La adicción a los videojuegos.
Por la edad y atención excesiva
que niños, adolescentes y jóvenes brindan a los videojuegos, estos
pueden convertirse en una adicción que comprometa su salud física y
sicológica, advirtió José Manuel Sánchez Bonilla, director del Centro de
Integración Juvenil de Carmen.
El especialista puntualizó que,
recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que la
"adicción a los videojuegos" es considerada una enfermedad, porque
representa una fuerte dependencia hacia
los mismos y se caracteriza por ser una actividad que ocupa demasiado
tiempo en la vida de los adolescentes y se continúa practicando a pesar
de conllevar consecuencias negativas.
Aseguró que la adicción se da cuando una persona necesita un estímulo concreto para lograr una sensación de bienestar, y por lo tanto supone una dependencia mental y física frente a ese estímulo.
Los síntomas son fácilmente identificables: el joven parece estar absorto al jugar, sin atender cuando le llaman, siente demasiada tensión e incluso aprieta las mandíbulas cuando está jugando y no aparta la vista de la televisión o pantalla.
“Si el menor empieza a perder interés por otras actividades que antes practicaba, padece trastornos del sueño, si se ha distanciado de la familia y amigos y sus calificaciones tienden a bajar, son síntomas que se deben atender”, explicó.
Contenido violento
Destacó que los videojuegos en sí mismos no suponen una amenaza, puesto que todo dependerá del uso y control que se ejerza sobre ellos. Por eso, las adicciones no se centran en el propio videojuego, sino en la forma descontrolada y abusiva en la que se puede presentar.
Además, el contenido también es importante, ya que en muchas ocasiones es violento, influye mucho en la conducta de los jóvenes y con el tiempo tiene muchas interferencias en las relaciones familiares.
Recordó que en los últimos años este tipo de actividades ha cobrado mayor fuerza, por lo que a la par los casos de obesidad, sobrepeso e incluso malestar en las posturas de los niños y jóvenes ha ido a la par.
Nota de Gabriel Graniel Herrera
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