIÓN (Por Emma Fernandez)
APRENDER A TOLERAR LA FRUSTRACIÓN
Nos encontramos rodeados de imprevistos, contratiempos y molestias que de vez en cuando contribuyen a dejar para más adelante nuestros planes o deseos y en algunos casos, a abandonarlos por completo.
Saber cómo manejar estas situaciones y en definitiva, tolerar la frustración que nos producen es la mejor herramienta para continuar y no quedar estancados.
¿QUÉ ES LA FRUSTRACIÓN?
El sentimiento que experimentamos ante la no consecución de una meta o un deseo o simplemente, cuando lo hacemos pero no al nivel de exigencia que nos habíamos marcado, se denomina frustración. Algo así como una combinación de ira, ansiedad, irritabilidad, o decepción que inevitablemente implican malestar.
Ahora bien, es importante destacar que no todos sentimos frustración ante las mismas situaciones ni ésta se experimenta con la misma intensidad.
La vivencia emocional de la frustración es diferente en cada persona. Una serie de factores como la historia personal, las experiencias y la educación, entre otros, tienen mucho que ver en su experimentación. Por ejemplo, dos hermanos puede que no se comporten igual cuando suspenden un examen, al igual que dos trabajadores de la misma empresa no muestran un mismo comportamiento ante la denegación de su proyecto.
Experimentar frustración es más común de lo que imaginamos, sobre todo en los niños, por su escaso desarrollo de habilidades.
Así, la frustración es una reacción natural que todos vivimos pero que no por ello debemos dejar de prestarle atención.
Cómo la manejamos será determinante para evitar que se apodere de nuestras vidas, nos invada de malestar y dudas y nos provoque una falta de motivación, que en algunas casos puede desembocar en una autoimagen negativa.
¿CÓMO TOLERAR LA FRUSTRACIÓN EN EL DÍA A DÍA?
El primer paso para comenzar a tolerar la frustración es la aceptación. Aceptar lo ocurrido y cómo nos sentimos es la clave.
Una vez que hemos identificado que estamos frustrados porque no hemos conseguido lo que nos habíamos propuesto o la situación no se ha desarrollado cómo esperábamos es importante gestionar ese malestar que sentimos. Para ello, podemos buscar un momento de pausa. Un instante en el que podamos conectar con nosotros, reflexionar y mirar en perspectiva.
Esto no es otra cosa que chequear todo el proceso de principio a fin. Contrastar las expectativas que teníamos en un principio con la realidad nos dará pistas sobre cómo nos encontramos. Además, recuperaremos un estado emocional más agradable y tranquilo y no nos dejaremos llevar por las emociones negativas e intensas que en un primer momento experimentamos.
Estar en calma nos servirá para explorar otros caminos, otras vías posibles para realizar aquello que queríamos. Incluso, si nos sentimos frustrados por algo que ha ocurrido con otra persona también podemos buscar posibles formas de solucionarlo o de transmitirle lo que pensamos. La cuestión es no quedarse atrapado en la frustración sino reflexionar sobre cómo podemos avanzar de uno u otro modo. Ahora bien, en el caso de que no sea posible, aceptar que no podemos hacer nada y extraer un aprendizaje de lo sucedido sería lo más importante.
Lo que no es recomendable en estos casos es permanecer inmóviles en la frustración, quejándonos y dando vueltas a lo sucedido sin sacar nada en conclusión. Aunque no lo creamos es una de las formas más comunes de reaccionar cuando experimentamos esta emoción. Rumiar, rumiar y rumiar. Además, pensar constantemente en ello, no solucionará nada pero sí empañará todo lo que estemos llevando a cabo, dificultando nuestro desempeño.
7 APRENDIZAJES FUNDAMENTALES DE TOLERAR LA FRUSTRACIÓN
Ahora que ya sabemos en qué consiste la frustración y cómo podemos gestionarla en nuestro día a día es conveniente que profundicemos en los maravillosos aprendizajes que podemos obtener a través de ella. Así, tolerar la frustración nos enseña que:
• Aceptar no tiene nada que ver con conseguir pero sí con gestionar.
•
• La mayoría de las veces el premio no es la meta sino el camino realizado.
•
• Diferenciar entre expectativas y realidad nos dará pistas sobre nuestro estado emocional.
•
• Permanecer en la queja no aporta nada y nos ancla al victimismo.
•
• Explorar otros caminos es posible. A veces los objetivos, las relaciones o nuestros deseos requieren más esfuerzo del que pensábamos.
•
• Enfocarnos en las soluciones es mucho más constructivo que focalizarnos en el problema.
•
• La exigencia tiene un límite. Todo no puede ser perfecto.
Nos encontramos rodeados de imprevistos, contratiempos y molestias que de vez en cuando contribuyen a dejar para más adelante nuestros planes o deseos y en algunos casos, a abandonarlos por completo.
Saber cómo manejar estas situaciones y en definitiva, tolerar la frustración que nos producen es la mejor herramienta para continuar y no quedar estancados.
¿QUÉ ES LA FRUSTRACIÓN?
El sentimiento que experimentamos ante la no consecución de una meta o un deseo o simplemente, cuando lo hacemos pero no al nivel de exigencia que nos habíamos marcado, se denomina frustración. Algo así como una combinación de ira, ansiedad, irritabilidad, o decepción que inevitablemente implican malestar.
Ahora bien, es importante destacar que no todos sentimos frustración ante las mismas situaciones ni ésta se experimenta con la misma intensidad.
La vivencia emocional de la frustración es diferente en cada persona. Una serie de factores como la historia personal, las experiencias y la educación, entre otros, tienen mucho que ver en su experimentación. Por ejemplo, dos hermanos puede que no se comporten igual cuando suspenden un examen, al igual que dos trabajadores de la misma empresa no muestran un mismo comportamiento ante la denegación de su proyecto.
