Te amo demasiado como para obligarte a que pases toda una vida conmigo. Eres libre. Y tu libertad es la mía. Quiero que estés conmigo desde esa libertad, no desde la obligación de “tener que estar conmigo”. Y que, si un día ya no quieres estar, lo digas con sinceridad y valentía, en lugar de escudarte en que podrías hacerme daño, y esto y lo otro…
Tal vez no sea perfecto, pero tengo claro que deseo a mi lado a alguien que quiera estar, que vibre estando en mi presencia. Que se siente a mi lado de forma espontánea. Con una sonrisa. O con una lágrima que desee ser compartida. Las dos cosas son bienvenidas. Si estás conmigo con el objetivo de cambiarme, puedes marcharte ya. Porque cuando te quites la máscara, seré yo el que se marche. Y lo haré sin dar explicaciones.
Si deseamos verdad, no podemos edificar desde la mentira. O desde la conveniencia. O desde el miedo… Y sé que es lo normal construir desde el miedo. Pero también sé que casi todo lo que se construye desde el miedo se derrumba y se hace añicos. ¿Qué construiremos nosotros? ¿Algo verdadero o algo falso y temeroso? Ven, siéntate a mi lado y llenemos este presente de verdad, de certezas, de caricias… Si hacemos el amor, que no sea para evadirnos, sino para conocernos. Para que haya más coherencia entre nuestras almas, y no más desconexión de nosotros mismos y del mundo…
Javier López Alhambra 
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