El trauma no siempre desaparece cuando el momento doloroso termina.
Muchas veces el cuerpo sigue reaccionando como si el peligro aún existiera.
Desde la y el , un trauma emocional puede quedarse viviendo en el sistema nervioso, en las emociones… y también en el cuerpo.
Por eso hay personas que después de experiencias dolorosas comienzan a presentar:
ansiedad física constante
insomnio
agotamiento extremo
tensión muscular
problemas gastrointestinales
dolores físicos
migrañas
brotes en la piel
sensación de alerta permanente
Porque el cuerpo aprende a sobrevivir al miedo incluso cuando el peligro ya pasó.
Y muchas veces el trauma no viene solo de un gran evento.
También puede construirse lentamente:
crecer en un hogar violento
vivir abandono emocional
sostener relaciones tóxicas
vivir humillación constante
o pasar años reprimiendo emociones
El problema es que muchas personas intentan “seguir normales” mientras internamente su cuerpo continúa sobreviviendo.
Y ahí aparece el síntoma.
el trauma no siempre se recuerda únicamente con la mente.
Muchas veces se recuerda con el cuerpo.
Por eso sanar también implica recuperar seguridad emocional, aprender a salir del estado de alerta y dejar de vivir como si todavía estuvieras atrapado en aquello que un día te rompió.
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