Experimentar frustración es más común de lo que imaginamos, sobre todo en los niños, por su escaso desarrollo de habilidades.
Así, la frustración es una reacción natural que todos vivimos pero que no por ello debemos dejar de prestarle atención.
Cómo la manejamos será determinante para evitar que se apodere de nuestras vidas, nos invada de malestar y dudas y nos provoque una falta de motivación, que en algunas casos puede desembocar en una autoimagen negativa.
¿CÓMO TOLERAR LA FRUSTRACIÓN EN EL DÍA A DÍA?
El primer paso para comenzar a tolerar la frustración es la aceptación. Aceptar lo ocurrido y cómo nos sentimos es la clave.
Una vez que hemos identificado que estamos frustrados porque no hemos conseguido lo que nos habíamos propuesto o la situación no se ha desarrollado cómo esperábamos es importante gestionar ese malestar que sentimos. Para ello, podemos buscar un momento de pausa. Un instante en el que podamos conectar con nosotros, reflexionar y mirar en perspectiva.
Esto no es otra cosa que chequear todo el proceso de principio a fin. Contrastar las expectativas que teníamos en un principio con la realidad nos dará pistas sobre cómo nos encontramos. Además, recuperaremos un estado emocional más agradable y tranquilo y no nos dejaremos llevar por las emociones negativas e intensas que en un primer momento experimentamos.
Estar en calma nos servirá para explorar otros caminos, otras vías posibles para realizar aquello que queríamos. Incluso, si nos sentimos frustrados por algo que ha ocurrido con otra persona también podemos buscar posibles formas de solucionarlo o de transmitirle lo que pensamos. La cuestión es no quedarse atrapado en la frustración sino reflexionar sobre cómo podemos avanzar de uno u otro modo. Ahora bien, en el caso de que no sea posible, aceptar que no podemos hacer nada y extraer un aprendizaje de lo sucedido sería lo más importante.
Lo que no es recomendable en estos casos es permanecer inmóviles en la frustración, quejándonos y dando vueltas a lo sucedido sin sacar nada en conclusión. Aunque no lo creamos es una de las formas más comunes de reaccionar cuando experimentamos esta emoción. Rumiar, rumiar y rumiar. Además, pensar constantemente en ello, no solucionará nada pero sí empañará todo lo que estemos llevando a cabo, dificultando nuestro desempeño.
7 APRENDIZAJES FUNDAMENTALES DE TOLERAR LA FRUSTRACIÓN
Ahora que ya sabemos en qué consiste la frustración y cómo podemos gestionarla en nuestro día a día es conveniente que profundicemos en los maravillosos aprendizajes que podemos obtener a través de ella. Así, tolerar la frustración nos enseña que:
• Aceptar no tiene nada que ver con conseguir pero sí con gestionar.
•
• La mayoría de las veces el premio no es la meta sino el camino realizado.
•
• Diferenciar entre expectativas y realidad nos dará pistas sobre nuestro estado emocional.
•
• Permanecer en la queja no aporta nada y nos ancla al victimismo.
•
• Explorar otros caminos es posible. A veces los objetivos, las relaciones o nuestros deseos requieren más esfuerzo del que pensábamos.
•
• Enfocarnos en las soluciones es mucho más constructivo que focalizarnos en el problema.
•
• La exigencia tiene un límite. Todo no puede ser perfecto.
lunes, 17 de diciembre de 2018
EL AMOR ES DAR SIN LÍMITES (Por Cuentame Tus Historias de Vida)
EL AMOR ES DAR, SIN LÌMITES
Cuando se logra Ver todo con Amor, lo amargo será dulce y las calamidades, por más terribles, se ven con otros ojos, con otra visión. Los temores se ahuyentan y la tormenta se disipa porque el Amor es nuestra esencia y en él se arropan las virtudes y desde las virtudes sólo se expresa la dulzura del corazón.
"Si el Sol no estuviese enamorado, no tendríamos luz, No habría césped en las colinas, El océano se iría a descansar en otro lugar.” El Sol y todo lo que nos rodea está hecho de Amor y cuando nos alumbra nos prodiga su amor, de lo contrario el Universo sería un caos.
Cuando se logra Ver todo con Amor, lo amargo será dulce y las calamidades, por más terribles, se ven con otros ojos, con otra visión. Los temores se ahuyentan y la tormenta se disipa porque el Amor es nuestra esencia y en él se arropan las virtudes y desde las virtudes sólo se expresa la dulzura del corazón.
"Si el Sol no estuviese enamorado, no tendríamos luz, No habría césped en las colinas, El océano se iría a descansar en otro lugar.” El Sol y todo lo que nos rodea está hecho de Amor y cuando nos alumbra nos prodiga su amor, de lo contrario el Universo sería un caos.
El Amor es esa energía que hace brotar una flor tan bella o despliega
una grata sonrisa en la cara de una persona o el gesto de alegría en un
niño; lo podemos palpar también el canto de un ave o en el parpadeo de
una estrella o simplemente en el abrazo de un amigo. Y aunque a veces no
lo veamos fluye por todos lados, emerge en los lugares más recónditos,
sólo es cuestión de Sentir y expresar.
LA CULPABILIDAD NO NECESITA CASTIGO (Por Emma Fernandez)
LA CULPABILIDAD NO NECESITA CASTIGO
En mi opinión, la culpabilidad no necesita inevitablemente un castigo.
Al reconocerse uno culpable, ya está pagando su culpa.
En mi opinión, la culpabilidad no necesita inevitablemente un castigo.
Al reconocerse uno culpable, ya está pagando su culpa.
