Aunque el apoyo externo es valioso, hay batallas que solo se ganan desde el interior, cuando decidimos ser nuestra propia fuente de consuelo y fuerza.
Agarrarse de la propia mano significa dejar de esperar que alguien más venga a salvarnos y reconocer que ya poseemos las herramientas necesarias para salir adelante.
Recordar que "ya has pasado por esto" es un ejercicio de memoria emocional. A veces, el dolor del presente nos hace olvidar nuestra propia resiliencia.
Mirar hacia atrás y ver los abismos de los que ya hemos salido no es vivir en el pasado, es recolectar pruebas de nuestra capacidad de superación para enfrentar el ahora con menos miedo.
Seguir adelante no siempre significa correr; a veces es simplemente ponerse de pie y decirse, con total convicción, que el proceso continúa.
Este acto de autocompasión y firmeza es lo que realmente nos permite avanzar.
Al final, la relación más larga y profunda que tendrás es contigo mismo, y tratarte con esa amabilidad es el primer paso hacia cualquier victoria. 
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 
Nos bendigo
Dios con nosotros y en nosotros
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