Hola
queridas gentes, hoy voy a tratar un tema que me gusta mucho y tenía
ganas de
hacerlo, pero os advierto que a algunas personas no le va a gustar,
porque yo tengo que exponer lo que siento tanto si gusta como si nó,
espero poder encontrar la forma más precisa de expresar mi pensar y
sentir al respecto, se trata de nuestros compañeros del “viaje de la
vida”, de
nuestros hermanos menores, nuestros queridos animales, y ahora para que
no
surjan erróneas interpretaciones, voy a empezar por explicar lo de
nuestros
hermanos menores.
Dentro de
los programas de aprendizaje y capacitación, necesarios para la evolución y
progreso del Ser (alma y espíritu), la etapa hominal, o vivir como humano, según tengo entendido es la
que culmina el proceso formativo del Ser en los mundos físicos, porque el
humano posee facultades en esencia similares a las del propio Dios, por
eso muchas formas religiosas dicen que somos hijos de Dios y hermanos del
Cristo.
Una facultad o potencialidad en esencia, quiere decir que se cuenta con el material e instrucción para realizar una obra, pero el trabajo de construcción o realización está por hacer, ejemplo: un eucalipto es uno de los árboles más grandes y majestuosos del bosque, y la semilla que lo produce es muy pequeñita, casi microscópica, pero en ella, y en forma de esencia está contenida toda la información y resto de lo necesario para la formación y desarrollo del eucalipto.
Como Seres
Espirituales, antes de vivir como personas, hemos experimentado y conocido la
vida en infinidad de cuerpos sólidos, de formas de la materia.
En cada forma se adquieren experiencias únicas y necesarias para completar la formación espiritual, dicha formación abarca el conocimiento y control de todo lo que existe en La Naturaleza, por eso se necesita experimentar la vida en todos los organismos y posibilidades físicas, y precisamente la etapa anterior a la hominal (como hombre-mujer), es en la condición de animal, empezando por los cuerpos muy simples y terminando en cuerpos muy parecidos al nuestro.
Y con lo expuesto aseguramos que en cada animal hay un Ser Espiritual viviendo y experimentando los procesos de La Madre Naturaleza en una etapa anterior a la nuestra con posibilidades mucho más limitadas que nosotros, y ahora viene lo bueno, y se trata que todos nosotros, con nuestra particular forma de tratar a los Seres que se encuentran experimentando en etapas anteriores a la nuestra, estamos creando las bases, condiciones y formas que merecemos nos traten los Seres superiores.
Cuando yo le pido a Dios algo, puede que el que se me conceda o no, depende en buena parte, de cómo yo he tratado y concedido a los Seres que estaban en inferioridad de condiciones, ya sean animales, o personas que por falta de conocimientos u otras condiciones específicas, se encontraban en inferioridad coyuntural respecto a mí persona.
Jesús de Nazaret lo dijo: “con la vara que midieres, con ella serás medido” , según tratemos a los demás, y sobre todo al débil o inferior, así seremos tratados porque es lo que merecemos, nosotros ejerciendo como juez y ejecutor, nos hemos juzgado y emitido nuestro veredicto, el límite de nuestro amor y generosidad, marca el límite de lo que nos corresponde.
Nuestros hermanos menores, los animales, son
muy pequeños en cuanto a conocimientos complicados y estrategias, pero muy
grandes a la hora de amar y resistir lo que a cada uno la propia vida le depara,
les basta la luz del día y algo para alimentarse para estar contentos y felices,
muchos de nosotros podíamos tomar buen ejemplo y dejarnos de tanta paranoia.
Continúa en la 2ª parte saludos.
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