domingo, 7 de junio de 2026

REFLEXIONES SOBRE EL FANATISMO (Por Fernando Alberto Cartofiel)

 

Día a día puedo observar con preocupación que ésta sociedad actual, se inclina más y más hacia comportamientos #fanaticos y sin sentido... Lo que es una clara demostración de retroceso intelectual.
El #fanatismo comienza casi siempre de forma sutil: un destello de #admiración y la búsqueda legítima de #pertenencia.
Sin embargo, cuando esa búsqueda se desvía, el individuo no solo adopta una causa, sino que se disuelve en ella.
El precio es el más alto que un ser humano puede pagar: la #pérdida de su propia identidad.
El fanatismo no fortalece el "Yo"; lo aniquila para construir un "Nosotros" hostil.
Cuando el #dogma se asimila por completo, los pensamientos propios son reemplazados por consignas y la voz interior, que solía ser única, matizada y reflexiva, se convierte en un eco mecánico de la #masa.
El fanático ya no habla; habla la #doctrina a través de él. Ya no siente desde su propia humanidad; #reacciona desde el guion que le han impuesto.
Como la #identidad del fanático ahora depende enteramente de la pureza de su dogma, cualquier disidencia es percibida como una amenaza existencial. La empatía desaparece; el otro deja de ser un semejante con una perspectiva distinta y pasa a ser un #enemigo que debe ser convertido o destruido.
En la "sociedad de masas", el fervor de las personas no es un accidente; es un producto #diseñado, #estimulado y #canalizado por estructuras de poder que encuentran en la devoción ciega el combustible perfecto para la #manipulación.
Cuando un equipo pierde un campeonato o un ídolo físico desaparece, el fanático experimenta un #luto devastador, un sentimiento genuino de "sentirse morir".
Pero, lo que llora no es solo la pérdida del referente, sino el derrumbe del #espejo donde reflejaba su propio valor. Al apagarse la luz del ídolo, el fanático se queda a solas con su propia #realidad, un territorio que olvidó cómo habitar y que ahora le resulta insoportable.
El fanático está dispuesto a dar su tiempo, su economía y a veces su vida por una entidad, un deportista millonario, un cantante o un dirigente político, a quien la existencia de ese individuo en particular le resulta completamente indiferente y peor aún: ni siquiera le importa!!
El devoto es, en última instancia: un número estadístico en una tribuna o una métrica en una pantalla.
Los hilos del poder (tanto político como comercial) #manipulan deliberadamente los #símbolos y las #pasiones colectivas.
El fanatismo del fútbol o la devoción a un color político, o peor aún a las #ideologias, se utilizan como analgésicos sociales: herramientas de distracción masiva que fragmentan a la sociedad en falsas dicotomías ("nosotros contra ellos") para evitar que la mirada colectiva se pose sobre los problemas estructurales, la pérdida de derechos o la desigualdad.
Al final, la #masafanática se convierte en un ejército invisible que trabaja para los intereses de aquellos que la desprecian en secreto.
El ser humano #masificado pierde la capacidad de indignarse por su propia realidad, pero es capaz de desatar la #violencia por un color, un escudo o una consigna que le fueron inoculados.
Cuando dejas que un dogma o una masa hable por ti, ya no piensas; solo repites.
Te conviertes en un número estadístico que defiende los intereses de quienes, en secreto, te #desprecian.
Quitarse las anteojeras duele porque nos obliga a hacernos cargo de nuestra propia vida y a abrazar la duda. Pero es el único camino para recuperar la #libertad.
No dejes que elijan tus batallas ni tus pensamientos!!
Porque hoy más que nunca, está claro (al menos para mí) que el acto más revolucionario de este tiempo es:
Volver a pensar por uno mismo!!

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