“La vida no tiene un significado en sí misma, tienes que aportarle tú un significado.”
MUCHOS LLEGAN A MÍ Y ME PREGUNTAN: «¿cuál es el significado de la vida?»,
como si la vida tuviera algún significado. La vida no tiene
significado: ésta es la belleza de la vida. Por eso es libertad. Eres
libre de crear tu propio significado y yo soy libre de crear mi
significado. Si la vida tiene un significado, entonces seremos todos
unos meros esclavos y este significado no valdrá nada. La vida es
libertad. No te impone ningún significado, simplemente te ofrece una
oportunidad de crear tu propio significado. El significado debe ser
creado. No es como algo que puedas descubrir, tendrás que convertirte en
tu significado, tendrás que darte a ti mismo un renacimiento.
...Por eso digo que es precisa mucha inteligencia. Sólo cuando le encuentres un significado a la vida serás feliz, no antes.
La vida no tiene un significado en sí misma, tienes que aportarle tú un
significado. La vida es tan sólo materia prima, tienes que crear tu
significado a partir de ella. Tienes que crear tu Dios. Dios no está ahí
esperándote. Tienes que crearlo dentro de tu corazón, en el núcleo más
íntimo de tu ser. Sólo entonces serás feliz.
Para crear significado
tendrás que ser un creador. Los pintores pintan, crean pinturas; los
poetas escriben, crean poemas; los bailarines crean danza... pero esto
sólo son fragmentos. Una persona religiosa se crea a sí misma, la
persona religiosa es el artista más grande de cuantos existen. Todos los
demás artistas están sólo encontrando sustitutos y un día u otro se
sentirán frustrados. Has escrito muchos poemas y un día te das cuenta:
¿para qué?, ¿por qué seguir escribiendo? Has pintado y un día de repente
te das cuenta: ¿qué interés tiene? ¿para quién?, ¿para qué? Un día
morirás y todo quedará abandonado y desaparecerá. Así que, ¿qué interés
tiene?
Si no sientes una partícula de inmortalidad en cualquier cosa
que estás haciendo, no puedes ser feliz, y esta partícula de
inmortalidad sólo se siente CUANDO CREAS INMORTALIDAD DENTRO DE TI.
OSHO - Libro: Dang, dang, doko dang
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