Me
volví adicta a la tranquilidad, a la libertad, a la paz y a la soledad
buscada, a no tener que dar explicaciones a nadie, a ser feliz, con
alguien, sin nadie o, a pesar de alguien.
Me
volví adicta a regalarme el tiempo y espacio que deseé a mi misma, a no
mendigar atención y cariño, a no regalar a cualquiera la oportunidad de
entrar en mi mundo, en mi mente o en mi corazón, a disfrutar de los
días de lluvia y de sol.
Me volví adicta a brillar con luz propia, a valerme por mí misma, a olvidarme del calendario y creer que siempre es Domingo.
A veces una cree necesitar compañía, cuando en el fondo, estar sola es lo que realmente se quiere !
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