En ese acto de contrición, donde la conciencia es testigo primordial y
juez al mismo tiempo, uno puede comprender que no ha obrado del modo
adecuado de acuerdo a sus normas éticas y principios, y en ese momento
ya siente la culpa en su alma, y ese abatimiento silencioso, ese dolor
interno, ya es válido como un penar y pagar.
Porque es en ese instante cuando uno toma consciencia real y directa de lo que ha causado, y es más valioso que uno se dé cuenta por sí mismo, en sí mismo, y lo acepte, que si mil personas le dicen lo mismo que él se acaba de decir.
Su sentimiento emocional es innegable, porque en su integridad ha comprendido el alcance de lo hecho.
Si mil personas se lo dicen puede auto-justificarse, auto-engañándose, diciendo que los otros están equivocados en su juicio, que lo que los otros dicen es solamente una opinión, o pueden recurrir a escudarse y excusarse en la mayoría, diciendo que lo suyo no es tan grave porque la mayoría de la gente hubiese hecho lo mismo en su caso.
La conciencia impone un sufrimiento interno, a partir del cual se puede subir un escalón hacia arriba –y crecer- o bajar un escalón –que sería la caída, el infierno, el dolor como castigo prolongado innecesariamente-.
En el arrepentimiento ya se paga la culpabilidad.
El darse cuenta es la pena. Y no hace falta más.
La culpabilidad no ha de llevar aparejada una penitencia en el peor de los sentidos de la palabra, ya que tanto puede significar “Dolor y arrepentimiento que se tiene de una mala acción, o sentimiento de haber ejecutado algo que no se quisiera haber hecho”, como también puede ser “Serie de ejercicios penosos con que alguien procura la mortificación de sus pasiones y sentidos”.
Sí me parece bien la primera acepción de la palabra “penitencia”, pero no estoy de acuerdo con la necesidad de la segunda.
Conviene más despenalizarse, y no añadir un castigo adicional.
Ya me parece suficiente con la aflicción que produce la asunción del “error”. En mi opinión, eso es un tormento que punza más que cualquier otra pena que uno se pueda infligir.
Así que no es necesario infligirse más dolor si uno es una persona íntegra, ética, honorable y honrada, y es capaz de reconocer cuando no ha obrado de acuerdo a su código moral. Su propio juicio y examen de conciencia, y el sentimiento que le provoca el darse cuenta, es el justo castigo. Y ya no necesita ya más.
Si uno es justo, no cometerá la injusticia de causarse más daño.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
Porque es en ese instante cuando uno toma consciencia real y directa de lo que ha causado, y es más valioso que uno se dé cuenta por sí mismo, en sí mismo, y lo acepte, que si mil personas le dicen lo mismo que él se acaba de decir.
Su sentimiento emocional es innegable, porque en su integridad ha comprendido el alcance de lo hecho.
Si mil personas se lo dicen puede auto-justificarse, auto-engañándose, diciendo que los otros están equivocados en su juicio, que lo que los otros dicen es solamente una opinión, o pueden recurrir a escudarse y excusarse en la mayoría, diciendo que lo suyo no es tan grave porque la mayoría de la gente hubiese hecho lo mismo en su caso.
La conciencia impone un sufrimiento interno, a partir del cual se puede subir un escalón hacia arriba –y crecer- o bajar un escalón –que sería la caída, el infierno, el dolor como castigo prolongado innecesariamente-.
En el arrepentimiento ya se paga la culpabilidad.
El darse cuenta es la pena. Y no hace falta más.
La culpabilidad no ha de llevar aparejada una penitencia en el peor de los sentidos de la palabra, ya que tanto puede significar “Dolor y arrepentimiento que se tiene de una mala acción, o sentimiento de haber ejecutado algo que no se quisiera haber hecho”, como también puede ser “Serie de ejercicios penosos con que alguien procura la mortificación de sus pasiones y sentidos”.
Sí me parece bien la primera acepción de la palabra “penitencia”, pero no estoy de acuerdo con la necesidad de la segunda.
Conviene más despenalizarse, y no añadir un castigo adicional.
Ya me parece suficiente con la aflicción que produce la asunción del “error”. En mi opinión, eso es un tormento que punza más que cualquier otra pena que uno se pueda infligir.
Así que no es necesario infligirse más dolor si uno es una persona íntegra, ética, honorable y honrada, y es capaz de reconocer cuando no ha obrado de acuerdo a su código moral. Su propio juicio y examen de conciencia, y el sentimiento que le provoca el darse cuenta, es el justo castigo. Y ya no necesita ya más.
Si uno es justo, no cometerá la injusticia de causarse más daño.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
domingo, 16 de diciembre de 2018
LAS MUJERES INTELIGENTES SABEN QUE...... (Por Un Rincón del Alma)
Las mujeres inteligentes saben que…. Dios creó las citas para que las
mujeres puedan descubrir las características negativas de un hombre
antes de involucrarse con él, NO DESPUES.
Las mujeres inteligentes saben que …Si siempre vuelves con el hombre equivocado, tal vez no tengas la oportunidad de conocer al hombre correcto.
Las mujeres inteligentes saben que … Las palabras ‘Te quiero’ no salen con facilidad ó rapidez de la boca de un hombre sincero.
Las mujeres inteligentes saben que …Si siempre vuelves con el hombre equivocado, tal vez no tengas la oportunidad de conocer al hombre correcto.
Las mujeres inteligentes saben que … Las palabras ‘Te quiero’ no salen con facilidad ó rapidez de la boca de un hombre sincero.
Las mujeres inteligentes saben que … Aunque ella sea la mujer adecuada, el hombre equivocado siempre será el hombre equivocado.
Las mujeres inteligentes saben que … Todo hombre que no sabe ‘lo que quiere’ no merece lo que tiene.
Las mujeres inteligentes saben que …. Si los hombres equivocados siempre te encuentran, es porque das las señales equivocadas.
