En mi opinión, el hecho de no
escoger correctamente entre estas dos opciones que podemos tomar ante
cualquier situación hace que afrontemos las cosas de un modo totalmente
distinto.
PREVER (Pre-ver)
(Ver con anticipación. Conocer, conjeturar por algunas señales o
indicios lo que ha de suceder. Disponer o preparar medios contra
futuras contingencias)
La definición lo deja claro: es anticiparse a lo que pueda suceder para
poder tomar las decisiones que se consideren apropiadas.
Es ser responsable.
Es saber prevenir.
PREVENIR
(Preparar y disponer con anticipación lo necesario para un fin,
prepararse de antemano para algo. Anticiparse a un inconveniente,
dificultad u objeción).
Prever y prevenir son similares. Ambas
hablan de prestar atención a los posibles resultados de nuestras
acciones o inacciones, de modo que antes de que sean catastróficas o
inevitables se pueda hacer lo necesario para protegerse o para hacer lo
correcto.
PREOCUPARSE (Pre-ocuparse)
(Dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir: Producir intranquilidad,
temor, o inquietud)
Preocuparse, o sea estar intranquilo, temeroso o inquieto por algo que
puede llegar a suceder, pero que también puede NO llegar a suceder, es
un derroche innecesario e inútil de energía, de atención, y de la
tranquilidad y ecuanimidad que se precisa para poder ver con objetividad
lo que realmente pudiera llegar a suceder.
Prever es interesante, porque es ser precavido (PRECAVIDO: sagaz, cauto, que sabe precaver los riesgos).
Prever es ver con antelación, pero es VER con objetividad, es darse
cuenta. No es malpensar, no es dramatizar, no es temer ni inquietarse.
Es muy recomendable acostumbrarse a ver los asuntos propios como si
fueran asuntos ajenos, porque eso aporta una neutralidad que se pierde
cuando uno es el protagonista de los pensamientos, cuando uno se siente
amenazado por las posibles consecuencias de la decisión que ha de tomar.
Es mucho mejor no llamar “problemas” a los “problemas”, porque hacerlo
de ese modo ya carga a la situación de un dramatismo y una tragedia ante
la que uno se siente casi impotente –desde antes de afrontarlo- porque
asociamos la palabra “problema” a asunto casi insalvable que nos va a
traer, sin duda, conflictos y padecimientos.
Un problema, según
el diccionario, es “una cuestión que se trata de aclarar” y “un
planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse
a través de medios científicos”, pero en nuestra mente y nuestra
actitud un problema es un conflicto ante el que uno se siente impotente,
cuya solución es muy dificultosa, y que va a acarrear aprietos y
apuros, enfrentamientos y luchas, angustia y dolor.
Así que seamos precavidos, sepamos prever y librémonos de las preocupaciones.
Ahora ya conoces el modo adecuado de afrontar tus asuntos.
Te dejo con tus reflexiones…
sábado, 16 de enero de 2021
PREVER SÍ, PREOCUPARSE NÓ, (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario