Imagina por un instante que estás soñando.
Pero no un sueño cualquiera.
Un sueño tan perfecto, tan inmersivo y tan convincente, que has olvidado completamente que estás soñando.
En ese sueño recibiste un nombre.
Una historia.
Una familia.
Una personalidad.
Un cuerpo.
Un papel que interpretar.
Y desde entonces has pasado años diciendo:
“Yo soy esto.”
“Yo soy aquello.”
“Yo soy hombre.”
“Yo soy mujer.”
“Yo soy madre.”
“Yo soy padre.”
“Yo soy profesionista.”
“Yo soy exitoso.”
“Yo soy un fracaso.”
“Yo soy feliz.”
“Yo soy infeliz.”
Pero…
¿Y si todo eso fuera únicamente el personaje?
¿Y si detrás de cada etiqueta existiera algo mucho más grande observando silenciosamente toda la experiencia?
Porque aquello que realmente eres no nació cuando nació el personaje.
No envejece cuando envejece el personaje.
No desaparece cuando desaparecen las circunstancias.
Lo que realmente eres observa.
Presencia.
Atestigua.
Experimenta.
Mientras el personaje ríe, llora, lucha, ama, teme, gana y pierde.
La mayoría vive completamente identificada con el papel.
Olvidan al actor.
Olvidan al observador.
Olvidan a la Conciencia que está dando vida a toda la experiencia.
Por eso el verdadero despertar no consiste en abandonar el mundo.
No consiste en huir.
No consiste en rechazar la experiencia.
Consiste en despertar dentro del sueño.
Seguir caminando.
Seguir viviendo.
Seguir amando.
Seguir creando.
Pero sabiendo quién eres realmente.
Sin confundirte más con la máscara.
Sin creer que el personaje es tu identidad definitiva.
Despierta dentro del sueño.
Observa el juego.
Recuerda al observador.
Recuerda a la Conciencia que está detrás de todo.
Y cuando llegue el momento de abandonar este escenario, hazlo despierto.
Hazlo lúcido.
Hazlo consciente.
Sabiendo que nunca fuiste únicamente el personaje.
Porque el personaje pertenece al sueño.
Pero la Conciencia pertenece a la eternidad.
Despierta.
Recuerda.
Observa.
Y crea desde la Conciencia, no desde el personaje.
“No eres el personaje que sueña. Eres la Conciencia que está despertando dentro del sueño.”
Chely Sánchez Meza
No hay comentarios:
Publicar un comentario