Las mujeres inteligentes saben que … A menos que tengas conexiones con la Interpol, debes pensarlo dos veces antes de salir con un hombre mujeriego.
Las mujeres inteligentes saben que …. Esperar que un hombre cambie es como esperar que uno gane la lotería.
Las mujeres inteligentes saben que … Algunos hombres cambian, pero cuando lo hacen también cambian de mujer.
Las mujeres inteligentes saben que … No es inteligente aferrarse al dolor.
Las mujeres inteligentes saben que … Todo hombre que no sabe ‘lo que quiere’ no merece lo que tiene.
Las mujeres inteligentes saben que …. Si los hombres equivocados siempre te encuentran, es porque das las señales equivocadas.
Las mujeres inteligentes saben que … A menos que tengas conexiones con la Interpol, debes pensarlo dos veces antes de salir con un hombre mujeriego.
Las mujeres inteligentes saben que …. Esperar que un hombre cambie es como esperar que uno gane la lotería.
Las mujeres inteligentes saben que … Algunos hombres cambian, pero cuando lo hacen también cambian de mujer.
Las mujeres inteligentes saben que … No es inteligente aferrarse al dolor.
sábado, 15 de diciembre de 2018
HACER EL AMOR (Por Un Alma Vieja)
"'Hacer el amor', una frase tan menospreciada que se reduce a solamente
tener sexo. La podemos encontrar en muchas canciones, poesías y
pensamientos de personas, y todas nos conducen a un solo lugar, la cama.
Mentes tan pequeñas que piensan que el amor se da en una simple acción y
en un solo lugar, jamás han conocido el verdadero amor y quién sabe si
algún día lo lleguen a conocer. No se han dado cuenta que el amor se
puede hacer en todos lados y de todas formas; sobre la arena
de la playa, en un parque, tomándose un café, viendo una película sobre
el sofá, y hasta comiendo junto a esa persona amada; con miradas, con
caricias, con muchos besos, con abrazos, con canciones, con juegos, con
cosquillas, y hasta con solamente tomarse de la mano. Mentes retorcidas
que no saben hacer el amor de otra manera y su pequeño mundo amoroso se
llama sexo, siendo el más simple complemento del amor y habiendo otros
deleites más exquisitos y placenteros que éste. Haz el amor siempre, el
verdadero amor, hazlo con todo lo que sientas, no sólo en la cama, hazlo
afuera, en la calle, presume que sabes hacer el amor, ábrele todas las
puertas que le puedas abrir, róbale un beso en cualquier ocasión, tómala
de la mano en todo momento, porque una pareja que sabe hacer el amor,
no lo hace solo por las noches, lo hace las veinticuatro horas del día,
toda la vida."– Ezequiel Merecías
viernes, 14 de diciembre de 2018
COME TÚ MISMO LA fRUTA (Por Anthony de Mello)
COME TÚ MISMO LA FRUTA
En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro: «Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado» El Maestro le replicó: «¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?».
Nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. Ni si quiera el Maestro.
En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro: «Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado» El Maestro le replicó: «¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?».
Nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. Ni si quiera el Maestro.
jueves, 13 de diciembre de 2018
REFLEXIÓN (Por Rosa Mirian)
"REFLEXION
tiene ochenta años e insiste en desayunar con su mujer,
Y cuando le pregunté, ¿Por qué su mujer está en residencia de mayores?, él respondió, porque tiene alzheimer (pérdida de la memoria). Entonces le pregunté, "¿Se preocupará su mujer si tardas en venir a desayunar con ella?" y respondió "Ella ya no se acuerda… ya no sabe quien soy yo, desde hace cinco años que ya no me reconoce."
Yo sorprendido, le dije: "¡qué bien! y aún así sigues desayunando con ella cada mañana a pesar de que ella no te reconoce."
tiene ochenta años e insiste en desayunar con su mujer,
Y cuando le pregunté, ¿Por qué su mujer está en residencia de mayores?, él respondió, porque tiene alzheimer (pérdida de la memoria). Entonces le pregunté, "¿Se preocupará su mujer si tardas en venir a desayunar con ella?" y respondió "Ella ya no se acuerda… ya no sabe quien soy yo, desde hace cinco años que ya no me reconoce."
Yo sorprendido, le dije: "¡qué bien! y aún así sigues desayunando con ella cada mañana a pesar de que ella no te reconoce."
El hombre sonrió, miro a mis ojos y me apretó la mano.
entonces me dijo: "Ella no sabe quien soy yo, pero yo sí sé quien es ella."
entonces me dijo: "Ella no sabe quien soy yo, pero yo sí sé quien es ella."
PARA SANAR LA RELACIÓN CON LOS PADRES (Por Poniendo el Amor en movimiento)
PARA SANAR LA RELACIÓN CON LOS PADRES
<3
¿Qué pasos seguir para sanar mi relación mis padres?
Reconocer que no existen fórmulas mágicas: por muy buenas que sean las técnicas actuales de terapia si les otorgo el poder sanador, estoy dejando de asumir mi responsabilidad interna que es la que realmente me lleva a hacerme consciente.
¿Qué pasos seguir para sanar mi relación mis padres?
Reconocer que no existen fórmulas mágicas: por muy buenas que sean las técnicas actuales de terapia si les otorgo el poder sanador, estoy dejando de asumir mi responsabilidad interna que es la que realmente me lleva a hacerme consciente.
Comprender que hicieron lo que mejor sabían hacer: Cada uno de nuestros
padres está sometido a sus propios padres, con sus dinámicas de
vinculación particulares. Con las costumbres de su época. Aprendieron
con nosotros por ensayo y error con las herramientas que tenían.
