martes, 21 de enero de 2020

ASHER IBRAHYM Nos Platica (Y bien platicao, por cierto)

Te comparto.
Te platico y te recuerdo un poquito.
¿Eres acaso menos que las flores? ¿Cuál es su vida? Ellas nacen de los grávidos capullos que florecen plenamente bajo los cálidos rayos del sol. Su maravillosa esencia llena el aire de un aroma que hace que todas las cosas se regocijen en la promesa de una nueva vida. Ellas realzan a los pájaros en su vuelo, a las abejas en su labor y al hombre en su deleite y búsqueda del amor.
Así, la maravillosa flor deja una semilla para poder volver. Y cuando cae la flor y llega el fruto... ¡Ah! Eso se llama sabiduría; este es el fruto de la vida, y cuando la fruta se ha consumido, y el sabor y la cosecha del otoño
llegan a la tierra, el árbol empieza a estremecerse con el viento del norte, y va perdiendo sus maravillosas hojas

hasta que se queda ahí, descaradamente desnudo.
Cuando el gran silencio blanco llega y cubre las ramas de los árboles con un brillo espeso y reluciente, y todo está frío y árido, ¿dónde están las flores? en el recuerdo, están en la sabiduría, están en el fruto de la pasada primavera y están volviendo de nuevo. Porque cuando las estaciones den otra vuelta y se haya marchado el invierno, los capullos vuelven otra vez, y he aquí una nueva flor.
Si la continuidad de la vida se puede ver en una simple flor, ¿por qué crees que eres menos que la vida de ésta? ¿Crees que sólo floreces en la primavera, produces tu fruto en el verano, pierdes tus hojas en el otoño y luego mueres en el invierno? Pero ¿no eres tú mucho más que la mejor de las flores? ¿No es tu vida más importante? Realmente lo es, y así como las flores continuarán floreciendo cada primavera, así vivirás tú, vida tras vida tras vida.
Qué fábula podrían contar vuestras flores de todas las estaciones que has visto.
Permitete solo disfrutar

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