domingo, 1 de julio de 2018

"LA MUERTE" (Parte 2)

Seguimos con el tema de "la muerte", empezando por decir que en todo cambio o transformación hay muerte y nacimiento, para que exista un cambio es imprescindible que algo deje de ser lo que era y pase a ser algo diferente.
Cada vez que aprendemos algo, morimos en ignorancia y nacemos en conocimiento, si descubrimos un nuevo sabor, hemos experimentado algo por primera vez, nuestro nivel de saber y conocer es un poquito mas amplio,esta realidad marca una diferencia, hemos dejado de ser ignorantes en algo, y como consecuencia hemos crecido en conocimiento, se ha prodicido muerte en la ignorancia y nacimiento en el conocer.
El día que yo dejé de fumar, murió el fumador y con él todas las energías de dependencia bajo el nombre de hábito, costumbre o vicio, al no recibir su alimento diario se debilitan y al final se extinguen, pero nació el abstemio y poco a poco regeneró las vías respiratorias.
Si la semilla no muere la planta no nace, todo proceso de cambio se fundamente en el "morir y el nacer", y si no existiera ningún tipo de cambio, la propia vida no tendría sentido alguno, se trataría de un continuo aburrimiento, sería como girar de continuo en torno al mismo eje viviendo de por siempre lo mismo, sin que en nuestra vida o existencia se incorpore nada nuevo, todo, absolutamente todo igual.
Esta teoría es absurda e incompatible con la vida en cualquiera de sus manifestaciones, porque en cada milésima de segundo se estan produciendo cambios, la actividad es incesante, y toda actividad da lugar a una contínua modificación, ampliación, transformación etc. de instante en instante.
Si no existiese un fenómeno, método o procedimiento que de lugar, controle y regule todo proceso de cambio, sería un caos, y haría imposible e inviable cualquier forma de vida, porque la vida en sí es movimiento continuo y transformación incesante, conduciendo a todo hacia el Progreso y Evolución, y este fenómeno tan importante y necesario es a lo que llamamos "la muerte"
El morir y el nacer son las dos columnas que soportan el peso y el equilibrio del edificio llamado "vida" son dos extremos de la misma cosa, y tan importante es uno como el otro.
Si yo decido ir al domicilio de mi vecino, lo primero que hago es ausentarme de mi casa, despues mediante el proceso de traslado cubro la distancia que separa ambos domicilios, y ya estoy en casa de mi vecino, si yo no salgo de mi casa, nunca podré ir a parte alguna, nunca podré ver, experimentar o relacionarme con algo o álguien que no está dentro de mi casa, y el círculo de posibilidades de relación, experimentación y crecimiento, en cualquier forma y sentido será muy limitado.
Cuando cambiamos de domicilio, dejamos de estar en el domicilio actual, pero no significa que hayamos dejado de existir, no estamos en el lugar que estábamos hasta ahora, los que allí quedan no nos pueden ver, ni tocar, ni escucharnos, pero seguimos existiendo en otro lugar que es nuestro nuevo domicilio.
Nos ha educado en la creencia de que cuando venimos a este mundo, venimos por primera y única vez, nuestro cuerpo nos lo proporcionan nuestros padres terrenales, pero ¿que pasa con nuestara alma y nuestro espíritu? ¿los van creando o fabricando un poco antes de nacer?.
Supongamos que hay un Dios que así lo hace, ¿a quien se le ocurriría crear un alma y un espíritu y envialos a un lugar de penurias, y despues crear a otro y enviarlo a un mundo o lugar maravilloso?.
Todos hemos presenciado casos de niños que nacen en familias y lugares donde reciben cariño, amor, mimos, todos los cuidados habidos y por haber, y con todas las posibilidades de estudiar y resto de todo lo necesario para poder triunfar.
Y por el contrario también conocemos casos de niños sin posibilidades de ningún tipo, niños que mueren por desnutrición, niños en cuerpos defectuosos o minusválidos, niños que se crian en las calles sin amparo ni cariño, ni el calor de una madre, un padre o una familia, ¿sería justo que un Dios aplicara tal nivel de descriminación entre los que nos consideramos sus hijos? ¿podríamos confiar en un Padre que condena a la miseria a algunos de su hijos, y a otros se lo da todo? La contestación a estas preguntas en la publicación siguiente "LA MUERTE" (Parte 3) hasta entonces un saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario