(Viene de ¡YO TENGO LA RAZÓN!-- Esta creencia popular que casi
todos poseemos de que somos los mejores, y que los demás corresponden a
lo inferior, en parte tiene su causa y origen en las formas de crianza,
porque cuando somos muy pequeños lo que nuestros padres y algunos otros
familiares nos dicen (y en especial nuestra madre) es muy importante, es
el material con el que vamos construyendo nuestros conceptos de verdad,
nuestra personalidad, y que haremos uso de ella para desenvolvernos en
nuestra vida.
Son innumerables las veces que le hemos dicho o
hemos oído decirle los padres a sus hijos: Eres el mejor de todos, eres
el más guapo, eres el más inteligente, el más listo, eres mi vida, el
que mejor hace esto o aquello, etc. Cuando somos pequeños y no contamos
aún con el desarrollo de nuestras capacidades de raciocinio y
conceptuales, lo que nos dicen nuestros padres es la mejor de las
verdades, y creamos esa imagen de que somos mejores que todos los demás,
nos lo ha dicho nuestra madre, o nuestro padre, y mis padres es en lo
que más confío, los que nunca me engañarían, y este es uno de los
principios de creación del grande y perturbador error que aqueja a parte
de nuestra sociedad.
Sería muy diferente que en vez de decirle
que es el mejor de todos, le dijéramos que es muy bueno, que lo hace muy
bien. En vez de eres el más listo e inteligente, eres muy listo e
inteligente, aunque parezca que viene a ser la misma cosa no es cierto,
porque no estamos comparándolo con nadie, no estamos rebajando a otros
para enaltecer o adular a nuestro hijo.
Uno de los mayores
errores que cometemos en muchas ocasiones, es que para expresar y
resaltar las virtudes o capacidades de alguien, lo hacemos rebajando a
niveles inferiores al resto de personas, y este actuar es producto de
nuestra ignorancia y apasionamiento, porque los estamos menospreciando o
haciéndolo de menos, para intentar que nuestro hijo se sienta bien, y
que cuando pase un tiempo y pueda usar sus propios razonamientos, se
dará cuenta de que le hemos mentido, lo hemos confundido, hemos sembrado
en él la semilla de egoísmo para que se sienta por encima de los demás.
Estos modelos erróneos de actuación tienen lugar a partir de la pasión
de madre, padre, hermanos, novios en fase de conquista, esposos bien
avenidos, y siempre que en algún tipo de relación pretendemos crear
ambiente favorable para recibir algo a cambio, no abundan demasiado las
personas que actúan por efecto del puro amor y a cambio de nada, en la
mayoría de los casos existe una pretensión disimulada o oculta a favor
del que exagera o adula.
Una vez más afirmamos que todas las
personas son diferentes, porque cada una de ellas está en un nivel de
progreso y capacitación diferente, y esta realidad la hace única y
exclusiva, no tiene porque ser mejor ni peor que cualquier otra,
simplemente es diferente, igual de importante, todo el que afirma que
fulano o mengano es mejor o peor que aquel otro, no sabe lo que dice,
solo Dios conoce la verdad en toda su amplitud. Y doy por terminado el
tema de la razón, saludos.
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