Asentir a ellos tal como son: Cuando yo como hijo quiero cambiar a mis padres estoy asumiendo el papel de “padre” y me lleno de soberbia con ello, rompiendo una ley de vida y por ello efectivamente fracaso. Algunos padres efectivamente abandonan o maltratan…eso es real, pero esa aparente “imperfección” nos da un hermoso regalo, porque nos otorga la oportunidad de amarlos tal y cual como son.
Renunciar a creerme “mejor padre o madre”: Porque la vida se encargará de demostrarnos que lo terminaremos haciendo igual o peor que ellos. La vida compensa la humildad y castiga la soberbia.
Avanzar hacia la vida: En lugar de quedarnos anclados en los reclamos y los juicios, que lo que vivimos nos sirva de experiencia, para hacer algo bueno con ello…para vivir una buena vida. Porque si me mantengo en el sufrimiento no habrá valido la pena nada de lo que hicieron.
Aprender a cuidar de ti: Hacerte responsable de tus sueños y metas y dedicárselo a esos dadores de vida, porque gracias a ellos puedes hacerlo…indiferentemente si los conociste o no. Porque ellos viven dentro de ti, gracias al legado que te dieron están aquí y ahora.
Respetándolos como los grandes: Eso en ningún momento implica que te vas a quedar a su lado y que se encarguen de ti o que tienes que hacer lo que te dicen. Es simplemente comprender que lo que dicen está lleno de su visión de la vida y que es válido para ellos. Tampoco procurar que hagan lo que deseas o creerte que sabes lo que es mejor o peor para ellos.
Y sobre todo Agradeciendo lo que te dieron…porque gracias a eso estás aquí y puedes pasar tu vida a otros.
Luz Rodríguez
Asentir a ellos tal como son: Cuando yo como hijo quiero cambiar a mis padres estoy asumiendo el papel de “padre” y me lleno de soberbia con ello, rompiendo una ley de vida y por ello efectivamente fracaso. Algunos padres efectivamente abandonan o maltratan…eso es real, pero esa aparente “imperfección” nos da un hermoso regalo, porque nos otorga la oportunidad de amarlos tal y cual como son.
Renunciar a creerme “mejor padre o madre”: Porque la vida se encargará de demostrarnos que lo terminaremos haciendo igual o peor que ellos. La vida compensa la humildad y castiga la soberbia.
Avanzar hacia la vida: En lugar de quedarnos anclados en los reclamos y los juicios, que lo que vivimos nos sirva de experiencia, para hacer algo bueno con ello…para vivir una buena vida. Porque si me mantengo en el sufrimiento no habrá valido la pena nada de lo que hicieron.
Aprender a cuidar de ti: Hacerte responsable de tus sueños y metas y dedicárselo a esos dadores de vida, porque gracias a ellos puedes hacerlo…indiferentemente si los conociste o no. Porque ellos viven dentro de ti, gracias al legado que te dieron están aquí y ahora.
Respetándolos como los grandes: Eso en ningún momento implica que te vas a quedar a su lado y que se encarguen de ti o que tienes que hacer lo que te dicen. Es simplemente comprender que lo que dicen está lleno de su visión de la vida y que es válido para ellos. Tampoco procurar que hagan lo que deseas o creerte que sabes lo que es mejor o peor para ellos.
Y sobre todo Agradeciendo lo que te dieron…porque gracias a eso estás aquí y puedes pasar tu vida a otros.
Luz Rodríguez
martes, 11 de diciembre de 2018
NADIE SW CRUZA POR CASUALIDAD SUS 4 LEYES (Por Cuentame Tus Historias de Vida)
NADIE SE CRUZA POR CASUALIDAD SUS 4 LEYES
En la sociedad en que vivimos y nos movemos , suceden situaciones que a menudo son desconcertantes , y pensamos esto yo no lo tenia que haber hecho así !! ¿ piensas que si lo hubieses hecho de otro modo seria diferente ? siempre y digo bien siempre !! aun con causas diferente estarías en el mismo lugar que estas y recibirías el mismo aprendizaje o situación en la que te encuentras ,, esto es aprender y solo necesitas eso , aprender que estas en el lugar adecuado y en el momento preciso ni antes ni después.
En la sociedad en que vivimos y nos movemos , suceden situaciones que a menudo son desconcertantes , y pensamos esto yo no lo tenia que haber hecho así !! ¿ piensas que si lo hubieses hecho de otro modo seria diferente ? siempre y digo bien siempre !! aun con causas diferente estarías en el mismo lugar que estas y recibirías el mismo aprendizaje o situación en la que te encuentras ,, esto es aprender y solo necesitas eso , aprender que estas en el lugar adecuado y en el momento preciso ni antes ni después.
PRIMERA
La persona que llega es la persona correcta
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. Quizás caer , sentir , o llorar , pero están,...
SEGUNDA
Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo. Hasta el dolor mas acuciante.
TERCERA
En cualquier momento que comience es el momento correcto.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. por mas que lo fuerzes no llegara , respira y esperalo.
CUARTA
Cuando algo termina, termina.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. solo comienza a caminar y el sendero se habrira delante de ti!!
Creo que no es casual que estés leyendo esto, es porque estas preparado para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.
La persona que llega es la persona correcta
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. Quizás caer , sentir , o llorar , pero están,...
SEGUNDA
Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido.
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo. Hasta el dolor mas acuciante.
TERCERA
En cualquier momento que comience es el momento correcto.
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. por mas que lo fuerzes no llegara , respira y esperalo.
CUARTA
Cuando algo termina, termina.
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. solo comienza a caminar y el sendero se habrira delante de ti!!
Creo que no es casual que estés leyendo esto, es porque estas preparado para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.
lunes, 10 de diciembre de 2018
¿PORQUE APLAZO LOS CAMBIOS NECESARIOS? (Por Emma Fernandez)
¿POR QUÉ APLAZO LOS CAMBIOS NECESARIOS?
