En medio de una espesa neblina un hombre estaba pescando en su pequeño bote cuando un bote más grande aparece entre la neblina y golpea su bote. Al principio el hombre maldice y grita a la persona que pilotaba el otro bote diciéndole que retroceda y que le pague los daños. Sin embargo cuando mira más detenidamente se da cuenta de que el otro bote estaba vació. Repentinamente su ira desaparece y se da cuenta de la nula utilidad de su rabia.
Reflexión:
De la misma manera, las personas que parecen estar siempre atacándote deliberadamente están en realidad están vacías de un ser separado e independiente .Más que ejercer un control consiente sobre sus acciones, están actuando automáticamente bajo la influencia de patrones de condicionamientos y hábitos inconscientes (del mismo modo en que el bote era arrastrado por las olas en medio de la neblina). Como no hay nadie a quien culpar la ira puede verse como una ridícula pérdida de tiempo.
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