Erase una vez un caminante en medio de la montaña. A lo lejos divisó un
gran rebaño de ovejas dirigidas por un rústico pastor. Como no tenía
mucho que hacer, se acercó al hombre y le preguntó:
—¿Qué tiempo vamos a tener hoy? El pastor se levantó la gorra y respondió:
—Sin duda, el tipo de tiempo que más me gusta.
El forastero se quedó sorprendido por la réplica y dijo: —¿Cómo
demonios sabe qué hará un tiempo de su gusto? Y el pastor le respondió:
—Amigo mío: como hace tiempo que averigüé que no siempre obtengo lo que
quiero, he aprendido a apreciar lo que tengo. Por eso sé que hoy hará
un día fantástico".
El mal o buen tiempo dependerá siempre de nuestro estado interno, de nuestras ilusiones, de nuestras perspectivas...
La lluvia y el sol, la ventisca y la nieve, o simplemente la temperatura del ambiente, estarán aun a diferencia del exterior, determinadas por nuestro estado anímico.
La lluvia y el sol, la ventisca y la nieve, o simplemente la temperatura del ambiente, estarán aun a diferencia del exterior, determinadas por nuestro estado anímico.
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