En mi opinión, esta es una pregunta que nos tenemos que hacer casi todos, porque casi todos –yo incluido, por supuesto- aplazamos en numerosas ocasiones el momento de hacer ciertos cambios que sabemos que son importantes, convenientes, imprescindibles, casi vitales, pero…
Pero nos entra una especie de pereza que es la suma de otras cosas: nuestra variabilidad, la inconstancia, algunas dudas, cierta desconfianza en uno mismo y en las propias capacidades, miedo, falta de decisión, excesiva precaución…
Uno puede ser consciente de todo lo citado al mismo tiempo que también es consciente de que tiene que tomar decisiones para hacer los cambios necesarios, y que tiene que poner esas decisiones en práctica y llevarlas adelante, pero…
Comprobado: cada vez que aparece un “pero”, siempre es una excusa, así que, sabiendo que es una excusa, lo mejor es imponerse un plazo, preferiblemente corto, para tomar la decisión correspondiente y hacerla efectiva.
Cada uno tiene que responsabilizarse de su vida y sus decisiones, y no es adecuado dejar que pase el tiempo, que sean los otros quienes la tomen, o que se tomen por sí mismas, porque eso implica una desatención imperdonable a la responsabilidad sobre la propia vida, y lo que se busca con ello –aunque uno no se dé cuenta- es tener algo o alguien a quien culpabilizar en caso de que no salga bien. Si uno no toma la decisión, es el paso del tiempo, o son los otros, los responsables de que no haya salido bien, y uno se des-culpabiliza aunque eso implique asumir el papel de “víctima de un destino cruel que se ha vuelto contra uno”.
Y eso es mentira.
Uno tiene que asumir sus obligaciones y cumplir con el encargo que nos hacen cuando nos entregan la vida: “Haz de tu vida una vida de la que te puedas sentirte satisfecho”. (Y aún mejor si tu vida se puede convertir en algún aspecto en un modelo a imitar).
Cuando se produce una necesidad de cambio es, evidentemente, debido a la insatisfacción con la situación actual. Se quiere cambiar porque no se quiere seguir como se está en ese momento.
Repito alguno de los motivos que nos hacen aplazar la toma de decisiones de cambio: nuestra variabilidad, la inconstancia, algunas dudas, cierta desconfianza en uno mismo y en las propias capacidades, miedo, falta de decisión, excesiva precaución… Hay más motivos, por supuesto, y a ellos hay que añadir los motivos particulares, esos que los otros no comprenden pero que a uno le atenazan e imposibilitan.
Los complejos afectan y sujetan; el terror a equivocarse -porque se sabe que tras las equivocaciones se desencadena un proceso de recriminaciones y enfado con uno mismo- es otro de esos paralizantes graves; el hecho de tener que renunciar a otras opciones cuando uno ya se decanta -por fin- por una también es un freno potente; la inseguridad detiene continuamente las tomas de decisiones.
Los cambios reclaman realizarse, y nuestro yo más consciente se da cuenta de la necesidad y la importancia de hacerlos, pero…
Pero cada día encuentra una excusa lo suficientemente convincente como para aplazarlo, y esa excusa es útil durante un poco de tiempo, porque enseguida aparece la conciencia para recordar lo que hay que hacer, y eso le enzarza a uno en un debate en el que los sentimientos y la mente pelean argumentando sus razones propias que, siempre, resultan injustificables por el otro.
Los cambios que son necesarios, son necesarios. Este es el resumen.
Y si hay que hacerlos, hay que hacerlos.
Porque esos cambios que gritan desde el fondo su necesidad de realizarse salen de nuestras entrañas, de lo sabio que nos habita, de quien se da cuenta realmente de qué es bueno para nuestro bien, y por ello nos empuja a hacerlos.
Escuchémosles. Escuchémonos.
Cuando hayamos realizado esos cambios imprescindibles seremos nosotros los principales beneficiados.
Adelante. Atrévete. Hazlos.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
En mi opinión, esta es una pregunta que nos tenemos que hacer casi todos, porque casi todos –yo incluido, por supuesto- aplazamos en numerosas ocasiones el momento de hacer ciertos cambios que sabemos que son importantes, convenientes, imprescindibles, casi vitales, pero…
Pero nos entra una especie de pereza que es la suma de otras cosas: nuestra variabilidad, la inconstancia, algunas dudas, cierta desconfianza en uno mismo y en las propias capacidades, miedo, falta de decisión, excesiva precaución…
Uno puede ser consciente de todo lo citado al mismo tiempo que también es consciente de que tiene que tomar decisiones para hacer los cambios necesarios, y que tiene que poner esas decisiones en práctica y llevarlas adelante, pero…
Comprobado: cada vez que aparece un “pero”, siempre es una excusa, así que, sabiendo que es una excusa, lo mejor es imponerse un plazo, preferiblemente corto, para tomar la decisión correspondiente y hacerla efectiva.
Cada uno tiene que responsabilizarse de su vida y sus decisiones, y no es adecuado dejar que pase el tiempo, que sean los otros quienes la tomen, o que se tomen por sí mismas, porque eso implica una desatención imperdonable a la responsabilidad sobre la propia vida, y lo que se busca con ello –aunque uno no se dé cuenta- es tener algo o alguien a quien culpabilizar en caso de que no salga bien. Si uno no toma la decisión, es el paso del tiempo, o son los otros, los responsables de que no haya salido bien, y uno se des-culpabiliza aunque eso implique asumir el papel de “víctima de un destino cruel que se ha vuelto contra uno”.
Y eso es mentira.
Uno tiene que asumir sus obligaciones y cumplir con el encargo que nos hacen cuando nos entregan la vida: “Haz de tu vida una vida de la que te puedas sentirte satisfecho”. (Y aún mejor si tu vida se puede convertir en algún aspecto en un modelo a imitar).
