jueves, 19 de marzo de 2026

LA RUMIACIÓN (Por SER Psicología en movimiento)

 

La rumiación es un patrón de pensamiento repetitivo y circular en el que la persona vuelve una y otra vez sobre los mismos contenidos mentales, generalmente asociados a errores pasados, preocupaciones futuras o interpretaciones negativas sobre sí misma. No se trata simplemente de reflexionar o analizar una situación. En la rumiación hay una sensación de atrapamiento, como si la mente estuviera girando sobre el mismo eje sin llegar a una solución real.
La rumiación está relacionada con sesgos atencionales y con la tendencia a sobregeneralizar. Un evento puntual se convierte en prueba de incapacidad global. Un conflicto concreto se transforma en evidencia de fracaso permanente. El pensamiento adopta un tono absoluto y rígido. La persona no solo piensa sobre lo ocurrido, sino que interpreta lo ocurrido como confirmación de sus peores hipótesis sobre sí misma o sobre los demás.
La rumiación puede entenderse como una conducta encubierta que cumple una función. Aunque resulta desagradable, muchas veces se mantiene porque da la sensación de estar haciendo algo frente al malestar. Pensar repetidamente puede sentirse como un intento de control o de prevención. La persona cree que si analiza lo suficiente encontrará una respuesta que elimine la incomodidad. En el corto plazo, este intento de control reduce momentáneamente la ansiedad porque ofrece una ilusión de dominio. En el largo plazo, la mantiene.
El enfoque contextual añade un elemento clave. No es solo el contenido del pensamiento lo que genera sufrimiento, sino la relación que establecemos con ese contenido. Cuando la persona se fusiona con sus pensamientos, los toma como hechos literales y como descripciones exactas de la realidad. Si aparece la idea soy un fracaso, no se observa como un evento mental pasajero, sino como una verdad definitiva. Esa fusión aumenta la intensidad emocional y restringe la conducta. Se evita, se posterga, se paraliza.
La rumiación se da con mayor frecuencia en contextos de incertidumbre, pérdida o amenaza percibida. El sistema cognitivo intenta anticipar riesgos y corregir errores. El problema no es pensar, sino quedar atrapado en un bucle inflexible que no genera soluciones nuevas. Además, cuanto más se intenta suprimir el pensamiento, más fuerza adquiere. Este fenómeno ha sido ampliamente observado en investigación experimental. El intento de no pensar en algo paradójicamente aumenta su frecuencia.
En este punto la defusión cognitiva se vuelve especialmente relevante. Desde los modelos contextuales como la Terapia de Aceptación y Compromiso, la defusión no busca eliminar pensamientos ni discutir su contenido. Busca modificar la forma en que nos relacionamos con ellos. En lugar de luchar contra la mente o debatir cada idea, se aprende a observar el pensamiento como un evento mental transitorio.
Defusionar implica reconocer que tener un pensamiento no equivale a que sea verdadero, urgente o importante. Cuando la persona logra tomar distancia, el pensamiento pierde su poder regulador sobre la conducta. La frase soy un fracaso puede convertirse en estoy teniendo el pensamiento de que soy un fracaso. Este pequeño cambio altera la experiencia. La idea deja de ser una sentencia y se transforma en un fenómeno mental que aparece y desaparece.
La defusión es especialmente útil en la rumiación porque rompe el ciclo de lucha y control. En vez de intentar resolver compulsivamente cada pensamiento, la persona aprende a permitir que esté presente sin engancharse. Esto reduce la fusión cognitiva y amplía la flexibilidad conductual. Se puede actuar en función de valores y objetivos aun cuando la mente siga produciendo contenido repetitivo.
No se trata de pensar positivo ni de reemplazar pensamientos negativos por otros optimistas. Se trata de cambiar la relación con la actividad mental. Cuando la mente deja de ser un juez absoluto y se convierte en un generador de eventos internos, la rumiación pierde fuerza. La energía que antes estaba atrapada en el bucle cognitivo puede dirigirse hacia acciones concretas y coherentes con lo que realmente importa.
Mtra. Claudia Hernández

No hay comentarios:

Publicar un comentario