En mi opinión, la vida empuja.
Es una
frase breve que encierra más de lo que aparenta y que está abierta a
interpretaciones personales. Como casi todas. No se ciñe a una sola
interpretación –como dos más dos son cuatro- y de ese modo es un
excelente punto de inicio para una reflexión en la que uno se puede
mirar a sí mismo moviéndose a favor del empujón o empeñándose en
aferrarse a cualquier presente o pasado para no seguir avanzando.
Me parece cierta: la vida empuja. Y está muy bien que sea así, porque
la tendencia en muchos casos suele ser quedarse conforme con lo que
“haya tocado” en suerte o en mala suerte, o puede ser creer que la
opción de cambiar las cosas y la forma de ver las cosas y a sí mismo es
una utopía.
Es entonces cuando la vida empuja en forma de nuevas
oportunidades que hay que aprovechar, sin miedo, con confianza, o
también empuja dejándole a uno quieto para que interiorice, para que se
mire más arriba del ombligo –a la altura del corazón, a la altura de los
ojos- y haga un examen justo y sincero de su conciencia y su realidad y
compruebe el estancamiento en que se encuentra, la rendición, la apatía
o la resignación, para que de ese examen nazca una voluntad imparable
de hacerse cargo de la vida para convertirla en VIDA.
No te estanques. Las aguas estancadas no avanzan y pueden llegar a pudrirse.
¿Es esto que tengo ahora lo que quiero para mí? Esta es una pregunta
directa, dura, pero que puede ser muy enriquecedora si uno llega a
responderla del modo adecuado.
Reflexionar requiere tiempo y
paciencia. La primera respuesta que aparezca puede ser pobre, casi
vacía, y no hay que conformarse sólo con ella, sino que conviene
profundizar, llegar más hondo o más lejos, seguir indagando hasta que
aparezcan respuestas que sean más sólidas y que traigan una solución
real incorporada.
Es provechoso ver la realidad tal como es, por
muy dura que sea, aunque aparezca frustrante, porque de esa mirada, de
esa comprobación de la insatisfacción personal es de donde puede surgir
la fuerza/coraje necesaria para afrontar el desafío de hacer las
modificaciones necesarias.
Estancarse impide cualquier
desarrollo/cambio, condena a no evolucionar, a seguir siendo como uno
está siendo, y cuando uno no está a gusto con el modo en que está siendo
ese estancamiento es una muerte en vida. Por muy duro que suene, es así
en el Proceso de Desarrollo Personal.
Una vez leído lo anterior es cuando llega tu turno de decidir.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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