viernes, 10 de agosto de 2018

¡YO TENGO LA RAZÓN! (Continuación) (Por José Miranda)

(Viene de ¡YO TENGO LA RAZÓN!-- Esta creencia popular que casi todos poseemos de que somos los mejores, y que los demás corresponden a lo inferior, en parte tiene su causa y origen en las formas de crianza, porque cuando somos muy pequeños lo que nuestros padres y algunos otros familiares nos dicen (y en especial nuestra madre) es muy importante, es el material con el que vamos construyendo nuestros conceptos de verdad, nuestra personalidad, y que haremos uso de ella para desenvolvernos en nuestra vida.
Son innumerables las veces que le hemos dicho o hemos oído decirle los padres a sus hijos: Eres el mejor de todos, eres el más guapo, eres el más inteligente, el más listo, eres mi vida, el que mejor hace esto o aquello, etc. Cuando somos pequeños y no contamos aún con el desarrollo de nuestras capacidades de raciocinio y conceptuales, lo que nos dicen nuestros padres es la mejor de las verdades, y creamos esa imagen de que somos mejores que todos los demás, nos lo ha dicho nuestra madre, o nuestro padre, y mis padres es en lo que más confío, los que nunca me engañarían, y este es uno de los principios de creación del grande y perturbador error que aqueja a parte de nuestra sociedad.
Sería muy diferente que en vez de decirle que es el mejor de todos, le dijéramos que es muy bueno, que lo hace muy bien. En vez de eres el más listo e inteligente, eres muy listo e inteligente, aunque parezca que viene a ser la misma cosa no es cierto, porque no estamos comparándolo con nadie, no estamos rebajando a otros para enaltecer o adular a nuestro hijo.
Uno de los mayores errores que cometemos en muchas ocasiones, es que para expresar y resaltar las virtudes o capacidades de alguien, lo hacemos rebajando a niveles inferiores al resto de personas, y este actuar es producto de nuestra ignorancia y apasionamiento, porque los estamos menospreciando o haciéndolo de menos, para intentar que nuestro hijo se sienta bien, y que cuando pase un tiempo y pueda usar sus propios razonamientos, se dará cuenta de que le hemos mentido, lo hemos confundido, hemos sembrado en él la semilla de egoísmo para que se sienta por encima de los demás.
Estos modelos erróneos de actuación tienen lugar a partir de la pasión de madre, padre, hermanos, novios en fase de conquista, esposos bien avenidos, y siempre que en algún tipo de relación pretendemos crear ambiente favorable para recibir algo a cambio, no abundan demasiado las personas que actúan por efecto del puro amor y a cambio de nada, en la mayoría de los casos existe una pretensión disimulada o oculta a favor del que exagera o adula.
Una vez más afirmamos que todas las personas son diferentes, porque cada una de ellas está en un nivel de progreso y capacitación diferente, y esta realidad la hace única y exclusiva, no tiene porque ser mejor ni peor que cualquier otra, simplemente es diferente, igual de importante, todo el que afirma que fulano o mengano es mejor o peor que aquel otro, no sabe lo que dice, solo Dios conoce la verdad en toda su amplitud. Y doy por terminado el tema de la razón, saludos.

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