Cuando se produce una necesidad de cambio es, evidentemente, debido a la insatisfacción con la situación actual. Se quiere cambiar porque no se quiere seguir como se está en ese momento.
Repito alguno de los motivos que nos hacen aplazar la toma de decisiones de cambio: nuestra variabilidad, la inconstancia, algunas dudas, cierta desconfianza en uno mismo y en las propias capacidades, miedo, falta de decisión, excesiva precaución… Hay más motivos, por supuesto, y a ellos hay que añadir los motivos particulares, esos que los otros no comprenden pero que a uno le atenazan e imposibilitan.
Los complejos afectan y sujetan; el terror a equivocarse -porque se sabe que tras las equivocaciones se desencadena un proceso de recriminaciones y enfado con uno mismo- es otro de esos paralizantes graves; el hecho de tener que renunciar a otras opciones cuando uno ya se decanta -por fin- por una también es un freno potente; la inseguridad detiene continuamente las tomas de decisiones.
Los cambios reclaman realizarse, y nuestro yo más consciente se da cuenta de la necesidad y la importancia de hacerlos, pero…
Pero cada día encuentra una excusa lo suficientemente convincente como para aplazarlo, y esa excusa es útil durante un poco de tiempo, porque enseguida aparece la conciencia para recordar lo que hay que hacer, y eso le enzarza a uno en un debate en el que los sentimientos y la mente pelean argumentando sus razones propias que, siempre, resultan injustificables por el otro.
Los cambios que son necesarios, son necesarios. Este es el resumen.
Y si hay que hacerlos, hay que hacerlos.
Porque esos cambios que gritan desde el fondo su necesidad de realizarse salen de nuestras entrañas, de lo sabio que nos habita, de quien se da cuenta realmente de qué es bueno para nuestro bien, y por ello nos empuja a hacerlos.
Escuchémosles. Escuchémonos.
Cuando hayamos realizado esos cambios imprescindibles seremos nosotros los principales beneficiados.
Adelante. Atrévete. Hazlos.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
domingo, 9 de diciembre de 2018
¿ERES ADICTO AL SUFRIMIENTO? (Por Emma Fernandez)
¿ERES ADICTO AL SUFRIMIENTO?
En mi opinión, hay personas –no todas, afortunadamente- que han encontrado su zona de confort en un sufrimiento en el que han decidido instalarse a perpetuidad, y cualquier alternativa que se les ofrezca para que la abandonen es automáticamente rechazada y hasta justifican el rechazo.
Hay personas –no todas, afortunadamente- que caen en eso que se denomina “Indefensión Aprendida”, que es un tipo de comportamiento que desarrollan algunas personas por el que se sienten incapaces de reaccionar y actuar ante cualquier situación que les agreda, por dolorosa que sea, porque en su convencimiento interno están seguras de que no van a poder afrontarlo, ni cambiarlo, y creen o están convencidas de que sólo les queda la opción de padecerla como mejor puedan, y por ello se inhiben ante la situación y se quedan pasivos.
Como su propia definición indica es “Aprendida”, o sea que no forma parte de la naturaleza del Ser Humano, y es algo que lo mismo que en algún momento se ha decidido incorporar –voluntaria o involuntariamente- también se puede modificar o eliminar.
Para ello hay que ejercer una re-decisión, y cambiar aquello que se decidió hacer –casi siempre sin ser muy consciente de ello- en las situaciones conflictivas en las que uno se ve en inferioridad de condiciones para afrontarlas, marcado por sus miedos o por sus dudas, afectado por la inexperiencia o por una baja autoestima.
Conviene ser conscientes de esos momentos en que nos quedamos aferrados al sufrimiento y no nos podemos mover, no sabemos dar un paso coherente, y no somos capaces de ver una solución o una salida.
Tenemos que comprobar cuáles son los mecanismos o impedimentos que nos mantienen en esa situación de sufrimiento, qué es lo que nos impide salir de esa cárcel sufriente en la que nos quedamos voluntariamente encerrados, y entonces borrar todos los mandatos que nos hemos impuesto.
Conviene aprender y poner en práctica nuevos comportamientos –algo imprescindible a la vista de que los actuales no nos resultan beneficiosos-, y empezar a enfrentar y resolver conflictos, comenzar a deshacernos del sufrimiento en vez de aceptarlo desde la rendición anticipada, y aprender –o desaprender- todo aquello que nos ayude –o nos impida- salir de la espiral autodestructiva en la que nos enreda el sufrimiento.
Conviene tener confianza en uno mismo –y comprobar si es un asunto de falta de autoestima o es que unos miedos inútiles e irrazonables nos mantienen cautivos-, y ser muy conscientes de que cualquier cambio requiere un esfuerzo, y dejar de creer en ese engaño de que las cosas cambian por sí mismas, de que sólo dependen del azar el presente o el destino de cada uno, de que cualquier intento de oponerse a lo indeseable está condenado al fracaso.
Conviene tener unas expectativas optimistas con respecto a uno mismo y las propias posibilidades, y aplicar todo el esfuerzo que salir del sufrimiento requiera, porque el resultado compensa cualquier sacrificio.
No son el azar, ni el destino, ni el futuro, quienes van a sacarnos de nuestros estados desagradables. No somos las víctimas predilectas de la fatalidad, ni estamos predestinados a la desgracia. Nuestra vida es nuestra responsabilidad. Y esto ya lo he escrito mil veces.
Salir del sufrimiento también es nuestro cometido y nuestra incumbencia. Y esto se logra comprometiéndose con uno mismo a cambiar o quitar o añadir cuanto sea necesario, y realizando lo que ello requiera; para ello es necesario averiguar qué hacemos de un modo inconsciente que nos perjudique, para remediarlo e impedir que se siga perpetuando su nefasta influencia, y es necesario mandar en nuestros pensamientos en vez de conformarnos con soportar sus errores y su tiranía.
