Hola
gentes, a casi todos nos han dicho alguna vez que cuando marchemos de
este mundo habremos de asistir a la celebración del "juicio final"
donde recibiremos el gran premio de la gloria, o el castigo del
infierno, como no comparto esta filosofía me voy a atrever a exponer
mis ideas acerca de lo que la mayoría entendemos, o nos han hecho
entender, bajo el nombre de “juicio final”, el tema es muy bonito,
interesante y a la vez delicado, y soy consciente de la responsabilidad
que conlleva el hablar sobre estos temas para una multitud, pero yo lo
veo muy claro y hasta sencillo y así lo voy a exponer.
Creo
que no esta bien ocultar realidades que pueden contribuir al
esclarecimiento o ampliación de argumentos sobre temas que a todos nos
afectan, tu que estas leyendo analiza lo que lees, y si estas de
acuerdo y te vale como concepto de verdad, cógelo, y si no le ves
sentido de la realidad, déjalo ir, el mundo esta lleno de personas que
hablamos locuras que suenan bien, y verdades que no nos gusta como
suenan, todo depende de cómo tengamos afinado el oído y el propio
instrumento.
Y
para empezar informo que no encuentro correcto lo de “juicio final”,
porque se entiende que a quien van a enjuiciar es a nuestra “alma y
espíritu”, ya que el cuerpo ha quedado aquí en la tierra, y nuestra
identidad como persona también, y nuestra alma y espíritu o Ser, no
tiene principio ni final, forma parte de la “eternidad” sin principio ni
final, y a lo que se refiere lo de “juicio final” pienso y creo que
sencillamente es solo un balance al final de la existencia para depurar responsabilidades y averiguar si hemos cumplido o realizado el programa de vida asignado, a
lo que le solemos llamar “destino”, o nos hemos desviado por otros
derroteros y hemos hecho lo que no estaba previsto, dejando por hacer
lo que hemos venido a hacer a este mundo como personas.
Nuestro
Ser, que es nuestra realidad trascendental, tiene que responder por
todo cuanto ha realizado a través del pensamiento, sentimiento y la
acción o la obra, y se le concede el derecho de argumentar el “porqué” y
“para qué” de cada acción significativa, y sobre todo a todas las que
de alguna forma, han afectado a favor o en contra, de la vida de otras
personas.
Yo
en vez de llamarle “juicio final” le llamo “balance existencial” porque
es el ejercicio de valoración y depuración de responsabilidades de todo
cuanto hemos hecho, dejado de hacer, o hemos ejercido algún tipo de
influencias con beneficios o perjuicios a terceros, es un ajuste de
cuentas con la Leyes Universales que rigen todos los procesos que forman
parte de la Vida en todas sus formas y modos, este ejercicio es justo y
necesario para quedar en paz y armonía con nuestra propia conciencia,
resto de todo lo que conforma nuestro mundo interno, y el mundo externo.
Este
balance o juicio existencial, no es algo hacia lo que debamos sentir
temor, miedo, incertidumbre o algo por el estilo, pues el juicio en sí
se ha ido celebrando a la vez que hemos ido actuando, y el juez que
emitirá el veredicto es nuestra conciencia apoyándose en nuestra obra de
pensamiento sentimiento y acción, nadie nos va a calificar ni a
condenar como dicen o pregonan algunas de las formas religiosas por ahí.
Y
como no hay prisa, mañana continúo y intentaré aclarar estos conceptos
lo máximo que me sea posible, porque difieren mucho de lo escuchado
por las filosofías religiosas populares, que a mi entender están
diseñadas y estructuradas para conducir a las personas por los senderos
del miedo, hacia los intereses de algunas asociaciones, círculos,
comunidades, etc. saludos y hasta mañana.
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