Hola queridas gentes, el día de todos los santos está ya ahí en la puerta, y ello me invita a hablar de los santos, y de los que aunque le llamen o se llamen santos, en el fondo, poco o nada tienen de santos, pero a través de alterar y modificar las formas y conceptos, ofrecen una imagen de lo mas santificada, dejando el espacio necesario para mezclar la santidad con el poder, riquezas, propiedades, alianzas, y todo lo que haga falta para lubricar los engranajes que hacen funcionar la gran máquina a la que le llamamos “consumo celestial”, y que es aceptada por muchas personas, a pesar de que en muchas de las ocasiones obra en contra de cualquier precepto espiritual o religioso.
Pero lo que dice aquella autoridad religiosa no es cuestionable, aunque se trate de una aberración va a misa y punto, que para eso se le ha nombrado representante de Dios, los santos y resto de la tribu.
Voy a argumentar lo que acabo de exponer, dejando previamente bien claro que todo lo dicho y lo que queda por decir, solo son mis ideas y conceptos respecto al tema que estamos tratando, respetando, ¡como no! las ideas y conceptos de los demás, y hasta si se diera el caso de que alguien se molestara por mis publicaciones lo entendería.
A lo largo de toda la historia, existieron mujeres y hombres pertenecientes a todas las culturas y niveles sociales, que con su generosidad, nobleza y amor al prójimo, se entregaron en cuerpo y alma en servicio fraterno a favor y para bien de todo y todos, sin pedir nada a cambio y anteponiendo en algunos casos las necesidades ajenas a las propias, y muchos de ellos realizaron grandes obras a favor de la humanidad, entregando su propia vida se ello era necesario, y a algunas de ellas, se les llamó “personas santas”, hasta aquí totalmente de acuerdo.
Y también existen otros perfiles de personas con gran erudición, mucha astucia y corazón raquítico, y ocurre como exponíamos en el tema de “el ser y el saber”, que el exceso de información intelectual, y la falta de crecimiento anímico y espiritual, hace que las personas se comporten como auténticas sanguijuelas, que se nutren de la sangre de los demás, aunque para ello tengan que oficiar en los templos iglesias y hacerlo en el nombre del Propio Dios.
Estas personas, en vez de clarificar los conceptos para que todo lo que corresponde a la “santidad” sea entendible y asimilable para el mayor número de personas, lo que suelen hacer es emplear un lenguaje muy técnico y poco clarificador, é incluso en otro idioma, y a través de prácticas, ritos y otras celebraciones envueltas en un supuesto misterio, consiguen que las gentes dependan de ellos de por siempre, haciendo lo que ellos le dicen y procurando que no escapen del rebaño, y si alguien se desmarca y va por libre, se convierte en la oveja extraviada sin el amparo del pastor, y para que la gente se lo piense antes de revelarse, han inventado a un ser muy malo al que le llaman el “demonio”, y esta muy claro que el que no se afilia al bando de los sumisos, queda a merced del “señor de los cuernos”.
Hay actos de verdadera santidad, llevados a cabo por personas sencillas y limpias de corazón, donde el Amor fraterno en acción mediante la práctica del bien desinteresado y sin discriminar a nadie por motivos de raza, creencia, color o cualquier otra excusa, se manifiesta a favor de todo y todos, y a estas personas entiendo y comparto que se les puede llamar “santos o santas”.
Y también hay actos de santurronería en los que en lugar del Amor fraterno, está los intereses de diversa índole, sobre todo de poder, económicos, etc., disfrazados de una apariencia sublime para que el rebaño esté confiado y al servicio de los santurrones de turno. Que Dios los perdone. Amén y otra vez Amén.
En este nuestro querido mundo, hay más santos y santas de los que vemos o creemos, yo he conocido a muchos de ellos, pero no se le atribuía ningún mérito, al contrario, ante los cánones sociales son personas insignificantes.
Conocí a una mujer muy humilde que enviudó con cinco hijos a cargo y todos pequeños, y a base de mucho amor, mucho sacrificio y duro trabajo, a todos los crió, y a alguno de ellos pudo cursar estudios superiores, fue una vida de entrega total a favor de los suyos, e incluso ayudaba a todo el que podía, para mi esta mujer era mas merecedora del nombre de “santa”, que algunas de las canonizaciones realizadas, pero así es la vida, una escuela para observarla y aprender de ella.
Desde este escrito invito a todos a no arrodillarse ni dejarse conducir por ningún otro hombre o mujer, todos somos alumnos de la misma escuela, y nadie es mas importante que nadie, unos van mas avanzados y otros menos, como ocurre en cualquier colegio. Y por hoy lo voy a dejar. Saludos