Hay que cambiar los pensamientos recurrentes perniciosos, y revisar todo aquello que hagamos o pensemos de un modo inconsciente, sin decidirlo libremente. Y hay que deshacerse del drama y del sometimiento.
Somos Seres Humanos en continua evolución, y eso implica progresar hacia mejor y deshacerse de todo aquello que lo impida.
Hay que eliminar los pensamientos negativos o catastrofistas, los miedos, las rutinas, los auto-impedimentos, y todo aquello que nos paralice ante cualquier tipo de agresión.
Hay que buscar alternativas, soluciones, tomar decisiones, salir de la apatía o de esa Indefensión Aprendida, promocionar nuestro beneficio y quererlo siempre para nosotros, espantar los pensamientos agoreros que nos hacen creer que perderemos siempre, que estamos mal predestinados, que la felicidad no nos corresponde.
La fuerza ya está dentro. Las decisiones y la voluntad las tiene que aportar cada uno.
De ti depende.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
En mi opinión, hay personas –no todas, afortunadamente- que han encontrado su zona de confort en un sufrimiento en el que han decidido instalarse a perpetuidad, y cualquier alternativa que se les ofrezca para que la abandonen es automáticamente rechazada y hasta justifican el rechazo.
Hay personas –no todas, afortunadamente- que caen en eso que se denomina “Indefensión Aprendida”, que es un tipo de comportamiento que desarrollan algunas personas por el que se sienten incapaces de reaccionar y actuar ante cualquier situación que les agreda, por dolorosa que sea, porque en su convencimiento interno están seguras de que no van a poder afrontarlo, ni cambiarlo, y creen o están convencidas de que sólo les queda la opción de padecerla como mejor puedan, y por ello se inhiben ante la situación y se quedan pasivos.
Como su propia definición indica es “Aprendida”, o sea que no forma parte de la naturaleza del Ser Humano, y es algo que lo mismo que en algún momento se ha decidido incorporar –voluntaria o involuntariamente- también se puede modificar o eliminar.
Para ello hay que ejercer una re-decisión, y cambiar aquello que se decidió hacer –casi siempre sin ser muy consciente de ello- en las situaciones conflictivas en las que uno se ve en inferioridad de condiciones para afrontarlas, marcado por sus miedos o por sus dudas, afectado por la inexperiencia o por una baja autoestima.
Conviene ser conscientes de esos momentos en que nos quedamos aferrados al sufrimiento y no nos podemos mover, no sabemos dar un paso coherente, y no somos capaces de ver una solución o una salida.
Tenemos que comprobar cuáles son los mecanismos o impedimentos que nos mantienen en esa situación de sufrimiento, qué es lo que nos impide salir de esa cárcel sufriente en la que nos quedamos voluntariamente encerrados, y entonces borrar todos los mandatos que nos hemos impuesto.
Conviene aprender y poner en práctica nuevos comportamientos –algo imprescindible a la vista de que los actuales no nos resultan beneficiosos-, y empezar a enfrentar y resolver conflictos, comenzar a deshacernos del sufrimiento en vez de aceptarlo desde la rendición anticipada, y aprender –o desaprender- todo aquello que nos ayude –o nos impida- salir de la espiral autodestructiva en la que nos enreda el sufrimiento.
Conviene tener confianza en uno mismo –y comprobar si es un asunto de falta de autoestima o es que unos miedos inútiles e irrazonables nos mantienen cautivos-, y ser muy conscientes de que cualquier cambio requiere un esfuerzo, y dejar de creer en ese engaño de que las cosas cambian por sí mismas, de que sólo dependen del azar el presente o el destino de cada uno, de que cualquier intento de oponerse a lo indeseable está condenado al fracaso.
Conviene tener unas expectativas optimistas con respecto a uno mismo y las propias posibilidades, y aplicar todo el esfuerzo que salir del sufrimiento requiera, porque el resultado compensa cualquier sacrificio.
No son el azar, ni el destino, ni el futuro, quienes van a sacarnos de nuestros estados desagradables. No somos las víctimas predilectas de la fatalidad, ni estamos predestinados a la desgracia. Nuestra vida es nuestra responsabilidad. Y esto ya lo he escrito mil veces.
Salir del sufrimiento también es nuestro cometido y nuestra incumbencia. Y esto se logra comprometiéndose con uno mismo a cambiar o quitar o añadir cuanto sea necesario, y realizando lo que ello requiera; para ello es necesario averiguar qué hacemos de un modo inconsciente que nos perjudique, para remediarlo e impedir que se siga perpetuando su nefasta influencia, y es necesario mandar en nuestros pensamientos en vez de conformarnos con soportar sus errores y su tiranía.
Hay que cambiar los pensamientos recurrentes perniciosos, y revisar todo aquello que hagamos o pensemos de un modo inconsciente, sin decidirlo libremente. Y hay que deshacerse del drama y del sometimiento.
Somos Seres Humanos en continua evolución, y eso implica progresar hacia mejor y deshacerse de todo aquello que lo impida.
Hay que eliminar los pensamientos negativos o catastrofistas, los miedos, las rutinas, los auto-impedimentos, y todo aquello que nos paralice ante cualquier tipo de agresión.
Hay que buscar alternativas, soluciones, tomar decisiones, salir de la apatía o de esa Indefensión Aprendida, promocionar nuestro beneficio y quererlo siempre para nosotros, espantar los pensamientos agoreros que nos hacen creer que perderemos siempre, que estamos mal predestinados, que la felicidad no nos corresponde.
La fuerza ya está dentro. Las decisiones y la voluntad las tiene que aportar cada uno.
De ti depende.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.
(Más artículos en http://buscandome.es/index.php?action=forum)
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)